Askildsen es un escritor preciso y sobrio que busca con obsesión la palabra exacta, y por eso su obra es tan breve. Solo escribe cuando tiene algo que contar.
Este libro reúne todos los cuentos escritos por el genial escritor noruego entre 1953 y 1996. La angustia y el anhelo de felicidad del ser humano están presentes en estos relatos. Askildsen afirma que desea crear desasosiego, "no me gusta un relato que no crea desasosiego", y lo consigue a través de sus personajes, seres normales y a menudo solitarios. Las relaciones familiares y las parejas, el tedio y la rutina, son algunos de los elementos recurrentes en estos impactantes textos, auténticas obras maestras del género.
Kjell Askildsen (f. 1929) debuterte med novellesamlingen Heretter følger jeg deg helt hjem i 1953. Askildsen har fått Kritikerprisen to ganger, for novellesamlingene Thomas F's siste nedtegnelse til almenheten (1983) og Et stort øde landskap (1991). Han har også blitt tildelt blant annet Aschehougprisen, Doblougprisen og Brages hederspris. Sommeren 2006 kåret Dagbladet novellesamlingen Thomas F's siste nedtegnelser til almenheten til den beste norske boken utgitt de siste 25 årene. Kjell Askildsens bøker er oversatt til over 20 språk, blant dem engelsk, tysk, fransk og italiensk.
A partir de ahora te acompañaré hasta tu casa tiene once cuentos sencillos, en los que a veces parece que no pasara nada, pero que muestran esas grietas que se abren de repente y nos separan de los otros, unas grietas que parecen tan poca cosa y sin embargo esconden el abismo insalvable de los vínculos desgastados por el tiempo (y no importa si trata de varios años o de unos días).
Últimas notas de Thomas F. para la humanidad es una serie de once historias cortas sobre Thomas, un hombre viejo y solitario que se enfrenta como puede a las cosas pequeñas de la vida: ya sea la visita de su casero o una lenta caminata hasta la peluquería. Pero en todas se notan el peso de la vejez y su esfuerzo por sobrellevarlo, combatiendo contra una melancolía que de todos modos va a derrotarlo.
Un vasto y desierto paisaje —quizás mi favorito de estos cuatro libros— tiene siete cuentos sobre los pequeños abismos que sus protagonistas llevan dentro, sobre cómo se convierten en distancias insalvables que los separan de los demás. Son historias sutiles y llenas de desasosiego. En algunas, los personajes son viejos para los que la vida es demasiado larga; en otras, son solitarios irremediables (no importa que tengan familia o que estén casados), pero todos sobreviven por costumbre, porque el instinto de conservación es más fuerte que ellos.
Los perros de Tesalónica incluye siete cuentos que siguen la misma línea de los anteriores, pero sus personajes están un poco más amargados, más hartos de los demás. En cada una de sus acciones y sus frases se siente el desgaste que el paso del tiempo ocasiona hasta en los vínculos más cercanos: los hermanos, los padres, las parejas, todos se sienten como desconocidos.
Alguna vez leí que Kjell Askildsen es considerado el Raymond Carver de Noruega, y la comparación es atinada: ambos escriben sobre gente común y corriente, sobre la complejidad de los vínculos humanos, con historias sutiles pero de una profundidad inesperada y que dejan un regusto duradero. Pero Askildsen es menos optimista y su prosa es todavía más descarnada. Salgo de este libro feliz de haber descubierto a un nuevo autor favorito, y con ganas de que traduzcan más de su obra.
Relatos contenidos cuyo trabajo de orfebrería está sobre todo en la forma de no narrar la melancolía. Tanto los personajes como quien lee permanecen en la sombra sobre sus motivos verdaderos, la narración se corta al enfrentarse a la oscuridad del alma. Me gusta el estilo de Askildsen más que sus preocupaciones, hay algunos cuentos a los que regresaré, particularmente a los más viejos. El primero, "A partir de ahora te acompañaré a tu casa", es esencial.
Profundo desasosiego,a veces desconsuelo, otras inquietud, siempre se revuelca el espíritu en cada cuento. Relaciones familiares extrañas, gente nacida cercana pero sin conexión alguna entre ellos. Finales con un largo horizonte, con infinitas posibilidades, para el asombrado lector.
El problema de esta recopilación de cuentos es que son inconnexos entre sí, pero al mismo tiempo son lo suficientemente similares como para pensar que son el mismo tema desde distintos puntos de vista, y esto cansa bastante al final.
Dos cosas. Primero que la diferencia entre los cuentos del primer cuarto y el resto son de una diferencia abismal. Los primeros se escribieron en los años 50 y tratan el mundo con libertinaje, experimentación y curiosidad. Comprensible, aunque algo adelantado a su tiempo. Kjell escribe sobre personajes jóvenes que observan un mundo del que aún no han desarrollado los sentimientos para hacerles frente, y se extrañan en ellos. El resto se escriben en los años 90, Kjell ya es mayor y ve en sus historias a viejos verdes, esa curiosidad y libertinaje son ahora rechazados por la sociedad que se desagrada de viejos cínicos y ellos no buscan de ninguna manera que sientan lástima por ellos, simplemente que les dejen en paz. Los ancianos protagonistas mueren o están esperándola. Mientras tanto, cuentan su visión de los cotidianos eventos que les hacen recordar o desear olvidar.
Segundo, ambas partes se llenan de cinismo -que es sin duda el adjetivo de la colección-. La familia principalmente es un elemento hostil, de donde vienen todos los problemas de los relatos. En "Últimas notas de Thomas F. para la humanidad" -probablemente lo más destacado del libro, una serie de historias cortas conectadas a través de su anciano protagonista- resumen los conflictos sociales de un abuelo deseando estar tranquilo, pensando en sus últimos momentos -aunque no sea tan viejo- y escapando de su progenie. No sabe cuántos nietos tiene, apenas se habla con sus hijos y cuando aparecen siente una incomodidad palpable. Hay incontables tropos como el evitar el contacto visual, los enfrentamientos pasivo-agresivo sin contexto -¡incluso para el lector!-, esconderse cuando se cree que alguien conocido lo ha visto, escapar humillantemente de interacciones sociales y la soledad.
El libro está lleno de emociones, pero como quizá alguien se esperase de la gente del norte, esas emociones van a ser frías, que escapan con fuerza como el vapor de una tetera por rendijas que uno no se espera. Si vives en una familia estructurada en el que el amor paternal y el contacto lo es todo esto te va a parecer una salvajada. Si la soledad, incluso en tus últimos días, es lo tuyo, aquí vas a encontrar una mina de oro. Por suerte o por desgracia.
«Fue en octubre o en noviembre; debería poder recordar si las hojas se habían caído ya de los árboles, una indicación precisa de tiempo inspira confianza, pues cómo voy a fiarme de la parte de mi memoria que me dicta el propio suceso, si he olvidado importantes detalles del decorado, una cosa depende de la otra y el tiempo es un decorado.» 🌹 Lo que hace Askilsden con las palabras es magia: «pongo piedra sobre piedra, y a veces no sé cómo concluir. Cuando me encuentro a la mitad no sé más que el lector. Mi problema es que tengo que continuar el relato, poner nuevas piedras, contar un final. Esto exige concentración. Con el tiempo soy más consciente de que lo que estoy haciendo es crear arte.» 🌹 Sus relatos son inquietantes; no utilizan estructuras complicadas pero a la vez has de esforzarte por comprenderlos. No todo está masticado, tienes que pensar y descubrir lo que contienen. Personalmente, creo que “Los invisibles” y “Un lugar maravilloso” están a otro nivel: si vas desgranando cada frase puedes llegar a sentir un cosquilleo por dentro como de felicidad. Cómo puede algo parecer tan simple y complejo a la vez, tan oscuro y brillante.
Es una antología tomada de cuatro libros entre 1953 y 1996. Son 36 cuentos. Los del primer libro, el de 1953 (Askildsen tenía 24 años), son francamente muy malos, una especie de derivas existencialistas del tipo Giovanni Papini. Los otros tres libros son notablemente mejores, especialmente el que está dedicado a las historias de Thomas F., un personaje entrañable y despreciable a la vez. Hay muchas exploraciones de la incomunicación entre parejas, del humor y la agudeza que puede haber en la amargura, de la sutil pero implacable represión de las frustraciones. Un cuento ("Allí está enterrado el perro") me pareció especialmente bueno, una lección de técnica en la construcción de una atmósfera inquietante y de protagonismo de lo no dicho.
Este libro, una recopilación, trata de la soledad en una serie de narraciones que no son cuentos, son escenas, fragmentos, sin desenlace. Las personas se encuentran, se hablan, pero nada cambia entre ellas, no hay influencia de una en la otra, es como dos coches que paran en el semáforo, uno al lado del otro, para seguir después sus caminos, sin haberse conocido. Es buena literatura, pero no sé si me gustó.
El primer libro “A partir de ahora te acompañaré hasta tu casa” es tan bueno que me lo compré luego aparte. El segundo es muy flojo. El tercero está bien. El cuarto está muy bien.