El Amor contribuye a formar un pensamiento social uniforme que va más allá de ideologías, creencias, culturas y tradiciones. El Amor es un acto individual, que se manifiesta en la bondad de trato que damos a todo lo que nos rodea. Por el contrario, el odio tiene su origen en la consecución del deseo, siempre egoísta y caprichoso, y se manifiesta contra aquellos que se oponen a la consecución de los mismos. Estar cerca del Amor no es tarea fácil, pero no ir en contra no es difícil. No nos pongamos metas inalcanzables, porque fracasaremos. Es mejor empezar por ser humilde y evitar incomodar a los demás, controlar la soberbia y el ego y no ser violento ni ofensivo. Nuestra existencia depende del peso que tenga el Amor frente al odio. Si gana el odio, nuestro fin puede estar más cerca de lo que pensamos. No obstante, las conductas violentas y ofensivas no perdurarán ni formarán parte de la conciencia del hombre del futuro.