Estos 155 poemas constituyen un fondo excepcional de poesía temprana del autor. Son vestigios significativos de las primeras selecciones realizadas por el autor y referencia obligada para comprender mejor la concepción poética del conjunto de obras de Federico García Lorca.
Born in Fuente Vaqueros, Granada, Spain, June 5 1898; died near Granada, August 19 1936, García Lorca is one of Spain's most deeply appreciated and highly revered poets and dramatists. His murder by the Nationalists at the start of the Spanish civil war brought sudden international fame, accompanied by an excess of political rhetoric which led a later generation to question his merits; after the inevitable slump, his reputation has recovered (largely with a shift in interest to the less obvious works). He must now be bracketed with Machado as one of the two greatest poets Spain has produced in the 20th century, and he is certainly Spain's greatest dramatist since the Golden Age.
Lo peor del poema, no por ser yo nacionalista gallego sino porque Rosalía misma lo fue, son las necias y pueriles menciones a España; por lo demás, muy bueno:
Salutación elegíaca a Rosalía de Castro
Desde las entrañas de la Andalucía, Mojados con sangre de mi corazón, Te mando a Galicia, dulce Rosalía, Claveles atados con rayos de sol.
Que este ramo llegue a tu sepultura Tal como una llama de las que el Señor, Para iluminarlos en su noche obscura, A los doce apóstoles envió.
Caigan los claveles en tu calavera, Manchando su blanco marfil de pasión, Y hagan el efecto de una cabellera Con trenzas de sangre nevada de olor.
Llevan el rocío de mi madrugada. Pondrán en tu cráneo vacío mi amor Y en tus huesos tristes, rumor de Granada, Llenando de estrellas la noche cerrada Que como ceniza de sombra quemada Cubre la cobacha de tu panteón.
El clavel resume a la Andalucía: Es cerebro, seno, rayo, corazón. El sol lo engendró en un mediodía Sobre el ronco treno de un viejo bordón.
El clavel es alma de esta tierra fuerte Cubierta de olivos, palmeras y al son Que el Mediterráneo sobre el campo vierte, El clavel asoma rojo entre el verdor, Cual copa imposible que beba la muerte Levantando el alma latina hacia Dios.
Ya ves, Rosalía, que mando a tus mares Lo que en este campo es estrella-flor. Mándame tú en cambio rumor de pinares, Ruido de rebaño que vuelve a sus lares, Y el panal meloso de gaita y cantares Que se oye en tus campos al primer albor.
Sobre los senderos de la Iberia ruda En clavel o zarza se enreda el amor. El alma de España es mar, roca muda, Torrente de sangre preñado de sol.
Mas tú, Rosalía, llena de tristeza, Surges del torrente con vago dulzor Y elevas al cielo tu pobre cabeza Como el lirio blanco del huerto español.
El abrir tus libros es mirarte el alma. De ellos brota un polvo viejo de dolor, Dolor de una raza cuya sangre limpia Llevara en sus venas Cristóbal Colón, Dolor de las madres que por los sembrados Van dejando espigas de desilusión, Dolor de los niños siempre abandonados, Dolor de los campos secos y alumbrados Por la negra antorcha de la emigración.
El abrir tus libros es abrir a España, Una España llena de herrumbre y dolor, Una España herida por astral espada. Y hoy surge Castilla aún más encarnada, Pues toda la sangre piadosa empapó.
España caída levanta las manos Hacia las estrellas de su tradición. Mas ya las banderas que antes desplegadas Fueran un Lepanto rosas incendiadas.
Y en Italia estrellas de inmortal fulgor, Llenas de gusanos están arrumbadas, Como corazones rotos a lanzadas, Junto al esqueleto del viejo león.
¡Qué haré, Rosalía, frente a España rota Sino como tú limpiar su sudor! ¡Qué sino limpiarle sangre que le brota Del hundido pecho ya sin corazón!
Mojando en la nieve de Sierra Nevada Escribo, ¡oh, poeta!, mi salutación. Divina cantora de esquila pausada Que en lira de arroyos sus versos cantó, ¿Quién puso en tu senda cortantes cristales? Eresun suspiro hecho carne y amor, Eres niebla en dulces tardes otoñales, Eres flor de monte, voz de recentales, Musgo de la acequia, miel de los panales Nieve de la umbría, cirio de pasión.
Quiero que con estos claveles sangrientos Llegue a tu sepulcro mi llanto y mi voz, ¡Oh, hermana en tristeza de Juan el Sediento Que a Cristo una noche sin luz encontró!
Quiero que consueles mi vida exaltada. Ha tiempo mi alma perdió su pastor. Quiero que me cuentes tu vieja tonada, A la vera tibia del hogar sentada, Sintiendo en la noche sonar el ciclón.
Quiero que en tu dulce y quieta cabaña Hagamos un rato los dos oración Por nuestros abuelos y por nuestra España, Por los ya dormidos fuera de su entraña, Por toda la gente sin pan que sufrió.
Quiero que lloremos la melancolía Que sobre nosotros el cielo dejó, Pues vamos cargados con cruz de poesía Y nadie que lleva esta cruz descansó.
Junto a los cipreses que rompen el cielo Saludo a los sauces que tiene Padrón. Quiero que con estos claveles sangrientos Llegue a tu sepulcro mi llanto y mi voz.
El poema dedicado a Rosalía de Castro, lo mejor del libro. 5 estrellas por ese poema, que ya prefiguraba su genio poético posterior, y por el libro como material de consulta curioso para estudiosos y/o amantes de la poesía en general o de Lorca en particular (el poeta nace y se hace, como el propio autor dijo de sí mismo).