Los visigodos crearon por primera vez un Estado en España. Lo mantuvieron vivo hasta que la peste, el hambre y la guerra lo destruyeron. No eran bárbaros ni atrasados. Sabían que la Tierra era redonda, conocían la razón de los eclipses, no ignoraban la obra de Aristóteles y eran capaces de hacer ciudades como la misteriosa Recópolis. Partieron del mismo sitio donde mil años después aparecerían los vikingos y, en su asombroso periplo, recorrieron media Europa. Fueron enemigos, aliados y herederos de Roma. Cabalgando sobre sus caballos pasó España de la Antigüedad a la Edad Media.
José Javier Esparza cuenta, con extraordinaria erudición y una épica inconmensurable, la historia de los visigodos como nunca antes te la habían la aventura fascinante de un pueblo que forma parte de nuestra memoria colectiva.
Esperaba un acercamiento más narrativo a la historia de los visigodos, pero la verdad es que aunque el autor es cercano y escribe de forma bastante amena, no deja de ser una enumeración de acontecimientos históricos que sirve más como acercamiento al estudio de esta parte de la historia y como libro divulgativo y de referencia que como entretenimiento.
A mi al menos me ha aturdido bastante la avalancha de nombres, acontecimientos, lugares... que el autor consigue conectar acertadamente, pero a mi me resulta mucho más complicado establecer estas relaciones en mi mente. Quizás un problema es que este libro no lo he leído sino que lo he escuchado en versión audiolibro y así es más fácil perder el hilo.
Otro libro de lectura obligatoria, como ya nos tiene acostumbrados su autor. En esta ocasión, deteniéndose en una época clave, la de los visigodos, que coincide con el último periodo del Imperio Romano y con la posterior configuración de Hispania y la Europa medieval.
Como punto a destacar en este libro, resaltaría precisamente el interés del autor en explicar con muchísimo detalle los orígenes de estas tribus germánicas, qué objetivos tenían, cuáles eran sus motivaciones, cómo se fueron incorporando al Imperio Romano y, por tanto, cómo gozaban de un alto grado de romanización, por lo que no se sostiene esa leyenda urbana de que los bárbaros trajeron la oscuridad a Europa tras la caída del Imperio Romano. Y cómo sostienen el orden social, junto con la Iglesia, tras la caída de Roma.
Como aspecto más negativo del libro, que no es culpa del autor, destacaría el que al ser una época con unos equilibrios de poder tan frágiles, los nombres de numerosos reyes, nobles, duques, condes y obispos se suceden tan rápidamente, que da la sensación de ser un tiempo muy farragoso y complejo.
Todo el recorrido de los Visigodos desde que salen de las tierras nórdicas hasta que llegan a España, crean las bases del Estado Español y desaparecen en 711 con la llegada de los musulmanes. Magnifico para tener una visión global de la evolución de los visigodos y de lo que realmente hicieron en España, más allá de leyendas y creencias populares, con datos arqueológicos y destacando el legado que nos dejaron
Es un libro ágil, fácil de leer, aunque a veces las explicaciones son poco claras. Por más que relees no queda claro. Algunos hechos están levemente "maquillados" para el beneficio de los "hispanos".
No somos una tierra que guste de conocer su historia, salvo que nos pueda servir para zaherir a otro. Tampoco tenemos una tradición consagrada al cultivo de los estudios históricos al nivel que otros pueblos, véase el ejemplo de los anglosajones que saben hacer lucir meras anécdotas como si de momentos estelares de la Humanidad se tratasen.
Pero si de alguna página de nuestro pasado hay más ignorancia y desconocimiento es, sin duda, del periodo visigodo. A la mayoría no se nos podrá sacar más que la vaga idea de un temido listado de reyes con nombres impronunciables que figura en nuestra memoria colectiva como una referencia mítica aunque no conozco a nadie que, en verdad, fuera obligado a memorizarla en sus días de escuela. Y quien más conozca de este tiempo tendrá una noción imprecisa sobre los conflictos que ocasionaba de continuo la elección de un sucesor, problemas de la monarquía electiva. Y también se tendrá una noción aproximada de que, caído el Imperio romano, los visigodos camparon a sus anchas por estas tierras, con más o menos regicidios, de manera ininterrumpida y constante hasta que sus propias divisiones internas propiciaron la caída bajo las tropas de Tarik en el 711.
Visigodos. La verdadera historia de la primera España (Ed. La Esfera de los libros, 2018) por José Javier Esparza viene a traer luz a este oscuro capítulo. Carece de sentido describir resumidamente lo que este autor sabe hacer de manera extensa y magistral. Por ello, me limitaré a destacar los puntos más interesantes que pueden hacer que cualquiera se sienta tentado por su lectura.
En primer lugar, hay que poner de manifiesto el talento periodístico de Esparza que, empleando un lenguaje actual y accesible, desgrana cronológicamente la vida de este pueblo. Dado lo intrincado de sus luchas internas, lo complejo de sus alianzas y traiciones, acostumbra a hacer breves recapitulaciones o a plantearse preguntas de forma retórica que pasa a contestar seguidamente. De este modo, la lectura se hace rápida y amena pese a lo árido que podría ser el tema en manos menos diestras.
Otro punto fuerte de este libro es que nos narra la historia de este pueblo desde su punto de vista. Tradicionalmente, se estudia Roma, y los visigodos entran y salen del relato imperial como actores secundarios. Son descritos muy superficialmente como una de las tribus itinerantes más romanizadas, contribuyentes a sus legiones, pero poco más. Con tan poco bagaje de conocimiento, aparecen repentinamente en nuestra historia como una tribu llamada por Roma para luchar contra suevos, vándalos y alanos y aquí se quedaron. Nada más lejos de la realidad.
Desde sus orígenes remotos en Escandinavia, un aumento de población llevó a que una tercera parte del pueblo originario, siguiendo las costumbres nórdicas, partiera al exilio forzado para buscar nuevo asentamiento y permitir la supervivencia de las dos terceras partes restantes. En este periplo, los godos irán pasando por tierras de la actual Polonia, Bielorrusia, Ucrania y países eslavos de la Europa Oriental, muy próximos al limes romano. En el grave contexto de la crisis del siglo III, con el desmoronamiento progresivo de las estructuras de poder de Roma, los visigodos (por contraste con los godos que se habían establecido en las profundidades más orientales de Ucrania y a los que la Historia denominará ostrogodos) serán el pueblo bárbaro más romanizado y presente en el devenir histórico de Roma.
Sus tropas ayudan a Roma frente a otros bárbaros, en ocasiones frente al Imperio de Oriente o viceversa, pero también se enfrentarán a las legiones, serán traicionados, saquearán la ciudad eterna y todo ello en un trágico y continuo intento por alcanzar un ansiado territorio sobre el que descansar y establecerse como pueblo más o menos autónomo de Roma.
Esta perspectiva subjetiva nos ayuda a identificarnos con los visigodos y entender su necesidad de un terreno al que llamar suyo y que les diese una estabilidad frente a las continuas guerras y enfrentamientos con todo tipo de enemigos, incluyendo su compleja relación con Roma. Pero su solar inicial no será esta Hispania, sino el llamado reino de Tolosa, al sur de Francia, con ramificaciones más allá de los Pirineos pero a los efectos tan solo de controlar esta levantisca tierra.
Sin embargo, la presión de los francos, otro pueblo que, procedente de Germania, se ha instalado en el norte de la Galia, terminará por expulsarles de su reino y mudarse de manera definitiva a lo que queda de la Hispania romana, fijando su capital inicialmente en Sevilla, más tarde en Toledo.
Ya instalados en la antigua provincia romana de la Hispania, deberán luchar para contener las acechanzas de los bizantinos, en el sureste, ansiando reunificar las partes del antiguo imperio. También se enfrentarán a los suevos, arrinconados en el noroeste de la península y a incursiones periódicas de los francos que amenazarán temporalmente la independencia del nuevo reino. Tampoco se lo pondrán fácil los habitantes de esta tierra, levantiscos astures o vascones, pero también nobles terratenientes de la nobleza hispanorromana.
El escaso número de esta élite visigoda gobernante, llevará a que se intenten integrar en las estructuras sociales hispanorromanas. Así, se van relajando las tensiones entre ambos pueblos. Permitiéndose de facto los matrimonios mixtos y posteriormente dando rango legal a esta realidad. Leovigildo procurará lograr la unión religiosa en torno a la fe arriana facilitando que los católicos hispanos adoptasen la fe de los visigodos, si bien, el poco éxito de esta política llevó a la decisión opuesta, la conversión de los arrianos en católicos en tiempos de Recadero.
En el texto también quedan de manifiesto algunas de las más relevantes aportaciones del pueblo visigodo a nuestra historia, como la huella germánica en nuestra legislación, que nos llega a través de las diversas compilaciones jurídicas que llevaron a cabo y que terminaron apareciendo parcialmente en el Fuero Juzgo medieval y ya en menor medida en nuestro Código Civil. También heredamos de aquellos tiempos la obra y figura de San Isidoro de Sevilla, tan relevante en su tiempo como en nuestra posterior tradición.
Y si hablamos de santidad, tampoco podemos dejar a un lado los sucesivos concilios, reuniones no solo religiosas sino jurídicas y políticas, funcionando en muchas ocasiones como verdadera Corte, órgano en el que se refrendaban o reprobaban monarcas, y se adoptaban decisiones más allá de su cometido evidente.
No obstante, estos asuntos quedan en un segundo plano ya que el autor se centra especialmente en los aspectos más políticos, en las intrigas, traiciones, venganzas aplazadas y giros inesperados. Es una lástima puesto que se enuncian cuestiones que resultan de enorme interés pero que no son abarcadas. Queda así en manos del lector recurrir a la extensa bibliografía y profundizar en aquello que más le interese.
Pero caminando ya hacia el desenlace nos encontramos con una crisis económica fruto de malas cosechas y enfermedades pandémicas, de una excesiva carga fiscal y de un emponzoñamiento aún mayor de las intrigas palaciegas. Todo ello facilitará la llegada de los nuevos actores que han aparecido en la política mediterránea apenas unos decenios antes. Los árabes cruzan el estrecho de Gibraltar, primero como aliados de los partidarios de Witiza, pero más adelante como verdaderos conquistadores de un reino que se carcomía por dentro y que había terminado por asfixiar a los pobladores de esta tierra, que no tuvieron muchas razones para oponerse al nuevo poder que, en un principio, parecía ofrecer más seguridad y promesas de prosperidad que la que había traído en tiempos recientes el reino visigodo.
Así concluye un tiempo de nuestra historia injustamente menospreciado, bien por su turbulencia que parece engañosamente apuntar a unos siglos de mera transición, bien porque su fracaso supuso la "caída de España" como han venido algunos a llamar la creación de Al-Andalus. No vivimos en un tiempo de mesura y objetividad y tan ridículos resultan los intentos de sentar las bases de una nación en algo que no lo era, como en señalar Al-Andalus como el paraíso terrenal de la tolerancia. Ambos pueblos, visigodo y árabe, ocuparon esta tierra por la fuerza, pero también con un gran nivel de aceptación entre los hispanos. Las crisis internas generaron las condiciones para los posteriores cambios históricos, igual que ocurriría con el empuje que los reinos cristianos tendrían poco tiempo después al lanzarse a la conquista de la frontera del Duero. Ya no eran visigodos, no eran hispanorromanos, pero tampoco eran españoles como lo somos hoy en día, igual que los ingfleses hoy no son anglos, ni los franceses son ya francos.
Esta bien visitar el pasado para entenderlo y comprender cómo hemos llegado hasta aquí, pero jugar a traerlo a nuestro tiempo para conformar un relato interesado siempre será arriesgado y nos alejará de esa Historia.
Fascinante historia de los visigodos. La historia contada por José Javier Esparza se vuelve más amena. Es un libro fácil de entender, muy fluido y muy bien documentado.
En primer lugar, lo que llama la atención del libro, es su subtítulo: "La verdadera historia de la primera España". Primero, porque se asume que hay otras historias falsas, y la suya es la correcta, posición que ya de partida me incomoda y, por otra parte, porque el libro parte de una premisa: podemos afirmar que España nace en el siglo VI, más o menos. No voy a entrar a debatir el porqué de mi reticencia a asumir esta premisa, pero no la tenía al inicio de la lectura y, muchos menos, al finalizar.
El autor se embarca en una labor encomiable, esto es, reconstruir la historia de los godos desde su salida del norte de Europa hasta la invasión musulmana de la península ibérica a principios del siglo VIII. Creo que se da demasiado peso al proceso previo a la llegada a la península por parte visigoda (casi la mitad del libro) y eso hace que el arranque sea un poco espeso. Tampoco ayuda el hecho de que la historia goda sea una continua sucesión de magnicidios por lo que la cantidad de nombres -iguales en muchos casos- no ayuda tampoco.
No me gusta el estilo del autor, con continuas preguntas hacia no se sabe muy bien quién que quedan contestadas acto seguido, aparte de una retórica bastante rimbombante. Pero esto, en cualquier caso es más una cuestión de gusto personal.
Lo que sí es innegable es que Esparza ha sido valiente al acometer una obra sobre la que hay poca información de fuentes primarias y no demasiado estudio posterior. La etapa visigoda en la península es ese interregno entre la Hispania romana y los reinos cristianos de la reconquista, de la que poco se sabe y menos se habla. Esta obra puede ser un buen punto de inicio para aquellos que quieran tener una base general de este período sin caer en la ficción de la novela histórica y que no quieran acometer unos ensayos con mayor erudición.
Como señalo, una aproximación correcta, trazando una línea definida en la historia que se desea contar y, pese a mis reticencias en algunas premisas, creo que hace una descripción interesante de esta etapa histórica.
Otra obra fascinante de este autor que me ha resultado especialmente amena y reveladora. El libro presenta, de forma lineal, los eventos fundamentales que dieron forma a la historia de los godos, quienes, tras su largo recorrido, se establecieron en la península ibérica y crearon un reino que, hasta hoy, permanece en gran medida desconocido para muchos. Esparza mantiene su habilidad narrativa al simplificar temas complejos llenos de nombres, batallas y personajes históricos, haciendo accesible la intrincada historia de los visigodos y su reino.
Me gustó particularmente cómo el autor no se limita a narrar la historia del reino visigodo en Hispania, sino que se remonta a sus raíces germánicas. Con gran detalle, Esparza explora los orígenes de estas tribus, sus aspiraciones y motivaciones, y cómo fueron integrándose al Imperio Romano, llegando a un alto grado de romanización. Esta perspectiva añade profundidad al libro y ayuda a entender cómo los visigodos pasaron de ser "bárbaros" a convertirse en parte esencial de la historia de la península.
Sin embargo, Esparza muestra un cierto sesgo nacionalista al vincular de manera quizás demasiado directa el reino visigodo con la España actual. Aunque este punto pueda resultar discutible, no le resta valor a la obra, que recomiendo encarecidamente para quienes deseen comprender más sobre esta fascinante y compleja época de la historia.
This is a rather short story about the Goths. No longer "barbarian" people, they were no doubt about it, heirs of the Roman Empire when it fell in 476. It takes the reader from the beginning in the Scandinavian lands to the Iberian peninsula. How they were converted into christianity, first as arrians and later catholic. It was their inability to accept their leaders what made them weak and at the end were defeated by muslims in 711 who in a few years dominated the whole Iberian peninsula. It is a fascinating story.
se debe de leer; a must for anyone wanting to follow Spain’s early history
Como alguien que le interesa mucho la historia (y diplomado en ella), y añadiendo que soy de descendencia española, encontré a este libro (1ero en una serie de 3 volúmenes) interesante y fácil de leer. Lo recomiendo. As someone interested in history with a degree on the subject as well as having 4 grandparents who were Spanish, I consider this a must read (the 1st of 3 volumes).
O certo é que o considero parte da historia de Roma, pq engarza dende a aparición dos godos ata a caída do imperio. A historia continúa ata a chegada dos musulmás á península. É denso porque a historia é así. Gustoume. Por poñerlle un pero, gustaríame que engadira no texto as referencias que emprega. Recoméndoo
Muy ameno y nada pesado a pesar de que en ocasiones la similitud de los nombres de los reyes y caudillos puede llevar a confundir. Pero de una manera ágil el autor traslada lo que fue los orígenes del pueblo Godo en Escandinavia y todo su recorrido hasta llegar a establecer el Reino de Toledo.
Very nice Book, I enjoyed a lot. Mr Esparza besides been a good writer is also an Educator. I had a great time reading his creations. Congratulations!!!
Una amena manera de contar los sucesos históricos de Europa y, particularmente, España, de los siglos I al VII. Con un lenguaje fácil y muchos datos históricos. Realmente entretenida!!!
"Visigodos: La verdadera historia de la primera España" es un libro en el que José Javier Esparza, reconocido por su labor en reconstruir la identidad española, se adentra en la compleja historia de los visigodos. El autor divide el relato en dos partes principales:
- Orígenes y evolución: Se explora el surgimiento del pueblo visigodo, remontándose a sus raíces escandinavas y siguiendo su periplo a través de Europa hasta integrarse en el entramado romano. Esparza desmonta el estereotipo del bárbaro atrasado, evidenciando que los visigodos poseían conocimientos avanzados en áreas como la ciencia y la urbanización.
- Establecimiento en Hispania: La segunda parte se centra en su asentamiento en la península ibérica, donde, a pesar de enfrentar constantes luchas internas, traiciones y conflictos, consiguieron crear el primer Estado en España. El autor detalla cómo, a través de intrigas políticas y alianzas, los visigodos dejaron una huella duradera en la legislación y en la formación de la cultura española, hasta que factores como la peste, el hambre y las guerras precipitaron su declive.
El estilo de Esparza resulta claro y accesible, apoyándose en preguntas retóricas y recapitulaciones que facilitan la comprensión de un periodo marcado por la abundancia de nombres y sucesos. Aunque en algunos pasajes —especialmente en la parte dedicada a los orígenes— la densidad de información puede resultar algo pesada, la obra se erige como una herramienta divulgativa para entender una etapa poco estudiada de nuestra historia.
En definitiva, pienso que el libro ofrece una perspectiva renovada y profunda de los visigodos, presentándolos no como simples invasores, sino como protagonistas fundamentales en la transición de la Hispania romana a la Edad Media, contribuyendo decisivamente a la formación de la España que conocemos hoy.