No existe una fórmula perfecta para entender nuestras heridas, ni tampoco un camino lineal de sanación. Cada libro, cada sesión de terapia, cada consejo, cada acción que se toma en pro de mejorar es la fórmula para sanarnos a nosotros y a nuestras relaciones humanas.
Creo que el libro más bien debería llamarse ‘Hambre de Afecto’ porque no es algo exclusivo de un género, la niña herida, también existe en los hombres, ellos también tienen niños heridos y demonios de autoconcepto y todos tenemos un pasado, una historia y heridas del alma… todos replicamos patrones y conductas que nos dañan y a otros de manera consciente e inconsciente. Sanamos nosotras, pero ¿y ellos? deberíamos más bien a sanar en ✨colectivo✨ aprender a maternarnos y a paternarnos todos, a ser responsables de nosotros mismos, de nuestras decisiones y consecuencias.
Este es un libro que debería ser universal, no propio de un género y que duele mucho a ratos, pero que también deja posibilidades infinitas.