Cuando cierras un libro de este estilo y tardas un ratito en dejarlo en la estantería porque te duelen las tripas y no te puedes doblar, sólo se puede decir una cosa: Gracias, señor Sanchidrián, muchas gracias.
¿Que hay momentos brillantes, sinopsis sublimes, y también alguna más regular? Pues claro.
Pero que es probable que, si nos ponemos a identificar cada uno de los maicenas cada una de estas categorías, para cada uno se correspondiesen a sinopsis distintas, pues también. De modo que lo único que se puede decir, aparte del repetido consejo de no leer todo el libro seguido sino a sorbitos, que deleitan mejor al paladar, es ¡no dejes de leerlo, no te lo pierdas, por Tutatis!