Me estoy hartando: ¿tantos hombres en el mundo y no hay un idiota que me despierte?
Se supone que transcurriría una eternidad antes de que el reino de Mey se librara de la mala obra que le impuso Espolonela con su varita maldita, pero apenas van cuatro años de soporífera existencia y, dicen, la princesa ya medio despertó y anda por ahí refunfuñando en busca de alguien que la bese para espabilarse del todo, y con ella, la comarca entera. Pero ¿quién es en realidad la Bella Durmiente, además de una insolente? El palacio de Mey colinda al norte con los reinos de Mocorio, Navolatura y el País del Agua, donde el clásico cuento de hadas hace esquina con la vena satírica -los guiños delirantes y la aguda fuerza narrativa- de uno de los autores mexicanos más reconocidos de la literatura actual. Una hilarante reinterpretación de las versiones de los Grimm, Basile y Perrault, que se da vuelo con la oralidad en la que tuvo su origen. Hadas en aprietos, espadachines trotamundos, una panda de bribones de diversas cataduras y más de tres atolondrados; aves fénix, dominatrices y reyes... Todos a expensas de los caprichos de un poder furibundo que achicharra hasta a las moscas.
Élmer Mendoza (*Culiacán, Sinaloa, México, en 1949) es un escritor mexicano. Además de dramaturgo es también autor de tres volúmenes de cuentos: Mucho qué reconocer (1978), Trancapalanca (1989), El amor es un perro sin dueño (1992); y de dos de crónicas sobre el narcotráfico, Cada respiro que tomas (1992) y Buenos muchachos (1995). Imparte en la actualidad cátedra en la Universidad Autónoma de Sinaloa y es un incesante promotor de la lectura e instituciones culturales. Afirma que: "Ha llegado un momento en el que la violencia no nos sorprende como antes". Desde su primera novela, Un asesino solitario (publicada en la colección Andanzas en 1999 y reimpresa en Fábula en 2001), Élmer Mendoza se había dado a conocer, a juicio de Federico Campbell, no sólo como “el primer narrador que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país”, sino también como autor de una aguda y vivaz exploración lingüística de los bajos fondos mexicanos, convertidos en rigurosa materia literaria. Élmer Mendoza es nativo de la colonia popular en la ya mencionada ciudad de Culiacán, lugar del que hace menciones y ambientaciones comúnmente en sus obras, cómo lo podemos apreciar en Un asesino solitario, y con mayor regularidad en El amante de Janis Joplin, bajo el seudónimo de Col Pop, Efecto Tequila y Cóbraselo Caro. En noviembre de 2007 ganó el III Premio Tusquets de Novela, por decisión unánime del jurado por su obra Balas de Plata, el que se le otorgó durante el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara, México. En 2010 publicó el libro "La prueba del ácido" bajo la colección andanzas de Tusquets Editores donde retoma al personaje de Edgar "El Zurdo" Mendieta, quien también protagonizó su novela "Balas de Plata".
Elmer Mendoza se destaca como escritor de corte policiaco, si bien es autor de novela negra hoy sobresale como un intrépido cuentista con su nuevo libro “No todos los besos son iguales”.
¿Por qué cambiar el narcotráfico de sus historias y ahora escribir un relato de hadas, princesas y caballeros empuñando sus espadas? Porque transformó Sinaloa en un relato de fantasía, increíble es su capacidad de transfigurar la idiosincrasia mítica sinaloense en un relato donde la magia se desborda sobre párrafos donde tranquilamente habla el narrador y los personajes sin causar confusión de la guía que sigue la trama. La literatura habitual de Elmer Mendoza está cargada de sucesos afines a la intriga, el drama de sus personajes perseguidos por la muerte a manos armadas y virulentas aventuras de hombres y mujeres donde el dinero pesa más que los sentimientos. En esta ocasión ocurre lo contrario, su nuevo libro nos avienta contra una muralla de emociones como el amor, la fantasía, el valor impulsado por un valor honorable y el deseo desbordante de triunfar el bien contra el mal.
Con esta idea, Elmer decide integrar la fantasía de los Hermanos Grimm con la de algunos de los personajes más famosos de sus cuentos: Caperucita roja, Hansel y Gretel, Rapunzel, la Bella Durmiente, etc. Otra idea a la que el escritor le da una gran importancia es a la diferencia entre fantasía y realidad. Me atrajo el gran conflicto que aparece entre los que creen en la fantasía y los que defienden las ideas de la Ilustración, que acabó convirtiéndose en una doctrina bastante atractiva.
Siempre se ha pensado que los cuentos eran sólo para los niños, pero a lo largo de este libro vamos a poder comprobar cómo los cuentos también están pensados para los adultos. En la primera versión de “La bella durmiente” de Giambatista Basile (1936), observamos cómo no resultaría muy adecuado contar este cuento a los niños, sin embargo las versiones posteriores de Charles Perrault y los Hermanos Grimm sí están adaptadas para la infancia. Elmer Mendoza adapta esta historia a un mundo de lectores encontrados con ideas inquietantes a través de las redes sociales donde la información fluye rápidamente. Tú estás leyendo a Sinaloa transformado en un cuento de Hadas donde el Rey del Túnel quiere a toda costa poseer sexualmente a la Bella Durmiente que es una hermosa mujer, decidida, independiente y muy, muy, muy pero muy distanciada de las princesas de Disney que desbordan baba por sus amados y se dejan desposar. La Bella Durmiente, personaje principal, no, ella decida con quien se besará por encima de sus atolondradas hadas que intentan protegerla y guiarla por el buen camino.
En muchos cuentos de hoy en día no se suelen tratar temas existenciales como la vejez, la muerte o la enfermedad de un ser querido, mientras que en los cuentos de hadas sí son tratados. Estos temas son de vital importancia para los niños porque de manera involuntaria aprenden a dominar los problemas psicológicos de su crecimiento. Elmer Mendoza adopta esta guía en su historia dotando a sus personajes con la capacidad de decidir sobre sus vidas e inyectándoles cuestionamientos que van desde el perdón, la venganza, la humildad y la tristeza.
No hay que olvidar que gracias a los cuentos de hadas los lectores pueden resolver por ellos mismos sus conflictos internos de una manera inconsciente. Los cuentos de hadas transmiten numerosos valores, ayudan a los niños a solventar todo lo que se les vaya presentando a lo largo de sus vidas, al igual que tienen mucha influencia en la psicología infantil.
El tema de la sexualidad se trata en todos los cuentos de hadas. Este uno de los temas sobre el que gira la historia. Otro tema que encontramos es el del amor y el matrimonio, la bella durmiente siempre sueña con encontrar el amor y poder casarse. En las tres versiones se produce este hecho. Por otro lado, los cuentos de hadas siempre tienen unos elementos comunes que los definen: el palacio o castillo, el bosque, las hadas, la princesa.
Sinaloa es un cuento de hadas que Elmer Mendoza transformó en una historia para los niños que lectores adultos llevan dentro. Entre cada capítulo se nota la maestría en que transcurren los hechos dejando en suspenso a sus lectores. Jamás pensé que esta historia me atraparía de principio a fin. Dejar de leer un libro al terminar un capitulo no siempre es fácil, ya que a veces la trama es tan interesante que necesitas seguir hasta terminártelo.
La Bella Durmiente despierta por un momento del hechizo que la ha condenado a dormir durante 100 años y se entera que ese gran deseo de seguir durmiendo se le quitará sólo si un príncipe le da un beso de amor. No lo puede creer y cuestiona cómo fue posible que una hada sea tan desgraciada y maldita para hacer una locura así, pero tampoco puede creer que esté rodeada de inútiles que no pudieron o no quisieron hacer nada para impedirlo. Se resiste a su destino y cuestiona desde la insolencia y advierte desde la rebeldía que si ha de necesitar de un beso, que sea de los ricos. Así empieza la nueva novela, acaso su libro más raro, en el que se percibe un rigor y experimentación de lenguaje, pero sobre todo un divertimento.
Sinaloa es un cuento de hadas donde los sicarios tienen su participación y personajes habituales del estado, así como sus leyendas urbanas también apreciarás pero en la fantasía de Elmer Mendoza.
Una princesa mal hablada, caballeros que siguen la filosofía de Woody Allen, príncipes que huelen a ajo, aves fénix fanáticas de la canción Estrellita y Capos y sicarios que hacen túneles en su bosque, son tan solo algunos de los ingtedientes de "No todos los besos son iguales", esta reelectura del cuento de la Bella Durmiente al más puro estilo de Élmer Mendoza, que se lee rapidito y con mucha rusa. Yeah.
Basado en el clásico cuento de la Bella Durmiente, Elmer Mendoza, aprovecha para recordarnos que el beso no necesariamente es de amor para despertar nuestra conciencia de elección ni que estamos sujetos a esperar que llegue. Tenemos el poder de elegir un beso rico, placentero y además salir a buscarlo.
Comencé a leerlo y de principio no me gustó, pero conforme fui avanzando no pude evitar adentrarme en la historia y adorar a ciertos personajes. Un re-telling muy divertido y fácil de leer que te deja con ganas de más. De mis lecturas favoritas de este año.
Un entretenido experimento de Élmer Mendoza, aunque sin su alto valor literario, es una entretenida novela de una princesa que rompe su estereotipo en un reino fantástico
3,5 Para mi se empezó a poner interesante a partir de la página 70.. Aunque eso no le quita el buen libro que es, la idea es buena. Me parece un retelling genial.
Es la primera vez que leo a Elmer Mendoza y fue una forma de escritura completamente nueva para mí aunque tengo entendido que esta obra también es muy diferente de las anteriores. Me llamó mucho la atención el tema del que iba la historia y como convertía un clásico en algo nuevo y fresco. Lo disfrute muchísimo, me encantó y se ha convertido en una de mis mejores lecturas este año.
Ese final me dejó... Bueno grité "¿Qué?" unas cuatro veces al terminarlo, no me decepcionó pero no me lo esperaba y claro que me dejó con ganas de saber que pasaba con los personajes implicados, las razones. Necesitaba una explicación.
Pero en conjunto lo considero un muy buen libro. Es corto de leer, fresco y divertido. Una gran reinterpretación de la bella durmiente.