Una de las cosas que me gustan de Vivana Rivero es que siempre elige contextos originales para sus historias, saliendo de la época colonial que ya está muy repetida en la novela histórica. Esta, en particular, me atrajo porque no había leído ficción situada en la Revolución Cubana.
No me parecio extraordinario el libro, pero tampoco me defraudó. Digamos que no es de esos libros que no podés soltar de la ansiedad por ver que pasa, pero la historia fluye con serenidad, sin dejar de ser atractiva e interesante. Me gustaron mucho las descripciones, los cambios de escenario. Los protagonistas son casi demasiado atractivos y perfectos, pero bueno, es una novela.
Me gusta mucho cómo plantea las relaciones de pareja, más realistas, con dudas, con altibajos, saliendo del estilo novelero del héroe y la princesa. En este sentido, mi favorita fue La Magia de la Vida, pero esta novela sigue ese estilo.
Lo que no me convence es el planteo de los capítulos como colores, lo siento forzado, innecesario. Puede parecer irrelevante, pero es algo que siempre me molesta un poco del estilo literario de Viviana: los libros son temáticos, por llamarlo de alguna manera, y el tema aparece con tanta insistencia que fastidia (recuerdo la dama de noche del libro con ese nombre, se veía venir a cada rato la mención, no me agrada). Esto, y la costumbre de cerrar capítulos/escenas con expresiones del tipo "y no se imaginaban lo que pasaría después..." me resultan incómodos de leer.
Resumiendo, me pareció una linda historia que volvería a leer y recomendaría, como varias de las que escribe Rivero. Se trata de una autora muy prolífica y, habiendo leído todas sus obras, creo que esta novela se encuentra entre las mejores.