"La palabra futuro es cada vez más corta para muchas de las especies que habitan la tierra, incluida la nuestra. Por eso es necesario colocar en el centro lo que realmente importa. Necesitamos colocar la vida en el centro. No solo unas pocas, sino todas las vidas en condiciones de dignidad. Este libro recoge voces y relatos que buscan tejer feminismo y ecologismo en una urdimbre necesaria para que la palabra futuro pueda pronunciarse sin miedo". (Extraído de la contraportada)
Un libro escrito a seis manos, ilustrado por otras dos, y componiendo entre las cuatro un mosaico de voces entrelazado, con muchos caminos dentro en los que poder encontrarnos, como en el propio ecofeminismo.
“La reducción del valor al precio invisibiliza y expulsa del campo de estudio económico la complejidad de la regeneración natural y todos los trabajos humanos que sostienen la vida pero que, por no estar pagados, no se traducen en crecimiento económico.”
“Comprender la vida significa también aceptar su ritmo. El crecimiento lento, los pequeños cambios, las particularidades de lo cotidiano nos acercan más a los modos de la vida sostenible que los ritmos rápidos y los fuertes contrastes, comunes en nuestro entorno urbano y virtual. Poner la vida en el centro requiere también valorar y cuidar la diversidad. La diversidad en la forma de vivir la sexualidad o el deseo, en las formas de caminar, en las formas de organización, en los tipos de familia, en la procedencia, en las culturas, en la diversidad de formas de vida. Estimular formas de racionalidad que favorezcan relaciones de apoyo mutuo entre seres humanos y con la tierra supone pensar en marcos alternativos centrados en la re-ciprocidad, la democracia radical y la cooperación que involucren a todas las personas, tanto en el terreno de los derechos como en el de las obligaciones.”