La historia de la ciencia atesora muerte por doquier, y no, los libros de historia no nos la suelen desvelar: científicos con prometedoras carreras truncadas por experimentos fallidos con desenlaces fatales, hórridos accidentes, asesinatos viles, además de envenenamientos, ejecuciones de toda clase, enfermedades exóticas, sobredosis de sustancias estupefacientes, mordeduras de ofidios ponzoñosos, caídas por precipicios, suicidios....Eso no estaba en mi libro de Historia de la ciencia es una crónica negra veraz - con unas gotas de humor cuando es preciso -, con los protagonistas de esta disciplina como nunca antes se habían presentado a los lectores.
Eugenio Fernández Aguilar (Sevilla, 1976) es licenciado en Física y profesor de Ciencias de Secundaria en Rota (Cádiz), donde reside desde 2005. En la actualidad se halla realizando el doctorado en Filosofía de la Ciencia y su mayor interés se centra en la divulgación y popularización de la ciencia. Mantiene uno de los blogs de divulgación científica más visitados en castellano, Ciencia en el XXI
He leído varias críticas, justificadas, por otra parte, de que este libro no es lo que su título reza, que esta historia de la ciencia solo es una colección de necrológicas sin más valor que el morbo o, como mínimo, la curiosidad enfermiza del friki que gusta de cotillear en Wikipedia si x artista o y actor ha muerto o no, y si lo hizo, cómo y cuándo murió. Pero rompamos una lanza a favor del autor. Mejor dicho, dejemos que el propio autor explique el porqué de esta elección temática. Porque lo hace, sí, en la introducción Eugenio Manuel Fernández lo explica. Claro que cuando uno compra un libro no suele leer las primeras páginas. Puede que haya sido en casa, leyendo precisamente dicha introducción, que el lector potencial se sienta estafado porque iba a leer un libro de historia de la ciencia, esto es, una cronología en la que se analicen los distintos descubrimientos, teorías o ingenios que hicieron avanzar a la ciencia en particular, y la humanidad en general, hasta nuestros días.
Pero quedémonos con el título, analicémoslo. Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia. Quien esté familiarizado con la labor divulgativa de editorial Almuzara sabrá que este título tan gouldiano (porque no había nadie tan ingenioso para idear un título llamativo y con gancho) pertenece a su larga serie de libros de divulgación de todo pelaje iniciada tras el éxito, a todas luces insospechado, de su e.n.e.e.m.l.d. Historia de España. Este título se ha convertido en el sello de la editorial: viene por defecto. Pero en este caso el título, impuesto o no por decisión editorial, tiene mucho sentido, pues generalmente las muertes de los grandes científicos no merecen ni un pie de página, salvo honradas excepciones en las que el científico en cuestión abandonara el mundo de manera explosiva, metafórica o literalmente hablando. Así que sí, Eugenio Manuel Fernández no nos miente, lo que vamos a leer no sale en los libros de historia de la ciencia ¿Por qué?
Porque es un coñazo.
Las muertes, como denominador común de todo lo viviente, son repetitivas: vista una vistas todas. Un día estas pimpante y al siguiente dejas de moverte. Si es cierto que hay mutis más creativos que otros, pero por lo general el acto de morir suele ser anodino, trivial: aburrido. Y esta colección de necrológicas y obituarios se hace cuesta arriba desde el minuto uno. Porque lo que puede ser una curiosidad espontanea que decir en un evento social, como que a Miguel Servet lo sirvieran muy hecho los calvinistas o Bolztmann se ajustará la corbata, a la segunda o tercera defunción ilustre nuestros contertulios van a empezar a bostezar y a interrogarse con las miradas, incomodos, sobre si ese extenso conocimiento no es algo por lo que deberían preocuparse. Yo, por si acaso, después de leer este libro, no lo pondría en practica. La gente es muy malpensada. Por lo que sea.
En resumen, he escrito esta estúpida reseña más por defender la decisión tomada por Eugenio Manuel Fernández, a cuya erudición, buen hacer y capacidad divulgativa no puedo poner ni una pega, que para hablar del libro en sí. Porque el libro es lo que es: una selección de muertes de científicos muy famosos, como los mencionados arriba o Marie y Pierre Curie, una muerta por la radiación y el otro por no ver un carruaje, Félix Rodríguez de la Fuente, que no era científico pero se murió igual, o Dian Fossey, que os sonará si habéis visto Gorilas en la niebla. No tiene más pero tampoco tiene menos. Ya depende de vuestra curiosidad morbosa el leer este libro.
Narración de las diferentes muertes de distintos científicos, en su mayoría desconocidos para el público general, y de cuáles fueron sus aportaciones a la ciencia. Muy interesante.
Creo que este es el libro en el que menos se corresponde el título con el contenido. Me esperaba curiosidades de la ciencia pero se asemeja más a “1000 maneras de morir”. En él nos relata multitud de muertes diferentes de diversos científicos, nombrando sus causas y saltando entre personalidades párrafo tras párrafo.
Un libro muy interesante, recomendable para cualquiera que esté relacionado con la ciencia tanto profesionalmente o simplemente quiera saber curiosidades de científicos conocidos y desconocidos. Muchos de ellos fueron héroes debido a que perecieron directa e indirectamente por sus experimentos.
El título del libro no se corresponde con el contenido, más bien debería llamarse algo como: "Cómo mueren los científicos" o algo así. El autor ha cogido una lista de científicos conocidos y no tan conocidos y según la forma de su fallecimiento, los ha ido clasificando por capítulos. Hay capítulos de accidentes, suicidios, asesinatos, enfermedades... Con cada persona te hace un resumen muy escueto de su vida, su campo de investigación y/o lo que descubrió, pero no explica gran cosa. Es simplemente eso, muertes y más muertes, y en muchos va directamente al grano. Como punto positivo, es verdad que algunas cositas que añade sí son curiosas e interesantes pero igualmente, para mí esta lectura no se salva. Siendo sincera, algunas páginas me las he saltado porque era siempre lo mismo, y en algunos puntos tenía que parar de leer porque se me estaba yendo el ánimo al núcleo de la Tierra con tanto drama 😅
El libro explica muertes curiosas de científicos, y cuenta con algunos datos bastante interesantes, aunque algunos de los personajes citados no son muy conocidos y en esos momentos parece que se trate de una serie de necrológicas de científicos . A pesar de ello es un libro muy interesante y entretenido y recomiendo su lectura.
Me encontré con un libro que no tenía mucho que ver con su título. Si bien las historias son un poco macabras y oscuras pues tratan de las muertes de mujeres y hombres de la ciencia, algunos relatos son muy entretenidos. Instaría a la editorial a que revise la ortografía de algunos nombres propios.
Grandes nombres pueblan este libro que habla de, efectivamente, cosas que no encuentras en un libro de historia de la ciencia...
A través de las vidas perdidas de manera accidental o intencionada llegamos a conocer historias científicas curiosas. El tema es peliagudo pero está tratado de forma muy natural.