Un libro bonito sobre la importancia del amor conyugal y de dar al amor y al sexo el valor que tanto se merecen (pero que la sociedad intenta disociar con la banalización de la entrega). El amor, para que sea AMOR con mayúsculas debe ser con cuerpo y alma; algo con lo que se puede estar de acuerdo independientemente de las creencias de cada persona (-yo, por ejemplo, no crecí en una familia católica-); se trata de valores, no de religión. Lo que ha sido toda la vida moralmente correcto, se ha convertido hoy en día en algo arcaico o de lo que nos avergonzamos, desgraciadamente. Es una lectura fácil, bonita y profunda sobre los valores del amor y las relaciones tanto para los jóvenes que están descubriendo el amor, como para los matrimonios. Es el primer libro que leo de Mons. Munilla y me ha parecido muy sensato y un tema muy interesante.
<<Casarse por la Iglesia no garantiza nada, a no ser que tanto la gracia de Cristo como el deseo de hacer su voluntad estén en el centro de quienes se prometen un amor hasta la muerte. Cuando dos se casan con el corazón entregado para hacer de Cristo el centro de sus vidas, de modo que sea Él quien fortalezca y lleve a plenitud ese “Sí, quiero” dicho ante el altar, entonces sí.>>
*He leído alguna crítica por aquí sobre lo poco que se habla de las relaciones homosexuales, pero no es el objetivo del libro y no olvidemos que ha sido escrito por un obispo... (debe defender las ideas de la iglesia); él mismo dice que no han elegido su condición homosexual y que deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza y evitar todo signo de discrimination injusta.
A mis 22 años, he dado muchas cosas por supuestas en la vida. Una de ellas, era que era absurdo que dos personas esperaran al matrimonio para tener relaciones sexuales. ¡Si se quieren! Este libro surge como respuesta a esta sociedad de jóvenes (y no tan jóvenes) que tienen una idea preconcebida de qué significa el sexo y cómo y cuándo debería practicarse, debido al bombardeo de hipersexualización que tenemos desde las redes sociales, internet, películas y series, ¡incluso en la música que escuchamos en bucle! Llevo meses viviendo en la castidad (a raíz de mi búsqueda de vivir cada vez más cerca de Cristo y cómo se pensó la vida) y el sacerdote de mi parroquia me recomendó este libro, y me arrepiento de no haberlo leído de inmediato. Deconstruye muchas creencias limitantes que adquirimos de esta cultura de la liberación sexual cada vez más imperante que, curiosamente, esclaviza. Y los seres humanos (independientemente de la etapa vital) estamos hechos para ser libres. Y para amar y ser amados en mayúsculas.
Lectura muy interesante, da buenas direcciones pero se basa demasiado en Dios. Me hace gracia haber llegado a las mismas conclusiones por otros caminos.
Gran libro que profundiza en cómo es el amor que anhelamos y al que estamos llamados las personas y en cuál es la manera de vivir la sexualidad que nos permite amar y ser amados así.
Aunque al principio se me hizo un poco lento, tiene sentido el orden e. El que se van exponiendo las ideas, ya que permite sentar unos buenos fundamentos y marco conceptual sobre el que desarrollar y construir las ideas expuestas.
Creo que todo el mundo puede enriquecerse de su lectura, lo recomiendo independientemente del estado civil y creencias.
¡Buenísima lectura! Crecí en una familia católica, así que las ideas a la base de este libro no son nuevas para mi, y las comparto completamente. Sin embargo, en los ultimos años he vivido en un ambiente donde muchos se ríen de los valores cristianos, y los que dicen ser católicos actúan y hablan como si siempre tuviesen que pedir disculpas por ser así o como si tuviesen que pactar con este mundo para "acercar la Iglesia a la realidad". Entonces, necesitaba una lectura que me recordara lo preciosa que es mi fe. El libro, como se entiende del título, trata de cual es la mejor manera de vivir nuestras relaciones afectivas. Es una celebración del amor conyugal como entrega total, definitiva y verdadera al otro. Entrega que hay que preparar con una maduración personal y de pareja. Subraya todos los aspectos negativos de la educación sexual en nuestra sociedad, llamando las cosas con su nombre. Probablemente me lo leeré otra vez.
Tiene partes buenas, sensatas. Otras, para mi gusto, totalmente inadecuadas, arcaicas e incluso con dejes de superioridad (lo poco que se trata de la homosexualidad, por ejemplo, para mí es nefasto)