Pese a que hace ya un tiempo que no leo éste manga, recuerdo, y especialmente al compararlo con otros acerca de felinos y de la autora (como ‘Plum, historias gatunas’ y ‘La abuela y su gato gordo’), que ha bajado mi criterio de estimación; pese a ser un poco el originario o el que abrió la veda sobre la temática gatuna y su ínter actuación con los de su especie y humanos.
Pero en éste volumen y para mi sorpresa, ha vuelto a recuperar la chispa de sus primeras entregas. Aquí, y muy lúcidamente, la autora nos adentra en la relación de amistad entre Chi, la dulce gatita hogareña y desprovista de toda picardía, con Kocchi, un gatito callejero. Con ello, se da una muy lógica, graciosa, y consecuente buena radiografía de las diferencias entre los felinos que no saben lo que es pasar por dificultades ni tener suspicacias, a los que, y desgraciadamente, las padecen diariamente; si bien siempre hay corazones cálidos que atienden sus necesidades. Hasta me cayó bien Kocchi y todo!...lo comprendí al fin.
¡Por cierto, el gato negro sale en tres viñetas!...algo es algo, no?;)