Cómo el descubrimiento emocional animal puede ayudarnos a conocer mejor la psicología humana.
A través de estas páginas, el lector descubrirá que los animales, como los humanos, también tienen emociones, y conocerá las semejanzas y diferencias entre su mundo emocional y el nuestro, descubriendo la esencia de las emociones del mundo salvaje y conectándolo con el de los humanos. Y lo hará a partir de los casos de estudio científico más interesantes, y que revelan aspectos fundamentales y muy desconocidos sobre nuestra especie. ¿Cómo puede ayudar todo este conocimiento del mundo emocional animal a entendernos a nosotros mismos y a gestionar nuestras propias emociones? ¿Cómo nos pueden ayudar los animales con la psicología humana? Lo descubriremos juntos a partir de las grandes lecciones que nos enseña la naturaleza, porque cuando investigamos cómo siente o piensa un animal, no solo estamos descubriéndoles a ellos, también nos dan respuesta a cuestiones tan interesantes sobre nosotros mismos como por qué lloramos, sentimos que morimos por amor, nos partimos de risa o nuestra salud se deteriora cuando nos sentimos solos.
Para todos los amantes de los animales, este es vuestro libro. Para todos aquellos que se preguntan si los animales tienen emociones y sentimientos, este es tu libro. Para los que quiera descubrir que los animales y los humanos no somos tan diferentes de como pensamos este es tu libro.
Una buena lectura para amantes de los animales y de la naturaleza en general. Este libro está lleno de anécdotas sobre la conducta animal y referencias a estudios que demuestran cómo las emociones no son un mecanismo exclusivo de los humanos, sino una parte integral de una enorme variedad de especies animales desde tiempos inmemoriales. El autor emplea un lenguaje muy claro y fácil de seguir, de hecho me ha sorprendido la ligereza con la que podía leer cada apartado. Al combinar experiencias personales con referencias a la literatura científica, la lectura se hace mucho más amena y cercana. Todo aquel que haya compartido un pedazo de su vida con animales puede conectar instantáneamente con las vivencias del autor, y maravillarse ante el complejo funcionamiento de las especies en su hábitat natural (y no tan natural, como aquellos casos en los que los animales se han visto forzados a vivir en un entorno humano artificial). Sin embargo, reconozco que a la larga me ha parecido un poco repetitivo, y que las anécdotas a veces se sucedían sin un hilo conductor claro. Aunque me apasiona descubrir curiosidades animales, he notado que mi interés fluctuaba bastante a lo largo del libro. Tal vez se deba,precisamente, a qué tiene un carácter muy divulgativo y se queda corto para alguien que busque una mayor profundidad en la base científica.
This book invites us to see animals from a different perspective, not as lesser beings but as emotional creatures with whom we share much more than we usually acknowledge. If you love animals this will speak straight to your heart. And if you do not feel especially close to them it might just shift the way you see the world.
The author gently but firmly reminds us that we are not the only ones dealing with emotional struggles. We often forget how emotionally connected we are to other species. In fact our own emotional disconnection sometimes causes harm not only to ourselves but to animals too. We tend to believe we are the only ones who truly feel but that is a human-centered illusion. Animals experience emotions, pain, joy, and even psychological distress. Maybe not in the exact same ways but from the same evolutionary root.
Through examples like a chimpanzee suffering from depression and a young human facing severe emotional pain the book draws parallels that highlight how similar our internal worlds really are. This is a deeply grounded reflection rooted in evolutionary psychology but it never feels cold or clinical. Quite the opposite. It is warm, thought-provoking, and transformative.
This book helps us recognize that emotional connection is not a uniquely human trait. It belongs to all sentient life. And in acknowledging that we are not just understanding animals better we are learning to understand ourselves.
Es un libro presioso. Aborda el mundo de los animales desde las emociones más básicas hasta los sentimientos más complejos. Explora el sistema nervioso, la conciencia, la empatía, la cooperación, el altruismo, distintos modos de crianza, la amistad, los sentimientos morales de los animales no humanos tales como la justicia y la venganza, o los problemas psicológicos que los animales también sufren pese a ser desatendidos o a ser un hecho todavía desacreditado o no estudiado en profundidad debido al escepticismo antropocéntrico.
Algunos capítulos son enternecedores. Otros son muy duros.
Unas palabras del autor:
"Yo comencé este libro siendo vegetariano, aunque con alguna excepción de vez en cuando. Ahora, tras años de investigación y estudio, no puedo seguir ignorando por más tiempo el sufrimiento animal y debo ser coherente con lo que escribo: me niego a consumir productos de origen animal hasta eliminarlos de la dieta" (Herreros, 2018: 298)