"He visto una foto de mi padre joven, la mejor de sus fotos. Tiene veintiséis años, viste un traje de lino claro que el aire infla. Está de pie en una playa de guijarros y arena revuelta, junto a una muchacha de talle alto y piernas largas. Dentro de unos años, esa muchacha será mi madre."
La foto anticipa y esconde la historia de una familia. Siguiendo los brillos que esa foto abre en su memoria, Héctor Aguilar Camín ha producido un texto de entrañable intimidad y transparencia sobre las huellas familiares, sobre la urgencia personal de una narrativa capaz de decir quiénes fueron tus abuelos, cómo se conocieron tus padres, por qué se casaron, por qué se separaron, por qué fueron como fueron y por qué eres como eres.
Todos hemos imaginado alguna vez esa indagación. Aguilar Camín se adentra en ella hasta las últimas consecuencias, con una prosa impecable, conmovedora, y una trama envolvente, inesperada, extraña y familiar como la vida misma. Adiós a los padres es la novela de madurez que los lectores de Morir en el golfo y La guerra de Galio esperaban de Aguilar Camín. Una obra maestra de nuestro tiempo.
Ha destacado en sus tres vertientes de periodista, escritor e historiador. En la primera, recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural; ha sido colaborador de diversos medios, como La Jornada (diario del que fue subdirector), Milenio, Unomasuno, La Cultura en México. Fue director de la revista Nexos entre 1983 y 1995, cargo que retomó a fines de 2008. Condujo el programa televisivo Zona Abierta y participa en Tercer Grado, ambos transmitidos por Televisa. Es fundador de Ediciones Cal y Arena (1988), la cual dirigió. Aguilar Camín publicó su primer libro de ficción en 1983: la recopilación de cuentos La decadencia del dragón y dos años después, después de mantener en secreto otros borradores, sale su primera novela: Morir en el golfo, que sería llevada al cine con el mismo nombre en 1990 por Alejandro Pelayo.
Con lenguaje claro, contando su vida , la de su familia y la de sus padres principalmente. Aguilar Camín se desnuda y cuenta todo para poder al fin reconciliarse con su padre antes de la muerte. La madre con su tía son las hechoras de el junto a sus hermanos que llegan a la Ciudad de México . Su duelo está perfectamente llevado a cabo a través de este libro que no sólo le servirá al autor sino a cualquiera que pase por un estado de duelo. Me encantó su lenguaje directo y entendible, si se es habitante de esta ciudad y tienes aproximadamente la edad del escritor, te identificas plenamente con la Cd. a la que el te describe, en sus lugares como en sus eventos ( temblor de 85, el 68 en México, en fin todo lo que uno vivió en esos momentos)
Tenía grandes expectativas de este libro, pensando que de alguna manera el autor lograría transmitir sus experiencias para que los lectores de alguna manera u otra pudieran conectarlas con sus vidas diarias y con las relaciones con sus padres. Tres veces lo empecé y tres veces lo abandoné. En realidad es una novela ridículamente descriptiva de hechos y lugares que sólo tienen interés para el autor. Un libro en el que no pasa nada y que de plano ha quedado arrumbado. Lástima por todo el tiempo que el autor ha de haber invertido en él. Demasiada soberbia al pensar que tantas nimiedades pudieran ser de interés para los demás.
Este es el libro que a modo de cartasis quisiéramos escribir todos para explicar el comportamiento de nuestros padres y de nosotros mismos, fue grandioso leer como existió ese mundo de bosques, aserraderos y madera y esas relaciones familiares tan complicadas de padres que odian y quieren a sus hijos y los confunden y perjudican, es buenísima! Un poco larga a la hora de la enfermedad del padre!
Veamos, una novela muy interior de Aguilar Camín que logra convertir en exterior y compartir de esa forma al mundo parte de su árbol genealógico, una decisión muy valiente y que no es nada fácil para un escritor, lo cual se agradece. Su narrativa es impecable y de la que se puede aprender mucho, sobre todo el primer tercio del libro: es fascinante, atrayente y pintoresca, retratando la ciudad de Chetumal a través de la historia, donde nos revela sus dotes de historiador y de una gran sensibilidad para narrar los hechos históricos y familiares, sin perder los toques de humor y sarcasmo leve entre líneas.
Donde encuentro el verdadero problema es más allá de la mitad, justo en el corazón del libro: los hechos se vuelven repetitivos, se reafirman una y otra vez líneas narrativas que ya Héctor hábilmente nos había planteado y hace que la novela dé serios tumbos de redundancia, antes de recuperarse completamente en la recta final, dándonos un epílogo inesperado y que llega como un buen golpe de efecto a la historia. A pesar de ser una historia particular, donde conviven personajes reales y lazos familiares privados adornados con pinceladas ficticias, Héctor logra hacernos partícipes de las aventuras y periplos que definieron su existencia a través de sus padres (algunas muy emotivas y que hacen gala de una sinceridad envidiable). En sí la historia 'real' es interesante y digamos que a excepción de esas redundancias narrativas, es una buena novela que muestra el estilo maduro de este escritor quintanarroense. Espero más novelas de él en el futuro.
Las primeras cincuenta páginas fueron difíciles para mí. Me costó engancharme a la historia, pero fui paciente. Después de estas páginas, lentamente el argumento va cobrando sentido y terminé devastado al igual que el escritor, en torno a su figura paternal. El final es demoledor. La historia familiar de Aguilar Camín es el reflejo de muchas de nuestras propias historias familiares durante el siglo XX, en donde la nostalgia, el amor, la traición, el abandono y la reconciliación provocan recordar un México olvidado. Muy buen libro.
"La alta vejez es una enfermedad aparte. Drena el cuerpo, destruye las facciones come los huesos, vacía el alma."
Una oda a los caminos e historias familiares, un reencuentro con el pasado que marca lo que fue y pudo ser. Al mismo tiempo, remarca los claroscuros de la vida y los crisoles con los que los demás lo ven.
Adiós a los padres me ha parecido un espejo al que me asomo en busca, como Héctor hijo, de respuestas a la luz de jirones de historias contadas y matizadas por otros; de aceptación y comprensión de los tiempos, de circunstancias, creencias, desidia y olvido. También de orgullos caídos, dónde ni vencidos ni vencedores son acreedores de la verdad pura. Cómo Héctor, transitar en los propios recuerdos de nuestros padres, de los vertidos por cada progenitor, de lo que cada familiar recuerda, de lo que nos dicen sus amigos y conocidos nos va pintando perspectivas distintas en cada trecho del camino de la vida y como en un juego de roles vamos cambiando nosotros mismos, comprendiendo y atesorando la experiencia de vida que cada historia familiar guarda. Aún y cuando para los hijos, los padres son sombra y luz, opacidad y brillo, reconocemos en ello nuestra humanidad, porque al igual que ellos, también nosotros somos amalgama de negro y blanco. Me gusta la primera oración de la novela Ana Karenina: "Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada" porque encierra una suerte de adivinanza, ¿qué familia no ha sido infeliz alguna vez? La felicidad no es una constante, por lo que, ¿qué familia se parece a otra?
Un libro lento, de leer pausado... Aguilar Camín tiene una maestría al momento de disertar la vida, encuentro en su relato perlas de sabiduría. Éste es un libro distinto, si se relee con el pasar de los años. Lo he compartido con mi grupo de lectura y definitivamente no es la misma perspectiva de los 30, 40, 50 o 60, pero a todos nos deja algo.
"Adiós a los padres" de Héctor Aguilar Camín, (2014).
Novela autobiográfica 5/5 ⭐
En esta novela, el autor reconstruye el encuentro con su padre tras 36 años de ausencia, en una crónica familiar magistralmente escrita.
Aguilar Camín rescata la historia de sus abuelos y de sus padres en Chetumal de la década de los treinta y cuarenta. El texto inicia con una foto de 1944 de sus padres en su luna de miel. "He visto una foto de mi padre joven, la mejor de sus fotos. Tiene veintiséis años, viste un traje de lino claro que al aire se infla. Está de pie en una playa de guijarros y arena revuelta, junto a una muchacha de talle alto y piernas largas. Dentro de unos años, esta muchacha será mi madre".
El autor relata con la vida de los abuelos maternos en España y Cuba y la de sus abuelos paternos en Chetumal. De ahí, se conocerán sus padres, Héctor y Emma y tendrán 5 hijos, entre los cuales está Héctor. Las decisiones de su padre y de sus abuelos ñ, terminarán en una ruptura familiar.
En 1959, cuando el autor tenía 13 años, su padre desaparece y Emma y su hermana Luisa, se hacen cargo de los 5 Aguilar Camín, mudándose a la Ciudad de México, dedicándose a coser vestidos de fiesta y a administrar una casa de huéspedes en la Condesa, dónde viven.
"Si las madres no se encargan de sus hijos, México no saldría adelante".
En 1995, cuando Héctor tiene 49 años, su padre reaparece. Vive en condiciones lamentables por el Monumento a la Revolución. El hijo, q ya es un periodista y escritor reconocido, se hace cargo de él, sin ningún reclamo.
¿Qué pasó en estos 36 años? De esto trata la novela...
Con una escritura majestuosa, Héctor nos habla de su historia de vida y de su relación con su madre Emma, q murió en 2005 y con su padre, Héctor, q murió en 2010.
A través de su relato, el autor evoca al México del siglo pasado, señalando los sucesos políticos y sociales de cada década. Sin reclamos y sin lástima, Héctor se esfuerza por comprender, sin lograrlo del todo, la turbia historia de su padre...
Lo grandioso de este libro no es tanto la historia en sí, sino la manera como está escrita. La narrativa de Aguiar Camín es maravillosa.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Un libro algo complicado de leer al pricipio, lo compre por que tenia muchos elogios pero sinceramente no fue mi tipo de lectura, pense en abandonarlo pero no lo hice, siento que la historia de su vida del autor no se desarrollo bien por que era muy explicito en todo y lo daba muy a detalle , de repente llevaba perfecto el hilo de la historia y zas de repente describia lugares a los que recurria con demasiado detalle que no era necesario agregar, al final de las 70 paginas solo se evoca a la agonia y los ultimos años de sus 2 padres, un padre que los abandono y por suspuesta brujeria no pregreso en la vida y una madre santa que nunca los abandono, bien dicen que uno forja su propio destino con sus acciones.
Un laberinto de nombres y personajes fugaces, que casi requieren hacer un mapa en la pared para poder enlazar todo lo que pasa, sumado a constantes saltos temporales que me dejaron muy confundido en las primeras tres cuartas partes de este libro. Que por cierto me demoré meses en finalmente encontrar el ánimo para terminar.
El último cuarto del libro es bastante más digerible en términos laberínticos, aunque sentía que el relato me arrastraba por el piso lenta y dolorosamente, describiendo minuciosamente un triste proceso de senilidad, decadencia y extinción. Todo esto sin mayores adornos estilísticos ni una prosa que me produjera alguna satisfacción artística. Para el olvido. No creo que lea más del autor.
Siempre me ha caído bien el director de la revista Nexos. Cuando lo leo o escucho en participaciones en la radio o en la tele, me gusta lo que dice y cómo lo dice. Generalmente coincido con el y sus apreciaciones sobre la historia y la actualidad de este bello país que compartimos. Conocerlo de cerca, entrar hasta la intimidad de su familia fue un placer. Compartir su duelo también lo fue. Todos deberíamos tener esa habilidad para desarrollar nuestras propias historias, pero la vida no es justa y pues se les da a algunos. Me dio envidia de la buena jajajaja. Felicidades a Héctor Aguilar Camin.
En general, no me gustó “Adiós a los padres” de HAC. Aunque por momentos me parecieron interesantes los datos históricos que aporta sobre Chetumal (de donde es el autor), algunos que ya sabía y otros que no, parece más un libro de memorias que una novela como tal. En algún punto me llegó a recordar “Patrimonio” de Philip Roth pero sin la genialidad de aquella mezclado con una genealogía familiar a la García Márquez no demasiado complicada. En fin. Creo el narrador es demasiado el propio HAC... y eso se nota en su acercamiento y recreación de los personajes.
Una historia entrañable que hace un recuento de todas esas luchas que enfrentan los padres a lo largo de sus vidas y de cómo logran o no salir de ellas y que muchas veces nosotros como hijos no nos damos el tiempo de querer conocerlas. Este libro es una invitación a conocer esa historia que sin duda forma parte de la nuestra. También me hizo recordar ese camino nada fácil que compartimos con ellos al final de su vida.
Los padres del autor y toda su vida. Las anécdotas desde el caribe a la Condesa. La historia de un amor donde el narrador es juez y parte. Donde no había amor. No sé bien como leí tantos datos pero sospecho que el autor mantuvo el suspenso mostrando un poco un deseo de ordenarse él mismo su relación con su padre ausente. Lo soluciona muy bien en la vida y en el libro.
Excelente novela. Me devoré esta saga familiar de varias generaciones que sucede en Chetumal desde 1930 aprox hasta 2014. Escrita extraordinariamente bien. Felicito a Héctor por desnudar sus más íntimos sucesos familiares.
La historia de fracasos y de luchas. La razón que no solo la bondad y el trabajo duro bastan para vivir una vida plena. La historia tan parecida a muchos mexicanos.
Es una idea sencilla: escribir la biografía de tus padres, que el autor logra transformar en algo único. El libro se lee como un a novela pero mantiene todos los elementos íntimos de una autobiografía. Los padres a lo largo del libro tienen un perfil mas o menos fijo (madre luchadora y padre perdedor) pero hay también profundidad y matices en inesperados en ambos.
La historia es única y universal a la vez.
Musica para este libro: Concierto del Sur - Manuel Ponce
"No recuerdo la tristeza, recuerdo solo el rio de azúcar venido de las manos de Luisa aquellas noches totales de radio, pan y chocolate"
"La vida se va corriendo hacia su muro infranqueable, porque la vida es para morir. Este es el secreto que los viejos aprenden poco a poco y no saben decir a quienes les siguen, o estos no saben oir, por la sencilla razón de que eso ha de aprenderlo cada quien. Nadie aprende en muerte ajena."
"El olvido lo atrae todo a su placenta, menos esas piedras salidas de la memoria."
"He visto una foto de mi padre joven, la mejor de sus fotos."
"Siguen donde estaban: las de Hector en su urna plateada en un librero de mi estudio, las de Emma en su joyerito de plata en un cajón de mi mesa de noche."
"Adiós a los padres" es una obra de memorias noveladas, unas memorias que penetran explícitamente a veces en el terreno de la ficción, pues la memoria humana -lo dice el autor en reiteradas ocasiones- es lo que tiene, que confunde, eleva o abaja los sucedidos de manera muy personal. Este aspecto de la reflexión sobre el tipo de narración que está construyendo es algo que en esta obra me parece interesantísimo. El autor se interroga a sí mismo sobre si todo lo que está relatando es verdad absoluta o no: "Todo esto está dibujado con nitidez en mi memoria, aunque su claridad no prueba nada, porque de esos años clausurados recuerdo también, con precisión imborrable, una felicidad adánica, unos almendros azules y, en el aire fragante de la noche, unos dragones jubilosos, que no pudieron ser." (pos. 840) "No llevo diarios, pero los llevé cuando Godot reapareció. Creía tener una memoria precisa de aquellos hechos, pero las entradas
Una investigación profunda y completa sobre la historia personal de Héctor Aguilar Camín desde la vida de sus padres. El autor no sólo se queda en las anécdotas encontradas de sus padre y madre o familiares sino que también busca en la historia de personas claves que rodean o definen la vida de sus progenitores. Calles, eventos o países definen en su historia y desarrollo todo lo que rodea su vida. A veces trata de ser poético con ciertas reflexiones sin embargo no era necesario ya que la investigación y narración en si son lo suficientemente hermosas. Así mismo, los saltos en tiempo pueden ser un poco caóticos, sin embargo dan al libro una sensación de anécdota espontánea que aporta a la narración. Un libro que fascinará a cualquier documentalista.
Un relato exquisito de lo que quizás todos vivimos o viviremos algún día, me refiero a las memorias de nuestros padres y todo lo relacionado con ellos. Ojalá pudiera tener la elocuencia del Sr. Aguilar Camin para describir mis recuerdos sobre la vida de mis padres, Ojalá pudiera algún día llegar a conocerlos así.
No logro entender cuánta megalomanía puede tener un escritor para creer que su vida es tan importante que hay que contarla. La primera mujer tan del libro aburre y cansa. La 2a. sólo entretiene. Los personajes de esta novela no quedarán en la memoria de nadie más que del autor.
Hector hace una oda a su familia, tan parecida a la de muchos en este mundo. El pasado cobra vida y se vuelve presente, descubriendo grandes personajes que me recuerdan a mi propia familia, a mis abuelos que gracias a este libro puedo imaginar mas vividamente. Gracias.
Es muy cierto que para comprender ciertas cosas es importante saber del pasado, muchas veces las actitudes de los padres pueden impactar en la vida de los hijos y crear un sentimiento de culpa. Un libro que invita a la reflexión :0)
This entire review has been hidden because of spoilers.