El jardinero es un precipicio narrativo, un trocito de la cola del diablo, una colina literaria que narra el enfrentamiento entre un jardinero recién llegado a un condado y el noble que ha de doblegarlo con mano férrea. No se trata únicamente de un combate entre amo y esclavo, entre un alma refinada y un ser repugnante viscoso, sino el del propio hombre consigo mismo. Alejandro Hermosilla se dedica a recuperar con lentitud los hilos con los que se compone el lienzo del egoísmo contemporáneo y elabora un fresco erótico y violentísimo de esa incertidumbre moderna que iguala a víctimas y culpables y transforma los más elementales actos de la vida cotidiana en perversiones. Para lectores adultos.
Es una novela muy desconcertante. Al parecer, como se indica en la contraportada, existe una lectura alegórica del texto, pero eso, me parece, le incumbe solamente al autor. Poética, sangrienta, salaz y fantástica. Absorbente durante la lectura, me temo que no deja demasiado poso. Una rareza más, de esas tan interesantes, que publica Jekyll&Jill.
El odio, la sed de venganza y una recurrente obsesión de desprecio hacía la figura del jardinero atormentan la vida del protagonista. Actos cruentos, sexuales, mucho fluido y sangre intercalando pasajes históricos que nos remiten a la historia de la jardinería y sus jardineros...
El libro prometía ser un extraño delirio filosófico, pero se excede en onirismo y le falta contenido. A medida que avanzaba en la lectura (rarísima, retorcida, trepidante) me iba dando cuenta de que no llegaría ese gran final que aportase un destello de perspectiva para alcanzar alguna conclusión grata. Un texto enfermizo que sólo podría interesarme en caso de que el autor fuera un gran artista clásico desarrollando esquizofrenia severa en sus últimos meses de vida. Está bien escrito, pero sólo se lo recomendaría a mi peor enemigo.
P.D. Soñaba con la posibilidad de que las referencias al castillo fuesen realmente una metáfora kafkiana, pero me temo que esto poco o nada tiene que ver con la burocracia.
Weird book, although something in the narrative and the contrast the author uses from paragraph to the next one, pushes to keep reading. However, the story itself is pretty much irrelevant, and the oversexualization sometimes feels out of place.