Una muestra de los mejores autores mexicanos de la segunda mitad del siglo XX. Los temas el paso del tiempo y una burocracia agobiante, la angustia de un condenado a muerte, la autorrealización, la marginación, la negación de las raíces, la crisis en la familia y los sinsabores del primer amor. ENGLISH DESCRIPTION This anthology represents a selection of the best Mexican contemporary stories. Included are works from Carlos Fuentes, Rosario Castellanos, Juan José Arreola, and José Revueltas.
Esta recopilación de cuentos mexicanos es valiosa por la acertada selección de relatos cortos por parte del editor, Sealtiel Alatriste (aunque su nombre haya sido posteriormente manchado por acusaciones de plagio). Los relatos ahondan en la mexicanidad, el costumbrismo, la pérdida de la identidad nacional, el paradójico estado permanente de amor y odio a la cultura indígena y la incertidumbre que existía (y existe) en el porvenir de nuestra nación. La antología, por este eclecticismo y diversidad entre sus autores (de la década de los 50 y 60, con excepción de Tarde de Agosto de Pacheco), merece por esa labor las cuatro estrellas. Sin embargo, le concedo tres y media porque, aunque diferentes, algunos cuentos no me parecieron de la mayor fineza en la técnica ni en el mensaje.
Los cuentos que se incluyen:
El guardagujas, de Juan José Arreola (3.5 estrellas). Una reflexión satírica, con recursos introspectivos, que –en mi opinión-habla sobre la incertidumbre de la vida, los puntos de inflexión en nuestras carreras y nuestras relaciones personales, de paso burlándose del a veces ineficiente sistema de transporte (en este caso, los trenes). Un cuento divertido y profundo.
¡Diles que no me maten! De Juan Rulfo (2 estrellas). El clamor de un hombre asustado, que le teme a la vida más que a la muerte misma y que quizá represente el sentir de la sociedad en la Revolución Mexicana. Aquí, no obstante, con menor gracia que en otros cuentos de la misma colección.
Lo que sólo uno escucha, de José Revueltas (3 estrellas). El deseo de autorrealización de un personaje que se sabe anodino, pero que anhela mejorar hasta el último día de su vida y que lo consigue gracias al placer de la música. Por el simple hecho de utilizar la música como vehículo para su mensaje, le otorgo un favor especial a este cuento.
La suerte de Teodoro Méndez Acubal, de Rosario Castellanos (4 estrellas). Un cuento sobre el flagrante racismo de la burguesía mexicana, la baja autoestima y el deseo de superación de todas las clases sociales, que terminan por perjudicar a los más pobres. El título del relato es el más poderoso de toda la recopilación.
Chac Mool, de Carlos Fuentes (3.5 estrellas). Un texto fantástico, en ambas acepciones. A los lectores de Cortázar nos recuerda el estilo del autor argentino, pero aquí incluyendo la grandiosa prosa de Fuentes. El contenido simbólico del cuento, y la ambigüedad de su mensaje, lo hacen el más reflexivo de toda la antología. Hay quienes dicen que versa sobre el olvido de las raíces prehispánicas; otros, que es un consejo sobre cómo lidiar con los problemas. En cualquier caso, invita al análisis mejor que ningún otro.
Amelia Otero, de Sergio Pitol (3 estrellas). Un relato costumbrista de la vida en San Rafael, Veracruz, antes y después de la Revolución, sazonado con el chisme y la intriga que caracteriza a los pequeños pueblos provincianos. La duda que siembra en nuestras mentes sobre el destino de Amelia y la familia Otero le concede su grandeza.
Tarde de Agosto, de José Emilio Pacheco (1 estrella). El peor de la antología, a juzgar por su contenido excesivamente mundano y un mensaje sencillo. Me pareció una versión breve y descafeinada de Batallas en el Desierto.
Los cuentos de esta antología fueron escritos por algunos de los autores más importantes que existieron en México en el siglo XX. Todos ya están muertos, pero se mantienen vigentes por las obras significativas que escribieron. Tres ganaron el premio Miguel de Cervantes (Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco y Sergio Pitol), por tanto, se trata de los mejores narradores de este país. Sin embargo, no todos los cuentos aquí reunidos me gustaron, aunque sí hubo de los que me encantaron y me parecieron obras maestras. Los estilos aquí son variados, se nota que el siglo veinte fue un periodo de transición temática, que fue del ámbito rural al urbano y significó también un cambio de paradigmas artísticos. Son notorias las divergencias, desde un cuento de Carlos Fuentes más cosmopolita hasta uno de Rosario Castellanos, anclado en las raíces coloniales de Chiapas. Aun así, el conjunto es muy interesante y se lee rápido. Puedo decir que el cuento que más me gustó fue de el de Juan Rulfo, "Diles que no me maten", que lo leí hace muchos años y que fue muy agradable releerlo, en verdad Rulfo hizo una obra maestra. Después, en segundo lugar me gustó mucho el texto de Carlos Fuentes, "Chac Mool", ubicado en el género fantástico y muy entretenido. En tercer lugar pongo a José Emilio Pacheco, "Su tarde de agosto" me entretuvo y mantuvo cautivo, especialmente por el tono juvenil y la voz narrativa en segunda persona, pocas veces visto por mí. En cuarto lugar Juan José Arreola con "El guardagujas", también ubicado en el género fantástico, pero también como una crítica social. En quinto lugar Rosario Castellanos, su cuento "La suerte de Teodoro Méndez Acubal" es intenso, es vívido, histórico, pero no me agradó su maniqueísmo además del final. El sexto lugar es de José Revueltas, porque "Lo que solo uno escucha" es poco claro, rebuscado, con un lenguaje que se me hizo difícil. Algo similar me pasó con el séptimo lugar, Sergio Pitol, ya que su cuento "Amelia Otero" sinceramente me aburrió, quizá porque el argumento, según percibí, debió usarse más para una novela que para un cuento, muy aburrido, es el texto más extenso de la serie. De igual forma, es infumable el prólogo del antologador Sealtiel Alatriste.
Cada cuento ofrece una muestra única del estilo y las temáticas de los diferentes autores, contribuyendo a la riqueza y diversidad de la literatura mexicana. Esta antología puede ser una buena manera de familiarizarse con la narrativa mexicana y descubrir “nuevos” autores y estilos literarios.
¡Diles que no me maten! De Juan Rulfo: me impactó el enfoque de Rulfo sobre la muerte en este relato, ya que se presenta de manera única en comparación con sus otras obras. Se aborda la noción de una muerte consciente, con una connotación negativa, donde se explora el constante acecho de la muerte y el temor a perder la vida.
El guardagujas, de Juan José Arreola: lo interpreto como un símbolo de la vida humana. A menudo, el individuo tiene una idea clara de su destino, pero con frecuencia se encuentra perdido en cuanto a cómo alcanzarlo, similar a no saber qué tren tomar, como se ilustra en el relato. Además, es común que la meta del individuo cambie a lo largo de su viaje, es decir, que su destino se modifique.
La suerte de Teodoro Méndez Acubal, de Rosario Castellanos: muestra y resalta las injusticias sociales y raciales presentes en la sociedad, donde la discriminación y como los estereotipos influyen en las decisiones judiciales y en la vida de individuos como Teodoro.
Chac Mool, de Carlos Fuentes: un cuento extraordinario que desafía la percepción entre la realidad y la imaginación del protagonista, Filiberto. Con imágenes descriptivas cautivadoras y a la vez inquietantes, el relato nos sumerge en un mundo donde lo real y lo fantástico se entrelazan de manera intrigante.
Lo que sólo uno escucha, de José Revueltas: El protagonista de este relato es Rafael, un violinista aficionado y alcohólico. En su lecho de muerte, experimenta una profunda frustración por no haber alcanzado nada significativo en su vida. Sin embargo, en un momento de claridad, toma su violín y ejecuta las notas más hermosas con la destreza de sus dedos. En ese instante, Rafael encuentra una sensación de autorrealización y paz, sabiendo que partirá en tranquilidad.
Tarde de Agosto, de José Emilio Pacheco Amelia Otero, de Sergio Pitol
Le pongo tres estrellas porque #ExcesoDeBatos y prólogo feo y con faltas de ortografía, pero en sí la selección es buenísima. Mis favoritos: "La suerte de Teodoro Méndez Acubal", de Rosario Castellanos, el fantástico y que siempre me hace reír "Chac Mool" a pesar del tenebroso relato de Fuentes y "Tarde de Agosto", breve pero característico de José Emilio Pacheco. El de Sergio Pitol no le encontré lo emocionante que me imaginaba, medio flojo al principio y un final predecible.
Todas estas historias son buenísimas, aunque hay que resaltar en particular “La suerte de Teodoro Méndez Acubal” y “Chac Mool”. Solo puse 4 estrellas porque, de las 7 ejemplares presentados, solo uno es de una mujer — y México tiene tantas opciones de escritoras increíbles, que se me hace muy notable la falta de sus obras aquí. Sin embargo, todas las cuentas presentadas son de alta calidad y una buena (si incompleta) introducción a la literatura mexicana del siglo pasado.
Un excelente compendio, sin duda. Autores con brillo propio, con estilos muy suyos. Mi favorito: Tarde de agosto, de José Emilio Pacheco, el más "contemporáneo" de todos los presentados, aunque los demás tienen su encanto histórico, literatura de la Revolución, ampliamente tratada y estudiada, por lo que no impacta tanto hoy, al menos a mí. El de Carlos Fuentes está excelentemente escrito, un estilo que me gusta mucho, pero la historia decae al final y no se puede sostener.
Una muy amena y ecléctica selección de cuentos curada por el ahora infame Sealtiel Alatriste. Tras El guardagujas de Juan José Arreola como telonero de la "antología", es difícil toparlo, aunque cada uno de los cuentos tienen su encanto. Pequeña joya que hallé en la biblioteca del trabajo.