Nadie sino el hombre pudo inventar el suicidio
Las piedras mueren de muerte natural
El agua no muere
Sólo el hombre pudo inventar para el día la noche
El hambre para el pan
Las rosas para la poesía
En la amorosa noche me aflijo.
Le pido su secreto, mi secreto.
La interrogo en mi sangre lentamente.
Escribiste en la tabla de mi corazón:
desea.
Y yo anduve días y días
Loco aromado y triste.
Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive,vive,vive!
Era la muerte
Los he visto en el cine
Frente a los teatros
En los tranvías y en los parques
Los dedos y los ojos apretados
Las muchachas ofrecen en las salas oscuras
Sus senos a las manos
Y abren la boca a la caricia húmeda
Y separan los muslos para invisibles sátiros
En medio de las risas y testigo del llanto
Oyendo y viendo gente remotas a mi lado,
En una soledad sin palabras ni gestosn
Aca solo y triste, me doy cuenta, me hablo
¡Qué amargo el endulzar las horas con libros sabios!
Desede el oleaje de tu pecho
En que naufraga lentamente mi rostro
Pocas palabras aprendí
Para decir el raro
Suceso de mi estrago:
Sombra y herida
Lujuria, sed y llanto
Lo más profundo y completo que puede decir el hombre no lo hace con palabras sino con un acto: el suicidio. Es la única manera de decirlo todo simultáneamente como lo hace la vida. Mientras tanto, hay que conformarse con decir: Esta línea es recta, o es curva, y en esta esquina pasa esto, bajo el alero hay una golondrina muerta. Ni siquiera es cierto que sean las seis de la tarde.
¡Salud, esqueletos!
Tratar de convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad fe pensar de creer o de hacer lo que le da la gana
Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de ser yo mismo
Lo bueno es vivir del mejor modo posible: Peleando, lastimando, acariciando, soñando
No tengo ningún deseo de que me digan que la luna es diferente a mis sueños
Juega uno a vivir
Nadie cuenta cuentos. La televisión y el cine han sustituido a los abuelos, y toda la técnica se acerca al milagro para anunciar jabones y dentríficos.
Después de todo, tenemos las mismas nubes y las misas estrellas, y si nos fijamos un poco, el mismo mar.
Yo quiero cantar algún día esta inmensa pobreza de nuestra vida, esta nostalgia de las cosas simples, este viaje suntuoso que hemos emprendido hacia el mañana sin haber amado lo suficiente nuestro ayer.
Los borrachos que gritan no duran mucho, se derraman como una arteria rota. Los silenciosos están siempre conversando con Dios.
¿Qué música inaudible es la tristeza?
Nadie va a saber cuando llegue la noche
¿Tiene uno, como la naturaleza, sus estaciones, sus ciclos de vida? En el curso de quince o veinte días pasa una primavera y un verano en el fondo del alma, y luego viene un día violento en que nos quedamos sin hojas, y fríos, e inmóviles
¡A ver qué imagen haces de ti mismo con los pedazos que haces de tu sombra!
Barriga vacía: Corazón ligero
Aún es tiempo de amanecer junto al sol
Porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada
El amor no se dice con nada
Ni con palabras ni con callar
Trata de decirlo el aire
Y lo está ensayando el mar
Voy a seguir tus pasos hacia arriba,
De tus pies a tu muslo y tu costado
Si te sacas los ojos y los lavas
En el agua purísima del llanto
¿Por qué no el corazón ponerlo al aire, al sol, un rato?
No me des nada, amor, no me des nada:
Yo te tomo en el viento
Te tomo del arroyo de la sombra,
Del giro de la luz y del silencio,
De la piel de las cosas
Y de la ssngre con que subo al tiempo.
Sueño que tengo mi mano entre tus muslos y que te abro los labios, novia delicada y frágil, y pongo el pétalo de un beso en tu humedad sombría
Me muero todos los días
Sin darme cuenta, y estß
Mi cuerpo girando
En la palma de la muerte
Como un trompo de verdad
Me tienes en tus manos
Y me lees lo mismo que un libro
Sabes lo que ignoro
Y me dices cosas que no me digo
Tú eres como mi casa
Eres como mi muerte, amor mío
Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón.
¡Henos aquí a todos, fermentados, brotándonos por todo el cuerpo el alma!
La luna se puede tomar a cucharadas
O como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
Y también alivia
A los que se han intoxicado de filosofía
Y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
Ayudan a buen morir
Hay que sentir el frío para darse cuenta del viento.
Un buen trago y una buena lumbre
Un buen amor entre las piernas
Esperar que mueras era morir despacio
Estar goteando del tubo de la muerte,
Morir poco, a pedazos
No ha habido hora más larga que cuando no dormías, ni tunel más espeso de horror y de miseria
Que el que llenaban tus lamentos
Tu pobre cuerpo herido
Sigue el mundo su paso, rueda el tiempo
Y van y vienen máscaras