Un libro interesante. Contrariamente a lo que puede aparentar al tratarse de un texto barroco, no me pareció tan complicado de leer, aunque requiere una lectura atenta. Lo que sí me complicó un poco (tal como me pasó en su momento con la Eneida) fue el excesivo aparato erudito. Hay demasiadas notas al pie, muchas de ellas innecesarias porque el texto por sí solo se entiende, interrumpiendo la lectura y sobreexplicando permanentemente.
Durante mucho tiempo, la crítica valoró a los "Infortunios" como una obra de ficción, hasta que hace relativamente poco tiempo, algunos hallazgos filológicos y el contraste del texto con otras fuentes, han conseguido demostrar que los hechos relatados son verídicos. Eso sí, es un testimonio que se debe tomar con pinzas. Responde a determinados intereses, está mediado, y es excesivamente Barroco (es decir, "teatral").
El texto, sin dejar de reconocer las particularidades de América, incorpora a ésta y a sus habitantes en el marco del mundo moderno, cada vez más globalizado. Un mundo barroco en crisis, una crisis social que también tiene sus repercusiones en América. Y una mentalidad, cada vez más moderna, en donde el enriquecimiento personal y la imagen que se transmite como individuo, pesan cada vez más. A su vez hay en juego una fuerte lucha interimperial entre potencias europeas, cada vez más extendida por todo el mundo y dando pie a incipientes nacionalismos.
Los críticos han contrastado como ya dije, el relato de Alonso Ramirez con otros documentos, y han sacado la conclusión de que miente. Su objetivo es obtener "licencias", apoyo económico de la corona tras su trabajoso derrotero, y en ese sentido la teatralidad de su narración es verdaderamente interesante. También queda en el aire la pregunta sobre qué tanto interviene el autor, Sigüenza y Góngora, matemático y cosmógrafo real en la Nueva España en ese momento, en la narración. Lo que sí queda claro es que dada la celeridad con la que el testimonio se recopiló y publicó, evidentemente era conveniente a los intereses de la corona y de los círculos de poder virreinal.
Una de las cosas que más me gustó del libro fue su construcción de otredad. El retrato que Alonso Ramirez hace de los ingleses, siempre moviéndose en la ilegalidad y lo deleznable: piratería, crueles torturas, canibalismo, brutalidad. Si anudamos eso a que el Barroco es el siglo de la Contrarreforma (y justamente, los británicos son protestantes) todo cierra. El texto se presta para muchas líneas de análisis y eso lo hace muy enriquecedor.
Aunque no es de los libros más fáciles de conseguir y poca gente lo conoce o tiene en cuenta, sinceramente me ha parecido muy recomendable.