Apoyada en la herida como parte inevitable de la vida, la autora nos invita a reflexionar acerca de cómo y de qué forma podemos transitar con los dolores que nos perforan el alma y nos marcan un nuevo destino. Con un lenguaje sencillo y con la capacidad magistral de poner en palabras las emociones, nos lleva por todos los huecos de la subjetividad humana para darnos, en cada texto, la llave que nos permita abrir esa puerta que uno mantiene cerrada.
Este libro es un viaje al interior de las emociones, con el que podemos identificarnos y hacernos carne a través de las heridas del desamor, del abandono, de las pérdidas, de la soledad y de la desolación.
Lorena Pronsky nos muestra cómo puede volverse a construir un nuevo mundo, aún con esas grietas que la vida nos impone. Este es un viaje de regreso hacia nosotros mismos, en donde nos cruzaremos con dos opciones: aferrarnos a un dolor que nos deja en pausa o asumir la realidad que nos toca vivir, entendiendo que rota puede caminarse igual.
Convencida de que los libros nos eligen a nosotros no de que nosotros elegimos a los libros. Lo compré porque me siento rota y necesito seguir caminando, lo compré porque su nombre me dijo “léeme”. Llevo tiempo leyendo libros que me ayuden a seguir, todos te presentan una fórmula medio mágica o te muestran por dónde ir, y no lograrlo solo consigue que te frustres más, que te enfades contigo misma. Pero este libro no, este libro te regaña, te hace abrir los ojos de otra forma, te muestra la verdad, la cruda verdad de los sentimientos, las pérdidas y los dolores que atravesamos y te dice que sí, que todos nos sentimos así, pero que te levantes, que te cures... y te lo dice de una forma tan especial, que es como si estuviera una amiga allí a tu lado mandándote a la china con cariño. Me encantó y me dio fuerzas, me hizo sentir humana y especial por ser capaz de sentir y de sufrir, porque amo, porque tengo esa inocencia de la que habla la autora... y me hizo sentir esperanzada, de que pronto, juntaré mis pedazos y seguiré mi camino. Porque rota, se camina igual.
Primer fiasco del año. 🤦♀️ No lo pude terminar..demasiado INTENSO.
Hacía mucho que no sentía un malestar al leer un libro, y este sinceramente me hacía poner de mal humor. Es raro de explicar pero me da la sensación de que estoy charlando con alguien que necesita ir urgente a terapia.
Mediocre y repetitivo. Parece una recolección de esas típicas publicaciones de facebook donde la gente ventila su estado de ánimo con indirectas a uno sabrá quien, quejándose de lo mal que la está pasando pero diciendo que igual ella es una luchadora y etc. etc. A ese nivel. No logré pasar del número 30, a medida que avanzaba esperaba que llegara algo con más sustancia pero era una y otra vez lo mismo. Una gran decepción, el arte de tapa y el nombre del libro son muy buenos, y tuvo mucho éxito de ventas, tendría que haberlo hojeado un poco antes de comprarlo.
Sí, me esperaba otra cosa. Rescato algunos de los poemas, los marqué porque me transmitían algo y realmente me gustaron... Sin embargo, coincido con la mayoría en que cada tanto los textos se volvían repetitivos. Creo que hay personas a las que las podrían llegar a ayudar, pero no está dentro de los libros que yo recomendaría.
El año pasado se viralizó un tweet con una frase de este libro, desde ahí supe que tenía que leerlo y estaba en lo correcto, la autora pone en palabras sentimientos que viven en mí y nunca supe explicar ni expresar, parece que tenemos una línea de pensamiento parecido y fue un libro que me enseñó muchísimo. Sumamente recomendable.
Leí este libro por recomendación de mi amigo, gracias CGS.
Definitivamente, llegó en el momento justo. Me ayudó a levantarme de las tinieblas por las que pasaba y a reflexionar acerca de la dura realidad que vivimos día a día con nuestros dolores.
Me sentí tan identificada que mis ojos se aguaron en varias ocasiones, me sirvió mucho de ayuda... No pensé que se podía asimilar la pérdida de alguien con solo un libro; a eso le llamo “magia”.
entiendo la necesidad de usar un lenguaje visceral para generar más impacto, es directo y me gusta la narrativa sobre aceptar la propia vulnerabilidad y que, a pesar de todo, hay que seguir adelante porque al final del día solo podemos contar con nosotros mismos y que hay que aprender a vivir con nuestras cicatrices. No le doy mayor calificación porque lo encontré repetitivo en varios capítulos y porque no tuvo un impacto significativo en mí. Tal vez porque no me encuentro en un momento de mi vida donde de verdad haya necesitado de las palabras de Lorena Pronsky. Igualmente, voy a rescatar este capítulo. Considero que fue el que más me gustó.
Me amo por atrevida. Más de la mitad de las cosas que tengo las busqué pateando tableros. Obviando prejuicios y omitiendo permisos. Soy quien soy, a pesar de mi pesar. Nací así, viví así y voy a morir así. No hay una sola cagada que no sea mía. Todas las generé yo. Sí, todas. Cualquiera que tuvo el tupé de arruinarme un rato la vida, lo hizo bajo mi consentimiento. Yo permití gente en mi agenda que me dolía hasta en las muelas. No hubo colados. A todos, los invite yo. Me tiré de cabeza en un cuento perfecto de hadas y me reventé la cara contra el piso. Todavía me duele una bocha. Pero no me tiró nadie. Fui yo. Me fui de todos los lugares posibles, donde ya no me sentía parte del paisaje. Y me banqué estoicamente el coletazo de una soledad que me ardió dentro de las venas. Pero me fui igual. Hice lo que sentí en el pecho, todas las veces del mundo. Casi todas terminaron mal. Pero nunca tuve la duda de saber si estaba haciendo lo correcto. Lo sentí y punto. Me dolieron las tripas de hambre, de amor y de miradas que no me miraron. Pero en todas hice mi parte. No tengo deudas conmigo. Si algo no sucedió, no fue por mi. Tengo la cabeza de decorado. Y lo celebro. Yo vivo honrando mi alma. Escuchando el silencio embravecido de lo que me tiembla en las manos y en el aliento de cada mañana. No estoy perdida. Me tengo a mí. Y sé que voy a llegar hasta el fondo de la cosa. Hasta más hondo de donde quiero llegar. Creo en mí. Porque hace mucho aprendí que nadie ni nada me va a poner donde yo no quiero estar. Elegir es mi triunfo. Una carta que descubrí que tengo y no la cambio por nada. Yo sé que voy. Y eso me alcanza y me sobra. Me tengo a mí. Y sé que me voy a llevar a todos los lugares donde quiera estar. Lo sé. Lo siento. Ya lo viví. No me empuja nadie hace rato. Me empujo yo sola desde adentro. Me banco lo que me toque, porque si me tengo que curar, ya aprendi a curarme sola. Y parece que no se me cayó ningún anillo. Nunca tuve en claro un carajo. Pero me basta con saber que esta es mi vida y que acá solo me mando yo. Por eso me amo. Por atrevida.
Muchas páginas para decir (y repetir) siempre lo mismo. No me gustó, creo que su libro más nuevo, Curame, es mucho mejor y Lorena demuestra su talento como escritora.
Este libro me gusta para leerlo después de una ruptura amorosa. Leerlo de a poco, 1 o 2 capítulos por día, porque suelen ser repetitivos. Sin embargo es vulnerable y honesta la autora. De lo que se piensa y se siente, pero se guarda una en la ruptura. Son palabras con enojo, tristeza, necedad, frialdad, amor, despojo, soledad, esperanza, claridad... de todo un poco.
Me encanta que este libro haya llegado a mis manos. Tuve que encargarlo de Argentina. Es el manual perfecto para cualquier mujer que esté pasando o haya pasado por momentos duros y difíciles. Su título es espectacular, somos tan fuertes que siempre salimos adelante. Son 158 fragmentos cortos que describen el sentir profundo de nuestros corazones. Un libro imperdible.
este es un libro casi de autoayuda, da muchos concejos en son de monólogos sobre como una persona puede supere a ese ser que te ha dañado el corazón, el alma o la vida...
no es necesario estar herido para comprender todo lo que la escritora quiere transmitir, y créeme que en ocasiones quisieras darle un abrazo por las cosas que te cuenta y te alegras cuando la escuchas decir.
ANDA QUE VOS PODES
se los recomiendo y también esta en audiolibro en la app de Storytel y no es muy largo pero vale toda la pena
Tocó mi corazón en algunas partes, igual lo sentí muy repetitivo. Un libro que conecta con tus emociones y te enseña una nueva manera de atravesar por el dolor.
DNF 50% Lo empecé a leer porque hay una señora argentina en Tiktok que leía los cuentos/poemas y me encantaba escucharla. Pero creo que mi atracción iba más por el performance de la señora que los leía, que por la autora. De todos modos muy bonitas palabras.
Me gustó que hablara de el dolor a partir de diferentes temas y no solo el amor romántico, sin embargo, debo de admitir que me fue muy pesado leerlo, por la forma en la que está escrito, desde mi opinión, no me ha gustado del todo.
Me había imaginado cientos de escenarios, de como esta historia intentaría hacerme empatizar con una protagonista tan dañada y rota, que no habría de otra más que quererla porque "pobrecita".
¡Que equivocada estaba!
Esta obra de Lorena Pronsky, no solo me dio perspectivas diferentes de situaciones que ocurren —tristemente— de manera cotidiana, sino también, me hizo empatizar conmigo misma.
Y seguramente dirán: eso es ridículo.
Pero no, no lo es.
A veces, nos sumergimos tanto en el dolor que nos causan algunas personas, acontecimientos e incluso nosotros mismos, que nos olvidamos de ver que, no somos tan especiales porque algo nos duela, pues somos humanos y a todos nos duele algo.
Somos especiales porque, la gran mayoría de las veces, a pesar del dolor, continuamos y a veces, más erguidos y más seguros.
Nuestra resiliencia es lo que nos hace especiales.
Entonces ¿Del dolor se aprende?
Sin duda.
¿Es necesario sentir dolor, para poder obtener una enseñanza?
Definitivamente no.
Pero, los seres humanos somos de memoria corta y todos tenemos cierto grado de masoquismo dentro nuestro, aunque si quieren, podemos llamarlo histrionismo, dramatismo o simple estupidez.
Lo cierto es, que después de montar una escena donde le hacemos saber al mundo, a la sociedad, a la familia y hasta al gato, lo mucho que ciertas cosas nos lastimaron, lo rotas y magullas que están nuestras almas y nuestras mentes, seguimos caminando.
Continuamos, aunque estemos molidos.
Porque, por mucho que duela, por mucho que sientas que, si das un solo paso, te puedes desintegrar, nuestro cuerpo, nuestro mecanismo de defensa, no nos deja caer.
Tus piernas seguirán caminando, aunque sea para ir al baño. Tus pulmones seguirán pidiendo aire, aunque sea para seguir gritando. Todo nuestro cuerpo seguirá dándolo todo, aunque no pares de llorar, aunque sientas que te arrancan pedazos de vida, nuestro cuerpo, seguirá.
Con el corazón aplastado y el alma amoratada, rotas, vamos a continuar.
Y es justamente lo que Lorena me hizo sentir.
No creo que sea un libro de auto ayuda, y si lo es, pues felicidades porque no lo sentí como tal.
Lorena nos ofrece un compendio de mini historias, donde ejemplifica distintas situaciones que, en diferentes niveles, marcaron a sus protagonistas y propone desde la perspectiva personal de cada individuo, el modo en como utilizan sus recursos propios para convertir el dolor, en resiliencia.
Algunos, usan la fuerza, otros la ira, algunos mas se refugian en el perdón hacia sus ofensores y en el perdón a ellos mismos. Se enojan, gritan, se culpan y se consuelan, actitudes que todos alguna vez, en mayor o menor grado, hemos tenido. Pero al final, todos, continuamos caminando.
No sabemos los nombres de muchos de ellos, no hay un o una protagonista o un villano, no sabemos cuando empezó su decadencia o si terminó y aun así, es imposible no meterte al menos en uno de los casos que ahí se pueden leer.
Lo amé, por su estructura y su ligereza a la hora de leer.
Es que, sencillamente no puedes parar porque el siguiente ejemplo, es mas real y mas crudo que el anterior. Algunos me dieron risa y otros, me hicieron parar porque las lágrimas no me dejaban continuar leyendo.
Lo odié, porque me retrató en un par de experiencias y me sentí expuesta y vulnerable.
No es que Lorena le reste importancia al dolor que provocaban las distintas situaciones que pueden dañar a un ser humano. Es que nos dice: "tómate tu tiempo y haz lo que tengas que hacer. Igual, todo pasará y vas a continuar"
Es una certeza.
Lo dice, sin decirlo. Sin citar las palabras literalmente. Y aun así, lo entiendes, porque ya lo sabías... por que siempre continuamos caminando igual, por mas rotos que podamos estar.
Así que sí. No tengo nada más que decir.
¿Lo recomiendo?
Sin duda.
¿Es para todas las edades y géneros?
Si.
¿Volvería a leerlo?
Sin duda.
Nos vemos luego.😃
This entire review has been hidden because of spoilers.
No, no lo recomiendo a menos de que te guste que te griten en la cara, te tomen por los hombros y te sacudan sin la menor empatia o piedad.
Me sentí empujada durante toda la lectura, como si en vez de consuelo recibiera cachetadas que parecían incrementar o disminuir a medida iba leyendo. Es como si escuchara a alguien terriblemente fastidiado con la vida y con el mundo que se levantó sola y le dio la espalda a todo que me obliga a moverme de la peor forma...
Hay sus cosas rescatables, por supuesto, la escencia de todo el libro está bien. Se tiene que seguir adelante, no importa cuan herida estés, perfecto, pero no sentí ninguna sensibilidad, literalmente el libro intenta espabilarte, sacarte a gritos de donde estás con una intensidad atronadora ¿se supone que debería conmoverme? Concuerdo con varios comentarios, a mi también me puso de mal humor. Si me hubieran dado con él libro en la cabeza, no estaría de mejor humor.
Caray, que mala experiencia.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Que tierno y triste al mismo tiempo😭💔 “Rota se camina igual” es un libro que debe leerse con tiempo y lentitud, porque a veces puede sentirse un poco de lo mismo. Pero eso no quita lo lindo que es y lo que me provocaron algunos de sus escritos. Realmente me afecto 3. Recomiendo leerlo en un momento de la vida en el que no sepas como avanzar, en el que hayas sentido una pérdida o un dolor grande. De lo contrario, todo lo que escribe no te pegaría de la misma manera y no te sentirías identificado. Este libro es para gente rota. Lorena tiene una escritura, a veces, un poco básica pero que duele en el alma. Llené casi todo el libro de post-its para volver a releerlo en algún momento de mi vida. 3.75💕
Luego de un prólogo hiper sincero y fuerte, podemos hacernos una clara imagen de la personalidad de la autora. Honestamente eso es lo que más amé de este libro.
Luego, están los diferentes escritos que llevan a lo mismo: el dolor y palabras de aliento para sobrellevarlo.
Lorena nos deja claro, una y otra vez, que el dolor es algo con lo que se vive, no desaparece mágicamente sino, que se vuelve menos intenso y más llevadero. Nos demuestra muchas formas y situaciones que duelen, lastiman, hacen añícos, pero que se puede y debe salir adelante.
Es un libro que disfruté leer un montón y, sobretodo, me fascinó la frescura con la que escribe. Casi parece que un amigo/amiga me está mirando y cantándome unas cuantas verdades a la cara...
Amé la soltura y la vervorragea de Lorena en este libro. Realmente es diferente a muchos que he leído: es honesto, brutal, sincero, cargado de dolor y de verdad. Es tal cual dice el título: rota se camina igual, y Lorena lo demuestra en cada uno de los textos cortos que exhibe tras la vuelta de cada página.
Compañero de muchas noches y viajes de colectivo, definitivamente voy a volver a releerlo de vez en cuanto, sobre todo los textos resaltados en amarillo flúo.
Entre librerías que frecuento veía mucho a este libro, preferí descargarlo que antes comprarlo, sabía decisión. Es un poemario de versos entre amores rotos, vidas rotas, todo está roto; con eso se traduce mucho el título en sí. Repetitivo en todo su esplendor. La forma en que escribe la autora me choca muchísimo, a pesar que es así su prosa no es amena, es desordenada, bien argentina como si no le importase nada, ni siquiera de lo que escribe.
Vi a muchas personas diciendo que era repetitivo, y un poco sí, pero teniendo el corazoncito roto he de decir que me gustó. Algunos capítulos se sentían como una cachetada y otros como un abrazo. Me gustó mucho la forma en que está escrito y sin dudas me hizo replantearme muchas cosas de mi proceso. Creo que me gustó tanto por el momento en que lo leí, pero de verdad me hizo ver las cosas de otra forma.
Me bajé este libro solo por una frase que vi, casi ni leí la descripción. Cada capítulo se va poniendo más cliché que el anterior. Son frases de cajón recopiladas y hechas libro. Tal vez a alguien con el corazón roto le pueda gustar y le motive... Si no es el caso, lo pueden encontrar tan aburridor como yo. Lo dejé en 30%.