Karate-do-, mi camino, fue el último libro de Funakoshi. Escrito un año antes de su muerte, contiene la esencia de su profundo conocimiento del Karate-do-, destilada a través de una vida llena de interesantes acontecimientos. Llenan sus páginas enjundiosos relatos y anécdotas de sus ya legendarios maestros, su aprendizaje y experiencias en la práctica del «arte», como gustaba llamarlo el maestro, así como la historia de los orígenes del mismo, su difusión desde la isla de Okinawa hacia Japón y el comienzo de su expansión por el mundo, todo ello narrado con una humildad y un buen humor proverbiales. Pero, tal vez, la más interesante aportación de este libro sea el acercamiento al día a día del hombre, para comprender así mejor, a través del espíritu que le animaba, el arte que sistematizó y al que puso nombre. Completan su autobiografía sus prescripciones para la longevidad, así como sus famosas «seis reglas» para los estudiantes de Karate-do-. Este libro es recomendable no solo para los practicantes de artes marciales, sino también para todos aquellos sinceramente interesados en el pensamiento y la cultura de Oriente.
Como practicante de karate, encuentro una gran belleza en poder leer al Sensei Funakoshi, no solo por las anécdotas sobre la modernización del arte marcial, sino también por los ejemplos que pone respecto de la práctica interna y externa del mismo. Este libro es una joya para practicantes de todos los rangos.
Extraordinario relato de una época y un pensamiento únicos. Revelador para poder entender el do de las artes marciales. Imprescindible para los amantes del kárate.
conmovedora la historia. el padre del kárate moderno nos cuenta su historia y la verdad es que no puedo estar más contenta de haberlo descubierto y de haber aprendido más sobre mi arte marcial, la disciplina que practico desde los 4 años.
me siento honrada, no solo de compartir pasión, amor y admiración sobre el kárate con él sino de compartir también fecha de nacimiento.
creo que soy la reencarnación de Gichin Funakoshi en mujer... o eso creo yo.