¿Cómo abarcar en una biografía una personalidad y una actividad política tan complejas como las de Winston Churchill? Richard Toye, profesor de la Universidad de Exeter, ha tenido la idea de coordinar para ello a un equipo de especialistas que han investigado diversos aspectos de su vida, entre los cuales figuran historiadores de tanto relieve como Jeremy Black, Richard Overy o Chris Wrigley, para que cada uno se ocupe del período de la vida de Churchill, o del aspecto de su actividad política, que mejor conozca. Tenemos así una sucesión de capítulos que, comenzando con sus primeros pasos en la política y con su discutida gestión al frente del Almirantazgo en la primera guerra mundial, van siguiendo su trayectoria hasta los años de la «guerra fría»; luego, otros capítulos están dedicados a temas específicos como su relación con el mundo islámico, con el imperio británico, con las armas nucleares o, en un plano muy distinto, con las mujeres que marcaron su vida.
Es un excelente acercamiento a este gran personaje británico; es una concentración de varios biógrafos que tratan diversos temas en torno a él como: el joven Churchill, Churchill como ministro de economía, Churchill y el imperio etc, muy recomendable
Churchill: del estratega de guerra al defensor de la paz
Desde joven, Winston Churchill demostró que no era un político cualquiera. En sus primeros años ya pensaba como un estadista, planificando en base a amenazas futuras. Antes incluso de la Primera Guerra Mundial, cuando la mayoría no veía el problema, él ya se preocupaba por el crecimiento militar de Alemania y por la posibilidad de que la flota naval británica quedara superada
Su trayectoria política temprana también muestra que no le temía a las diferencias con sus propios correligionarios. Un ejemplo claro fue cuando se opuso al impuesto al maíz que querían imponer los conservadores, defendiendo el libre comercio como principio innegociable. Tenía, además, curiosas costumbres personales, como escribir cartas que nunca enviaba, usándolas como desahogo.
En lo social, se destacó por su rechazo a las manifestaciones violentas. Apoyó inicialmente a las sufragistas, aunque terminó alejándose por la forma en que buscaban llamar la atención. Aun así, su habilidad para tratar con la gente, ya fueran aliados o adversario, lo convirtió en un conciliador natural. Esta diplomacia interna lo llevó a ser nombrado ministro de Economía entre 1924 y 1929
Sindicalismo: diálogo y mano dura
En un país con fuerte movimiento obrero, Churchill entendió que ignorar a los sindicatos no era una opción. mantuvo diálogo con el sindicalismo moderado, algo destacable porque es más fácil cerrar la puerta que sentarse a negociar. Sin embargo, no dudó en aplicar mano dura durante huelgas clave, como las mineras o ferroviarias.
Su visión sobre los sindicatos fue compleja: los consideraba un mecanismo legítimo para la defensa de derechos laborales, pero desconfiaba de muchos de sus líderes, a quienes veía como “lobos disfrazados de cordero”. En momentos críticos, incluso supo sumar figuras del partido laborista a su gobierno, como su vice en plena guerra,para calmar tensiones y garantizar la unidad nacional. Primero organizó “la casa” y después salió a enfrentar la crisis
Mirada internacional y firmeza ideológica
Churchil no solo pensaba en Inglaterra, sino en cómo los movimientos internacionales podían impactar dentro del país. Su atención sobre el poder de los bolcheviques es un ejemplo: lo que otros llamaban paranoia, él lo veía como anticipación.
Durante la segunda guerra mundial su liderazgo se dividió en dos visiones:
El gran orador que movilizaba masas, unía a la nación y transmitía valentía con frases como:
“No se trata de luchar por Danzig ni de luchar por Polonia. Estamos combatiendo para salvar al mundo entero de la pestilencia de la tiranía nazi y en defensa de todo aquello que es más sagrado para el hombre”.
El estratega cuestionado acusado a veces de no tener planes concretos, pero que finalmente logró que EE. UU entrara en guerra contra Alemania y luego derrotara a Japón.
Hitler y Goebbels lo consideraban una amenaza total, al punto de pensar que quería exterminar a Alemania. La historia demostró que, aunque cometió errores, su determinación y optimismo fueron claves para la victoria aliada.
De la bomba atómica a la diplomacia nuclear
Churchill fue uno de los impulsores del proyecto nuclear británico, Tube Alloys, que más tarde se integraría al Proyecto Manhattan estadounidense. Su idea era clara: no podían permitir que la Alemania nazi se adelantara.
Cuando la bomba atómica fue probada en Nuevo México, se la comparó con el “Segundo Advenimiento” por su poder casi divino para cambiar el curso de la historia. Tras los bombardeos en Japón, Churchill envió mensajes públicos llamando a que estos avances se encauzaran hacia la paz, aunque en privado defendía su posesión para frenar el expansionismo soviético.
Aquí entra un punto clave: la diplomacia atómica. El bombardeo sobre Japón fue también un mensaje para Stalin: si no retiraba sus tropas de Europa, Moscú podría ser el siguiente objetivo. Churchill entendió que, para que la voz de Gran Bretaña tuviera peso en las negociaciones, debía poseer también la bomba de hidrógeno. Negociar desde la debilidad no da buenos resultados, y él lo sabía. A veces, antes de sentarse a la mesa, hay que equilibrar la balanza.
En sus últimos años, su “dolor de cabeza” constante fueron las bombas de hidrógeno. Sabía que podían matar a millones y convertir al Reino Unido en un blanco prioritario. Promovió cumbres internacionales, apostando por el diálogo en lugar de confrontaciones innecesarias. Y, aunque fracasó en organizar una gran cumbre antes de dejar el cargo, entendió una verdad fría:
“Cuando el progreso de las armas destructivas permita a todos matar a todos, nadie querrá matar a nadie”.
Reflexión y actualidad
Leer a Churchill es mirar la historia y entender el presente. Las tensiones actuales entre potencias, como las de Putin y Trump, parecen graves, pero ha habido momentos más calientes en el pasado. El freno siempre fue el mismo: la certeza de que una guerra nuclear no tendría ganadores.
Hoy más que nunca, occidente y las democracias liberales necesitan líderes fuertes, con convicciones claras. Si las democracias siguen fallando y los sistemas autoritarios empiezan a resolver los problemas reales de la gente como hizo China eliminando su pobreza extrema, la libertad individual estará en riesgo.
Churchill combinó la dureza cuando fue necesaria, el diálogo cuando fue posible y una visión estratégica que iba más allá de su tiempo. Fue un guerrero en su juventud, un estadista en su madurez y un defensor de la paz en su vejez. Y eso en un mundo que se mueve entre tensiones, es una lección que no podemos olvidar.
No estuvo mal. La biografía en si esta ordenada por capítulos temáticos y cada capítulo lo escribió una persona diferente… y por ende contaba la historia con su propio estilo, por eso razón creo que me gustaron unos capítulos más que otros, pues los estilos de redacción eran muy valientes.
Por otro lado, ya que los hechos estaban agrupados por temáticas, me solía perder entre las líneas de tiempo. Tal vez hubiera disfrutado más una biografía que fuera más fiel al orden cronológico, pues hubieron años intensos e interesantes en donde muchas cosas de diferentes temas pasaron.
Libro recomendado para entender la importancia y complejidad de Churchill, una figura marcada por su devoción al imperio británico. El libro narra, con precisión histórica, las luces y sombras de Churchill respecto de temas diversos como el mundo islámico, las armas nucleares, las mujeres, su rol en la II Guerra Mundial, entre otros. Cada capítulo tiene un autor distinto, por lo que varía el estilo.
Esta "biografía colectiva" hace un importante esbozo en introducirnos a ese gigante personaje británico que fue Winston Churchill, quién, más allá de su indudable e histórico rol que jugó en la Segunda Guerra Mundial, fue una persona cargada de múltiples viscicitudes. Harto influenciado por el pensamiento colonial de la época victoriana del siglo diecinueve, se nos va presentando las posturas que Churchill tuvo respecto a una serie de temas, tales como su relación con el partido conservador "Tory" ( o bien con el que fue también su partido, el Liberal), el sindicalismo, imperialismo y la colonia, su relación (o falta de) con Medio Oriente, la "relación especial" con los estadounidenses y la misma guerra. Este libro es una buena introducción a este admirado personaje (con sus claroscuros) que fue Winston Churchill.
Una colección de textos muy interesante de las diferentes facetas y momentos del gran líder inglés del la primera mitad del siglo XX. Corto, sencillo y muy claro, presentando diferentes puntos de vista de sus posiciones y actuaciones.
Buen libro aunque, conocer sobre la vida de un político considerado uno de los mejores líderes del siglo pasado. No fue lo que esperaba. En mi cabeza hizo mil y un hazañas para cambiar la historia, su película también envolió en este gran personaje, que tanta gente admira. Yo ya no tanto.