Después de la visita de Hari, un chico londinense de ascendencia india, Isabel decide abandonar la casa de sus padres e independizarse. Para ello elige el histórico barrio de Lavapiés. A partir de entonces van surgiendo vivencias con otras personas a las que le une compartir el mismo barrio. Y que reflejan las rupturas generacionales, sociales y raciales existentes. Hasta que un desafortunado incidente la hará cambiar de rumbo. La reciente muerte de su abuela hace que Isabel sepa de la existencia de Dora, su tía abuela, con la que encuentra muchas identidades. Y que será su apoyo para el cambio que se está gestando en ella.
Nada más enterarme de que este libro existía, busqué las librerías en las que lo vendían (por suerte había copias en una de las librerías de mi ciudad) y fui a por él. En internet no podía ver su portada ni leí gran parte de su descripción, pero dado que la autora es mi profesora de Traducción, sabía que este libro no podía defraudarme. Y no lo ha hecho, ni lo más mínimo. Me ha resultado extraño empezar a leerlo y escuchar su voz en mi cabeza, porque ciertamente - creo que como todos - escribe al igual que habla. Y si sabía que me iba a encantar lo que fuera que escribiera es porque también me encanta como habla. La historia no era... no sé, muy compleja, pero la fluidez con la que transcurre y el entusiasmo y pasión que pone en cada aspecto de la vida simplemente te mantiene sentado, bebiendo cada palabra hasta que descubres que ya no hay más.
Una historia de amor madrileño - sí!!! Una historia de un amor prohibido de los años cincuentas - sí!!! Una historia en Londres de malas decisiones sin responsabilidades - no sé... Solo quería un poco mas de Dora <3 y menos de Isabel 3.
Sobre la cultura inglesa: “Nadie invitaba a comer a nadie. Se cocinaba lo mínimo, para uno mismo. Yo no encontraba placer en aquella costumbre solitaria de comer sin compañía y sin un vaso de vino. ¡Qué noches tan tristes!”
Hola lectores, hoy os traigo una novela que me compré en la feria del libro.
La verdad es que me atrajo poderosamente su portada como algo original y fascinante.
Al principio me ha costado que el libro me atrapase, pero luego fue más rodado el enganche.
Se solapan dos historias, la de en los años 90 y la de su tía abuela Dora en los años 50. Y fue precisamente la trama de esta mirada al pasado la que consiguió que no dejase de leer.
La autora tiene buena y muy correcta pluma. Pero creo que si no me ha convencido al 100% fue por la personalidad de la protagonista que me parecía muy ingenua y pusilánime en sus decisiones, vamos, que me ha sacado un poco de mis casillas. Ligera de cascos sin ton ni son y un poco influenciable. Supongo que es la seña de identidad del libro.
Creo que este libro puede gustar también mucho a los enamorados de Madrid que mezclan los cines de la ciudad en los años 50 y el barrio de Lavapiés con el movimiento migratoria de finales del siglo XX. A la vez que conocemos un poco de Londres y la dificultad de sobrevivir en una ciudad nueva.