Luego de volver a sus raíces asháninkas, Edwin Chota combate la tala ilegal en la comunidad amazónica de Saweto hasta que unos traficantes de madera lo asesinan a balazos. Máxima Acuña, agricultora y pastora de los Andes de Cajamarca, se resiste a abandonar la que considera su propiedad pese a la presencia del proyecto minero Conga, que busca extraer oro en los mismos linderos. Osman Cuñachí, de once años, aparece bañado en petróleo en una foto que recorre el mundo y da cuenta del derrame de que contaminó la comunidad de Nazareth y el río donde los awajún nadaban y pescaban.
Escritas con rigor periodístico y pulso literario, estas crónicas de Joseph Zárate -galardonadas con el Premio Ortega y Gasset 2016 y el Premio Gabriel García Márquez 2018- no solo buscan denunciar las guerras sociales, económicas, políticas y ambientales que explotan en el interior del Perú. También iluminan las guerras personales, psicológicas y emocionales de hombres y mujeres que, por distintas circunstancias, deciden defender y conservar sus tierras, costumbres e identidades. ¿Qué somos capaces de hacer -como individuos, como sociedad- en nombre de aquello que llamamos "progreso"?
La primera relectura del año. Debe ser el mejor libro de no ficción que leí en el 2018. Reúne tres crónicas donde Zárate nos narra con maestría la vida de tres personas que lucharon y luchan con la idea de progreso reflejadas en los títulos de los textos: madera, oro y petróleo. Un hombre, una mujer y un niño se ven afectados por estos elementos. Un gran libro de lectura fluida, con datos muy interesantes y con una mirada precisa sobre la realidad que muchos desconocen.
Peru. Złoto, ropa i drewno. Wielki biznes, obojętność instytucji, chciwość w przebraniu postępu. Po drugiej stronie amazońska przyroda i ludzie, którzy są gotowi zaryzykować życiem, żeby bronić ziemi, wody, lasu, a także swojej tożsamości. To walka Dawida z Goliatem, jednak rzadko kończy się tak jak w Biblii. Wszystko to brzmi patetycznie, ale autorowi udaje się opowiedzieć 3 zawarte tu historie w sposób prosty, pozbawiony ozdobników i autentyczny. Walka toczy się nie tylko między ludźmi o sprzecznych interesach, ale także w nich, i fascynujące w tym całym ponurym obrazie jest to, że są osoby, które mając przeciwko sobie ogromne siły, trwają w swoim oporze i podtrzymują nadzieję innych. To jest wojna pozbawiona specyficznego glamouru konfliktów zbrojnych i mimo tego, że splatają się tu wątki klasowe, rasowe, postkolonialne i ekologiczne, rzadko mamy okazję usłyszeć o ludziach, których życiorysy przeorała lub wręcz starła na proch. Dlatego ta książka jest taka ważna.
Es uno de los que aparecen en las listas de lo mejor de 2018. Contiene tres crónicas y un gran epílogo. Como dice el autor hablando de sus protagonistas “Ellos libran Guerras que, oficialmente, nadie llama Guerras. Guerras por la tierra y la identidad. Guerras que enfrentan distintas visiones del progreso. Guerras que se han extendido por generaciones en los pueblos de America Latina, como una pesada y silenciosa herencia que ha pasado a nosotros y a la que difícilmente podemos renunciar”. Una idea central y que me removió la señala también en su epílogo “Los verdaderos conflictos sociales y ambientales no suceden allí afuera, en las carreteras bloqueadas y las marchas multitudinarias, suceden primero en nuestro fuero interno, en lo que unos llaman alma y otros conciencia. Y cuando ocurren, en nosotros se instala, explícito o no, el sentimiento de que algo que nos pertenece y que define quienes somos ha sido fracturado y qué tal vez nunca se pueda reparar”.
Vi lever i en fæl verden. Det er lett å glemme bort økologiske overgrep og menneskelige brudd blant urfolk når man bor i den bobla Vi gjør her oppe. Jeg er glad denne boka ble meg anbefalt, så jeg ble påminnet om hvilken pris som betales for utvinning av naturressurser andre steder i verden - og at dette er brudd og grusomheter Norge i stor grad bidrar til.
No sé cómo hacer un comentario de este libro, es una lectura obligatoria, pero al mismo tiempo las historias son deprimentes. Da tristeza aceptar que el dinero y los negocios puedan estar por encima de la naturaleza.
Me agrada mucho cuando el escritor consigue envolverte en la historia, ansías conocer más del personaje y mayor es la curiosidad si sabes que esta persona existe. Madera, oro y petróleo, así se divide el libro. Tres crónicas sobre Edwin Chota, Maxima Acuña y Osman Cuñachí. Historias que quizás muchos desconocemos o tal vez leímos brevemente en algún diario pero que reflejan una lucha incansable e invaluable de las comunidades por preservar sus ecosistemas y la vida que ellos conocen y prefieren.
Guerras del interior importa porque el foco son las fronteras internas del Perú, territorios amazónicos y andinos donde el Estado llega tarde, a medias o solo como amenaza, y donde los conflictos ambientales, extractivos y sociales se viven en el cuerpo de la gente.
Narra cómo se cruzan la contaminación, la enfermedad, la pobreza, el racismo y el despojo. Demuestra que no son casos aislados, sino una estructura.
Terminas entendiendo que estas guerras matan por mercurio, por impunidad, por abandono.
Stunned by this book. Will there be justice for the people of Peru's Amazon? For people of Peru, Brazil... the list goes on. And how to protect the earth from us humans, with our endemic corruption, greed, violence? Thanks to Joseph Zarate's account, there may be some posthumous justice for Edwin Chota, Ashaninka chief from Saweto. The book is beautifully translated from Spanish by Annie McDermott. (Wish I could read it in the original, "Guerras del Interior", maybe one day.) For me Wars of the Interior resonates with Helen Garner's reflection in her diary for 1989 [in volume 2, One Day You'll Remember This], "Reading Luke's Gospel I see why Steiner is so terribly wrong when he says that only people living under totalitarian regimes can produce art worthy of the name. We all live under the totalitarian regime of the world's evil". Yes, even if not at the close proximity that Edwin Chota did; that Zarate does in writing publicly of these atrocities.
Uff, un libro imprescindible. Siempre me dijeron que, para investigar, debe haber algo que te mueva hacia el tema, que supere un interés superficial. Definitivamente eso se cumple en Guerras del interior. Es no ficción, y eso es algo que golpea duro, porque las historias que aquí nos relata el autor no son solo historias, son vidas que se vinculan con las nuestras, y vidas que se vinculan con su vida, sus orígenes. Recomendado al 100%.
“El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, reza una frase atribuida a Antonio Raimondi. Si la frase alude a que somos un país rico que no sabe aprovechar sus recursos, es imprecisa y hasta falaz. Lo correcto sería decir que somos un país que ha explotado sus recursos, sobre todo los naturales, y aun así quedamos en la pobreza. ¿A quién se puede atribuir esta imagen? Los economistas dirían que no, que ha sido la falta de iniciativa por parte del estado al dejar pasar oportunidades como Conga solo por priorizar la vida de “unos cuantos nativos” que viven dichos lugares. Hay que decir la verdad: El progreso económico no representa el progreso social de un país. Estas crónicas periodísticas demuestran claramente que en un país donde la minería ilegal, la tala ilegal y los accidentes y contaminación que generan las empresas petroleras son el pan de cada día en los sitios más remotos del Perú, lugares que, en teoría, deberían ser ricos y privilegiados por tener fuentes de ingreso directas y colaterales por la extracción de un mineral o la llegada de una empresa extranjera. Cajamarca, Amazonas, Loreto, Madre de dios, etc., son regiones pobres, justamente dotadas de dichos recursos. Y no solo hay el problema de la pobreza económica, sino que las comunidades nativas son sistemáticamente erradicadas con tal de ceder sus espacios a las empresas que vienen a extraer los minerales y otros recursos. El estado sabe que esto ocurre, mas no hace nada por impedirlo; y en muchos casos, terminan secundando el trato y la apropiación de estos terrones por parte de las mafias organizadas y las empresas internacionales. Joseph Zárate hizo una gran labor al documentar, a través de estas tres historias, la realidad que pasan los pueblos abandonados; muchas veces ni si quiera considerados dentro de la población nacional. De ahí que el nombre Guerras del interior no solo refiera a lo ya explicado sobre la ilegalidad y quienes se aprovechan de ello, sino también hace referencia al autodescubrimiento de nuestras posturas, nuestra percepción y valores éticos ante un problema político. Cuesta creerlo, pero sabiendo que una acción que está mal desde diferentes puntos de vista, las personas lo dejan pasar si es que sacan un beneficio, principalmente económico, supuestamente perdurable. Entonces se puede concluir que parte del problema, en parte, sucede con uno mismo, con la falta de reconocimiento que se tiene con el lugar de origen, el que nos representa como cultura.
I came across this book while browsing the ecology section in a bookstore, read the first few pages, and knew immediately I needed to get it. This is one of the best books I’ve read this year.
The book is a deep look into the violence and devastation faced by Indigenous communities in the Amazon and Andes of Peru as their lands, communities and lives are destroyed to feed the demand for wood, oil and gold. Joseph Zarate writes in an accessible, journalistic voice as he shares the severely corrupted, violent world of resource extraction.
It’s very tragic and infuriating, with once self-sustaining communities being thrown into tragic cycles of poverty once they have to live according a system of money under which they were meant to lose. With their landscape destroyed by illegal logging, their animals (and source of food) gone when the forests are gone.
He also shares the stories of indigenous activists (who are killed at alarming rates) as well as normal people whose resistance is as simple as not wanting to vacate their homes or sell their land to mining companies and end up being assaulted and severely beaten and harassed by hired thugs.
One of the most heartbreaking things recounted was how a pipeline running through the Awajun indigenous community broke, spilled gallons of oil, and the community were being paid small amounts of money to clean it up, with even children participating, without any protective gear, just themselves and a bucket. Later on, the community is left with terrible health problems because they are drinking contaminated water, not to mention their heath problems of being exposed to toxic materials during the cleanup, which the oil company of course denies.
The corruption goes so deep to keep the maw of extraction going. It’s not just companies, but the politicians, corrupt lawyers, and powerful figures willing to be evil to allow this to happen. We are often told how we are sleepwalking towards our earth's destruction. But reading this book I realise that's quite a passive way of describing things. There are people who cruel and evil enough to actively work in concert to destroy lives, communities, land, ecosystems, and the earth, just to fill their pockets.
Según las normas forestales peruanas, cada año las empresas madereras deben presentar un inventario de los arboles que existen en la tierra que el Estado les entrega en concesión y que planean talar durante ese periodo. Pero es frecuente que esas listas incluyan árboles que crecen en territorios aledaños y que estas empresas reciban la aprobación para vender cientos de metros cúbicos de madera que no les pertenecen.
Tolstoi dijo que los hombres, cuando miran el bosque, solo ven leña. Edwin me dijo algo parecido. Por eso siempre recuerdo cuando me hizo tocar aquel tronco en el aserradero. Sentí mucha pena, como cuando estas en un entierro.
Alguna vez se dijo que el Perú es un mendigo sentado en banco de oro. Si en esta frase se quiso aludir a una miseria voluntaria y a una riqueza inmensa al alcance de la mano de incurrió en el error (Jorge Basadre)
La idea del petróleo refleja a la perfección el eterno sueño humano de la riqueza lograda gracias al azar, a un golpe de suerte, y no a costa de esfuerzo y sudar sangre. En ese sentido, el petróleo es un cuento de hadas y, como todos los cuentos de hadas, es en cierto modo una mentira. (Kapuscinski)
El ingeniero intenta convencerla con buenas intenciones corporativas. Pero no hay dinero que repare un ecosistema herido de un día para otro. Habría que esperar décadas y décadas, dicen los expertos, para que un valle contaminado por un derrame se recupere de forma natural. Habría que esperar para saber cómo y cuánto afectaría en el futuro la salud de las personas. Esperar y esperar. Aunque la vida humana sea más breve.
La diferencia radica en que la mayoría de ellos no migraron a la ciudad para progresar, como Mamita Lilí. Ellos decidieron quedarse y librar una suerte de guerra -al interior y fuera de sí mismos- para que su cultura y la vida que conocen no sean aplastadas por el poder de una empresa, una mafia o un gobierno que los trata como si no fueran ciudadanos. Ellos libran guerras que, oficialmente, nadie llama guerras. Guerras por la tierra y la identidad. Guerras que enfrentan distintas visiones del progreso. Guerras que se han extendido por generaciones en los pueblos de América Latina, como una pesada y silenciosa herencia que ha pasado a nosotros y a la que difícilmente podemos renunciar.
Esta pieza es corta, mas representa una excelente reseña histórica a los abusos de entidades poderosas para someter a los más indefensos -principalmente en el Peru, pero que afecta a toda Latinoamerica-, con la finalidad de robar sus recursos naturales o esconder sus errores. Altamente recomendada!
"Me sorprende mucho conocer que el oro, algo tan inutil en si mismo sea por doquier apreciado en tal grado, que incluso se estimen menos a los hombres para quienes fue hecho. La naturaleza a puesto al descubierto lo mejor que hay: el aire, el agua y la tierra, pero a escondido a gran profundidad todo lo vano."
"Con el petroleo ocurre lo que con la industria de la carne. Los paises ricos ganan mucho mas por consumirlo que los paises pobres por producirlo."
"Que perversa esta paradoja del desarrollo. Que algo tan terrible como un derrame de petróleo y la muerte de un rio se conviertan en algo temppralmente provechoso para un pueblo. Es una realidad que no suele aparecer en las noticias, que causa cortocircuitos. Que nos enfrenta a nuestras contradicciones."
"La diferencia radica en que la mayoria de ellos no migraron a la cuidad para progresar...ellos decidieron quedarse y librar una suerte de guerra al interior y fuera de si mismos para que su cultura y la vida que conocen no sean aplastadas por el poder de una empresa, una mafia, o un gobierno que los trata como si no fueran ciudadanos. Ellos libran guerras que, oficialmente nadie llama guerras. Guerras por la tierra y la identidad. Guerras que enfrentan distintas visiones del progreso. Guerras que se han extendido por generaciones en los pueblos de America Latina como una pesada y silenciosa herencia que ha pasado a nosotros y a la que dificilmente podemos renunciar."
It rightfully highlights the atrocities companies and governments commit in regions that large swaths of people deem inferior. It cannot be argued that actions that such entities take, ranging from extortion to violence, are morally corrupt. However, I would still have liked to see a bit more perspective from the other, 'evil', side of this conflict (I am not trying to argue that their actions were justified; still, every action has underlying motivations that often go beyond a pure lust for profit).
The book moves through depictions of different industries, different people and different companies that are responsible for the erosion of a way of life. Starting with a ruthless lumber cartel, to a mining company that grudgingly respects legal rulings while still trying to intimidate their opponents, to an oil company that genuinely seems to want to clean up the mess they made caused by a cascade of disorganization, but changes communities with their help just as much as with their mistakes - the book provides an intriguing perspective into a way of life most of us will never get to see.
This quote stuck (and uncomfortably resonated) with me the most: "It's like they're competing to see who can recount the most horrible thing, knowing that the people most interested in those tragedies are those who have never experienced them, who live in plastic-addicted cities, relieved not to be you. The boy smeared with oil."
Myślę, że to naprawdę udane połączenie pracy dziennikarza śledczego z empatią gawędziarza (widać to też w warstwie językowej, więc jak ktoś woli suche reportaże i wyciąganie na stół danych, to tutaj odradzam). Zárate przez wszystkie trzy historie skrupulatnie odsłania kolejne warstwy korupcji, wyzysku i dewastacji środowiska w Peru. W skrócie: wielkie korporacje i skorumpowani urzędnicy prosperują kosztem rdzennych mieszkańców, próbując im wmawiać, że to dla ich dobra. Stare, znałem.
Tu nie ma wiele odkrywczego, ale "Wewnętrzne wojny" to dobitne potępienie niesprawiedliwości środowiskowej i społecznej oraz przypomnienie o niezłomności tych, którzy przeciwstawiają się wyzyskowi. Pewnie dla kogoś, kto zupełnie nie ma rozeznania, to będzie dobry wstęp.
I epilog nadaje tej książce dodatkowej warstwy, którą można lekko poczuć podczas lektury, ale do samego końca ona nie wybrzmiała. Duży plus za to.
Libro de crónicas ganador del premio Gabriel Garcia Márquez de periodismo.
Se componen de tres crónicas que hablan del despojo de recursos a regiones amazónicas del Perú.
Divida en Oro, Madera y Petróleo, estas crónicas son desgarradoras, en donde los protagonistas sufren no solo la impunidad de estas empresas multinacionales, sino de la opacidad del Estado para protegerlos.
Ya sea a líderes sociales que son asesinados por defender la tala ilegal de árboles -pan de cada día en Latinoamérica, ejemplos sobran lastimosamente-, el despojo del patrimonio por mineras, o por la negligencia en los derrames de petróleo en mantos acuíferos.
Un libro también de biografías de aquellos a los que se les despoja de sus tierras en nombre del progreso, de esa gente que lucha ante un gigante que los aplasta, los minimiza, los humilla, pero la dignidad crea resistencia en la guerra.
Mentiría si les dijera que esperaba leer algo tan bueno y tan bien hecho. Las tres crónicas son humanas, a la vez que reflexivas, potentes, llenas de un tacto que, ojalá, fuera más común en los periodistas. Hay dos cosas que me asombraron: la capacidad de usar como voz un yo narrativo, que es tenue, que a momentos se olvida, pero que al vez sea potente en los momentos exactos. Y justo ese acierto permite que el yo no sea el protagonista, sino el vehículo para conocer a los verdaderos protagonistas de estas historias. Y, como los buenos escritores, Zárate hace parecer esto como algo tan sencillo de lograr. También, no mentiré, terminé la última crónica con una pequeña lágrima asomándose por mi ojo derecho.
El libro de Zárate es un conjunto de tres crónicas cuyo eje es, según el autor, la identidad. Al principio, uno puede pensar que el tema son los conflictos ambientales, pero estos son, en realidad, el pretexto (que no significa que sea algo menor) para presentar los perfiles de tres personas que deciden tomar agencia frente a situaciones externas que se vinculan y buscan transformar lo que son. Así, siguiendo los casos de un líder amazónico asesinado, una campesina andina y un niño, Zárate discute la idea de progreso y sus implicancias en las vidas de otras personas.
Aunque en principio uno pueda pensar que las crónicas sobre problemas ambientales sean todas con la intención de denuncia, los textos de Zárate tienen la virtud de que su prosa tenga rasgos literarios que hacen no solo más amena y atractiva su lectura, sino que el retrato de los perfiles de los implicados (tanto los de una y otra parte de los conflictos) permite complejizar la discusión principal acerca de la cuestión del “progreso”. Esto lo logra a partir de la humanización de las problemáticas y la presentación de los datos que permiten entender el conflicto a manera de una narrativa una vez que caemos en la trampa. De este modo, ya no podemos escapar de su lectura hasta el final en tanto la historia de los personajes no ha acabado y, llegado al cierre de la crónica, hemos aprendido acerca de la composición y usos del petróleo, de la forma en que opera la venta de títulos de propiedad o acerca de las dificultades que enfrentan los líderes indígenas y campesinos al momento de solicitar justicia.
Sin duda, tres crónicas que vuelven una y otra vez a la cuestión de la agencia y la decisión consciente de hacer algo cuando los derechos de uno se ven enfrentados -a veces solos contra transnacionales o mafias organizadas, pero también contra agentes e instituciones estatales- mientras desarrollan cuestionamientos acerca de su identidad, ¿por qué enfrascarse en conflictos que pueden costarnos la vida si es más fácil rendirnos, recibir un poco de dinero y tan solo “progresar”?
No hay mejor historia que la que sucede en la vida real. Sin duda la crónica se ha convertido en uno de mis géneros favoritos. Al conocer las tres historias es imposible no sentir furia, rabia e impotencia ante estas aberraciones que el hombre hace sobre el hombre y la naturaleza; quede horrorizado pero entiendo que está clase de historia deben ser expuestas para conocer qué está sucediendo, no queda dos calados y sin duda apoyar a las comunidades y todos eso líderes que de una u otra manera buscan mantener un mejor mundo para todos.
Un libro súper necesario. El abordaje de problemáticas ambientales sólo es la punta del iceberg aquí. Hay mucha humanización, búsqueda de soluciones y datos contundentes.
A veces —especialmente al hacer un ejercicio de periodismo ambiental— es muy fácil caer en amarillismos. Aquí no es el caso. Y por lo mismo, preocupa. Cala mucho.
Todo acontece en Perú, pero bien podría aplicar a cualquier país latinoamericano. Ojalá hubiera un libro así para México, creo que urge. Y, por cierto, me volví la fan número 1 de Máxima Acuña.
Joseph no sólo es un gran periodista, sino un narrador increíble. Pone el foco inicial en tres personajes en medio de problemáticas ambientales --extracción de madera, oro y petróleo-- y pausadamente se aleja hasta mirar las tres historias bajo conflictos políticos, económicos e históricos. El libro no sólo nos recuerda lo importante que es el periodismo, sino dedicar tiempo y espacio para contar historias más allá del breaking news.
Imprescindible. Distintas maneras de ver el progreso con sus matices, pros y contras, convergen en conflictos sociales que no nos indignan más allá de un titular por unos cuantos días. Lo bien que escribe Joseph Zárate cada uno de los tres capítulos en que está dividido este corto libro (Madera, Oro, Petróleo) es de arranque un motivo más para leerlo, no tiene desperdicio. De lo mejor en no ficción que he leído hasta ahora.
“Aquellos que, por una u otra razón, conocen el horror del pasado tienen el deber de alzar su voz contra otro horror, muy presente, que se desarrolla a unos cientos de kilómetros, incluso a unas pocas decenas de metros de sus hogares. Lejos de seguir siendo prisioneros del pasado, lo habremos puesto al servicio del presente, como la memoria –y el olvido- se han de poner al servicio de la justicia.” Tzvetan Todorov
Jospeh narra la pobreza y el dolor en estas crónicas sin caer en la tentación de romantizarlos. Es un libro que debería leerse en todas las escuelas del Perú, no porque haya sido dirigido a ese público, no. Es sólo que son los niños y adolescentes quienes aún tienen potestad de cambiar las realidades que aquí se narran.
Este libro debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios peruanos. Lo que plantea es un pensamiento crítico que debería formarse en nosotros desde pequeños, ¿qué estamos dispuestos a sacrificar por el «progreso» de nuestra sociedad? Tres crónicas grandiosas con rigor periodístico, pero también con una pluma fluida, cautivadora y atrapante.
Un contenido muy duro y desesperanzador pero necesario de ser compartido.
Una lectura descentralizadora, la capital es Lima pero Lima no es el Perú y mientras no nos quede claro esto, pasamos por alto a muchos peruanos y sus luchas diarias que se ven influenciadas por la ausencia del Estado.
Uno de los mejores libros de narrativa periodística. Zárate no solo cuenta una historia, si no que te hace vivir la injusticia que sufren los personajes de sus relatos, dentro de una atmósfera selvática que Zarate hace respirar con las palabras. Gran libro.