4,5 / 5
Que Nieves Delgado es una gran autora de género en el ámbito nacional no es una sorpresa. Ahí tenéis su Ignotus por el relato Casas Rojas o la gran acogida que ha tenido la novela corta 36. Pero como todo el que tiene talento y se dedica a pulirlo, mejora con el tiempo. Con Uno me he encontrado con la Nieves de siempre, con sus pertinentes inquietudes sobre la identidad y sus perspicaces diálogos. Pero hay algo más. La prosa. La forma de darnos la información es sutil y a la vez compleja. Hace poesía de la ciencia y presenta varias ideas de una forma tan sobria, elegante y precisa que da miedo. Todo ello sin dejar de lado una narración y estructura vibrante, interesante, de las que atrapan y emocionan hasta el final.
Hablar sobre de que va Uno resulta bastante complicado a priori, sin destripar nada. Es más, creo que conocer algún detalle de la historia puede arruinar la grata experiencia del fluir de la novela corta. Solo diré que versa sobre una especie de proyecto tecnológico que cambiará el mundo por completo. Que simplemente, lo salvará de todo el mal que ya le hemos hecho. El resto, es mejor que lo vayáis averiguando cada uno, rellenando los huecos a través de los detalles que Nieves dibuja. La pequeña historia nos deja un mensaje puramente optimista sobre la humanidad, pero que, en el fondo y reflexionando sobre lo leído, no deja de rezumar un aire crítico hacia nuestro perturbador y descuidado presente.
Devorando una página tras otra descubrimos varias capas, temas y personajes con los que conectamos y podemos llegar a identificarnos. ¿Quién no tiene miedo al cambio? ¿Qué suponen las IA en nuestras vidas? ¿Nos absorberá en algún momento el mundo digital por completo? ¿Qué factor nos distingue como individuos? ¿Cuán duro es dejar atrás una vida de recuerdos y momentos? Pero hay más, mucho más. Drogas, enfermedades degenerativas como el Alzheimer, relaciones materno-filiales, la individualidad del ser, el amor y la aceptación de las personas transgénero como algo natural. Un ramillete de historias que dan cabida a un final conmovedor y en cierta forma, redondo y esperanzador. Y aún me queda algo más que añadir. El inicio de cada capítulo es simplemente mágico. Solo por ellos merece la pena la lectura. Nieves habla sobre el cerebro y su funcionamiento a través de un narrador omnisciente, explicando procesos metafísicos y químicos que engarzan con lo que vamos a leer. Simplemente, mágico.