Nuevo libro de Paco Roca y allá voy yo corriendo a conseguirlo. Y por su título -sumado a lo poco que había leído previamente- me esperaba una gran novela de aventuras, una donde Roca explotara su línea clara a full para rendir desatado homenaje al Tintín de Hergé. Y algo de eso hay en el nuevo opus del valenciano -realizado a partir del guión del diplomático Guillermo Corral, quien asistiera en primera fila a los hechos reales que dan origen a esta historia- pero es al mismo tiempo otra cosa. Porque si bien hay aventura y barcos hundidos y buscadores de tesoros -y hay, como no, referencias directas a El secreto del Unicornio y El Tesoro de Rackham El Rojo- también hay una concienzuda recreación de lo que significa hoy buscar tesoros, encontrarlos y defender el patrimonio de un país a más de 200 años de hundido. No pude dejar de recordar el caso del águila del Graf Spee, con Alfredo y Felipe Etchegaray ocupando el lugar del buscador de tesoros Frank Stern en nuestra historia vernácula, a medida que Roca y Corral van desenvolviendo el hallazgo del Cisne Negro -que no, no es un barco llamado así, sino el nombre proverbial que se utiliza para cualquier gran tesoro submarino- y la extensa y agotadora partida de ajedrez diplomática que se dará entre aquellos que encontraron el tesoro -en su caso de manera turbia, por decir lo menos- y el Ministerio de Cultura español que lo reclamará como propio. Volando mucho más cerca del documental basado en hechos reales que de la aventura decimonónica -podríamos decir, con salvedades, más cerca de Arturo Pérez Reverte que de Julio Verne- Roca y Corral se despachan con una entretenida historia, tensa por momentos, aderezada con romance y thriller en otros, que -si bien no rankea dentro de lo mejor que ha hecho este magnífico historietista español- es una gran lectura para comenzar el año.