Cuando un hombre está desesperado es capaz de cualquier cosa. Alberto Nisman vió que ese mundo idílico que había tenido durante 10 años se desmoronaba frente a sus ojos. Las fiestas, la diversión y la abundancia tenian fecha de vencimiento. No tenía alternativa, había que hacer algo, estaba en sus genes. Y así lo hizo. Con una denuncia osada e insólita puso en "jaque", o al menos eso creía él, a quienes más apoyo le habían dado en este mundo. La denuncia no resistía el menor análisis. Estaba "floja de papeles". Subestimó la repercusión de tal jugada y se encontró inmerso en un callejón sin salida, rodeado por personas con intereses espurios. Para algunas personas el olvido es el peor castigo, para Nisman, será el aliciente que le permitirá, al menos, descansar en paz.
El libro está muy bien logrado y guarda la rigurosidad que se espera en este tipo de sucesos.