La historia recuerda a Palito Ortega como el único gestor de la visita de Frank Sinatra a la Argentina. Sin embargo, existió otro protagonista: Ricardo Finkel, quien en esta investigación ofrece su versión de los hechos y cuenta cuál fue el verdadero rol de Palito en el viaje de La Voz al país, más allá de las presentaciones en el Sheraton Hotel y el Luna Park. ¿Cómo fueron las negociaciones? ¿Era Sinatra un agente de la CIA? ¿Trajo un mensaje del presidente Ronald Reagan para el gobierno de facto argentino? ¿Quiénes eran las únicas personas que podían llamar directamente a su habitación? ¿Cómo engañaron los técnicos argentinos a los del cantante? ¿Amalita Fortabat colaboró económicamente? ¿Por qué Palito pidió ayuda al poder de turno? ¿Quiénes participaron en el festival anti-Sinatra? Todo el backstage de una visita que fue mucho más que una serie de recitales del más grande de todos los tiempos. Como dijo David Bowie, "la única razón por la que uno usa la figura de Sinatra para explicar de qué se trata sostener un personaje es que él es, más o menos, la única persona que lo ha conseguido. No es simplemente un actor o un cantante. Trasciende todas las áreas".
Todo libro escrito sobre Frank Sinatra resulta interesante, especialmente para aquellos que llevamos décadas siendo fans de "La Voz". Y este libro no es ni más ni menos que relativamente interesante. En efecto, se queda a mitad de camino con respecto a las expectativas que genera. Quienes hemos leído numerosos libros sobre este artista y hemos seguido su carrera a través de los años, nos damos cuenta de las imprecisiones que aparecen en este libro, que si bien no son tan graves, ponen en tela de juicio el grado de credibilidad de cuanto en él se narra. El libro plantea reiteradas veces el asunto de un "misterioso" mensaje que el presidente americano Ronald Reagan le envió a su par argentino -el presidente de facto Roberto E. Viola- a través de Frank Sinatra. Según el libro, Sinatra confió ese mensaje a uno de los productores que lo trajo a la Argentina -Ricardo Finkel- para que éste se lo haga llegar al mandatario argentino. Todo esto deja perplejo al lector porque, en primer lugar, Finkel asegura que se llevará el secreto del contenido de ese mensaje a la tumba. Y en segundo lugar, no se entiende por qué Sinatra le confiaría a Finkel tal mensaje cuando en el mismo libro se relata que el cantante americano se reunió al menos dos veces con el presidente Viola. Por lo demás, el libro abunda en detalles históricos y/o anecdóticos relacionados con la Argentina que poco o nada tienen que ver con Frank Sinatra. En resumen, mucho ruido y pocas nueces.
Entretenido y lleno de anécdotas e historias secundarias. Le doy tres estrellas y media. Vale como testimonio de un momento histórico de Argentina, y le da un valor agregado a los fans de Sinatra.