Hace tiempo que leí algo del gran dramaturgo inglés, William Shakespeare. Y esta pequeña (e incompleta) obra de teatro, cuya autoría comparte con John Fletcher, me ha sorprendido y fascinado al mismo tiempo.
Shakesperare no solía colaborar con otros escritores al realizar sus obras. Pero parece que hizo una excepción en tres de sus creaciones. Historia de Cardenio, es una de ellas y, aunque corta y poco elaborada, se aprecian los elementos típicos presentes en otros trabajos del autor: el lenguaje, elegante pero a la vez sencillo y, sobre todo lírico, en el que se alternan la prosa y el verso para remarcar diferencias entre personajes, las hermosas descripciones y los temas recurrentes en la literatura shakesperiana tales como el amor, la locura y el honor.
Y sin embargo, en algunas partes se intuye la presencia de otro escritor. Es aquí cuando vemos la pluma de John Fletcher. Por desgracia, la obra está tan poco desarrollada que no se distingue adecuadamente las diferencias entre ambos escritores.
Quien haya leído la primera parte de El Quijote, conocerá la historia de Cardenio: un hombre que enloqueció y se fue a Sierra Morena a vivir, al verse traicionado por su amigo que tramó a sus espaldas para casarse con la mujer que amaba.
En la historia de Cervantes, El Quijote, ayudaba a deshacer los malentendidos entre los personajes y llevaba a buen puerto el relato. Shakespeare y Fletcher suprimen esta figura y la sustituyen por el Duque, personaje noble y virtuoso. El resto de la historia se mantiene y se amplia ligeramente con la presencia de algún personaje inventado para la ocasión, haciendo que aparezcan tramas secundarias muy interesantes. Tristemente, al ser solo un borrador, no se profundiza en ninguna de ellas.
El final, similar al del relato original, es feliz y amable. Aunque a mi juicio es un poco precipitado y, como el resto del libro, poco trabajado.
En suma, Historia de Cardenio, es una pequeña joya del teatro que une a dos grandes genios de la literatura universal, a través de una historia atemporal. Un clásico de reducida duración que se disfruta de principio a fin.