Julio fue un mes muy movido (literalmente: me mudé a una nueva vivienda), con mucho trabajo y exámenes de maestría, así que no pude dedicarme mucho a la lectura. Pensé adecuado retomar esta serie. El quinto volumen empieza justo donde terminó el anterior: en medio de la fuga de los niños del hogar/granja/campo de concentración de Grace Field House.
No creo que cuente como spoiler deccir (pero por si acaso, si no quieren saber nada más, dejen de leer, repito dejen de leer aquí) que Emma, Ray y los demás tienen éxito. Consiguen escapar. De no ser así, la trama terminaría en un parpadeo. Lo sorpresivo es el método que usan para hacerlo.
Pero la fuga en realidad, es solo el principio de algo más. Como cualquier prófugo de una cárcel sabe, lo difícil no es salir: es sobrevivir en el exterior, en particular en un entorno del que saben poco y nada y que ha cambiado de manera tan profunda que está irreconocible, y con perseguidores que los cazan como un granjero que persigue a sus vacas fugadas de mayor calidad.
¿Qué les espera en el exterior? ¿Cómo ha cambiado el mundo? Me muero de ganas de leer el siguiente volumen.
Este volumen, además, trae una revelación tremenda sobre la relación de dos personajes. Y le agrega matices al personaje de Isabella. Por momentos psicótica, por momentos vulnerable, no la podemos terminar de encasillar como una mera villana.