¿Quién no quiere ser feliz? En nuestro ser está inscrito ese deseo, y es tan profundo, que nada lo puede borrar. El problema es, ¿cómo llegar a serlo? A lo largo de las páginas de este libro descubrimos cómo Dios nos ha dejado claro todo lo que necesitamos para ser felices y los medios para lograrlo.
¿A qué estoy llamado?, un excelente libro, "sencillo" de leer. En mi caso, una perfecta introducción sobre la Teología del cuerpo, te invita a la reflexión constante y aplicado paso a paso, Felicidades P. Adolfo.
Como cualquier libro que difunda de manera precisa la Teología del Cuerpo, y se apegue a sus principios, creo que este es un material muy valioso. Es una reflexión personal respecto a temas como: sufrimiento, dolor, miedo, y por supuesto, amor. Me gusta que el enfoque es individual, ya que la mayoría de la información que he consumido respecto a este tema habla de cómo vivir en el noviazgo y matrimonio, y me parece muy valioso e importante este enfoque. Definitivamente, no es una introducción a la Teología del Cuerpo, se necesita tener conocimientos previos para poder comprenderlo, pero contiene muchos ejemplos que ilustran perfectamente lo que se quiere decir; es claro y conciso.
Me encantó este libro! Disfruté mucho la manera en que se aborda el tema, los buenos ejemplos que se emplean, las referencias tan pertinentes y la claridad de las ideas en general! El libro me dió una visión super puntual de la locura que es el amor, por lo tanto, recomiendo muchísimo la lectura de este libro para todos, incluso si no se tiene un conocimiento previo de la teología del cuerpo. Creo que todos lo deberían de leer!!
Super bueno si quieres conocer la calidad de amor que das a la luz de la Teología del Cuerpo. También después de cada cápitulo hay unas preguntas que te ayuda a reflexionar más profundo el tema hablado
Yo estoy convencido de que el corazón se llena sólo con amor. ¡El resto sobra!
Dejemos de perder el tiempo en cosas sin sentido. Paremos de centrar nuestra vida en lo que pasa, y seamos constructores para la eternidad. Coloquemos nuestro corazón en el cielo.