Sabia en sus descubrimientos, explota en sus intuiciones: una poética urbana y salvaje, radical y rabiosa, funámbula en su búsqueda del equilibrio.
Gabriela Wiener debutó en la poesía con Ejercicios para el endurecimiento del espíritu: un libro que recogía los aciertos de su trabajo en prosa, y que localizaba muchas de las certezas de su no ficción en la mirada lírica. La poesía de Wiener se muestra sabia en sus descubrimientos, y estalla en sus intuiciones: una poética urbana —mira el alrededor, cuenta la realidad— y salvaje, radical y llena de rabia, funámbula en su búsqueda del equilibrio. Una primera persona que recuerda, que se confiesa, que piensa sobre nuestras relaciones —el amor, la amistad, la familia: ser hija, ser hermana, ser madre—, sobre el sexo, el cuerpo, la violencia y las violencias.
«Cualquiera que se asome a este libro tendrá la impresión de que lo hace a través del ojo de la cerradura. Lo que hay del otro lado son historias trozadas que nos resultan perturbadoras, en parte porque desnudan pasiones, fragilidades, heridas a la vez familiares y extrañas, y en parte porque Gabriela Wiener las aborda con un lenguaje que no se parece a ningún otro, abismándonos a unas realidades que aun cuando parecieran develarse no acaban de entregársenos. Hay en esta poesía algo que nos remite a la ternura y la crueldad de los niños, a la insolencia y el miedo final de los adolescentes y a la infinita soledad que duerme en el fondo de la vida adulta.» (Piedad Bonnett)
«Ninguna otra escritora en el mundo en español es tan furiosamente independiente y plenamente irreverente como Gabriela Wiener.» (Cristina Rivera Garza)
«Seguirle la pista a Gabriela Wiener, caminar detrás de ella, soñando con alcanzarla, es uno de los pocos lujos que nos quedan.» (Alejandro Zambra)
Gabriela Wiener (Lima, 1975) es una escritora peruana, cronista, poeta y periodista, afincada en Barcelona desde el año 2003. Forma parte del grupo de nuevos cronistas latinoamericanos. Casada con el poeta y periodista Jaime Rodríguez Z.. Tiene una hija.
Estudió Lingüística y Literatura en la Universidad Católica de Lima, y un máster en Cultura histórica y Comunicaciones en Barcelona. Trabajó en el diario El Comercio. Fue miembro del consejo de redacción de la desaparecida revista Lateral. Colabora con una larga serie de medios, como Etiqueta Negra, El País o La Vanguardia. Es autora de dos libros de crónicas, y de la plaqueta de poesía Cosas que deja la gente cuando se va.
Excelente libro, lleno de esos poemas que conmueven, en el sentido de que nos tocan con fuerza. Más que endurecer hacen que el espíritu se convierta en una especie de esponja que absorbe sus palabras y a la vez se nutre de ellas. Un maravilloso libro de principio a fin (incluso su portada es una belleza).
Creo que me abruman os poemas nos que se suceden as imaxes de maneira vertixinosa: cada verso é unha peripecia verbal e eu vou detrás a destempo, sen acabar de gozalos. Pasoume con boa parte dos textos deste libro. Quizais se deba á miña falta de concentración ou simplemente que me dá preguiza descifrar xeroglíficos. Pero no medio (e sobre todo nas últimas dúas partes de cinco) hai poemas máis sinxelos, menos circenses, que a min me tocan máis. Falan das cousas que deixamos atrás, das maneiras nas que nos amamos e nos odiamos e da guerra de vivir.
Algunos poemas me encantaron, otros no me llegaron tanto. De todas maneras siempre es un placer muy grande leer lo que sea que tenga que decir Gabriela.
Qué bonita compañía para tomar un café en el balcón. Me ha gustado mucho esta forma de escribir que convierte la prosa en poemas y deja intuir mucho pero ver muy poco. Parece tan íntimo, seguro que supuso un buen ejercicio para Wiener. Me han encantado, sobre todo, Mi primera casa, Here comes the sun y La enferma, y también muchísimos versos sueltos.
"Vivir es como escribir un libro olvidado por todos".
pero alguien me lo dijo ayer: Gabriela, estás en la edad de ser valiente así que lo seré
Me animé a leerlo para el maratón Guadalupe Reinas porque es algo cortito y encajaba en dos consignas y terminó gustándome, algo que no esperaba. Perfecto para acabar el año.
Ha sido una lectura interesante, pero el estilo me chocó un poco porque no era para nada lo que esperaba. En la contraportada del libro hay escrito "Cualquiera que se asome a este libro tendrá la impresión de que lo hace a través del ojo de la cerradura", y en más de una ocasión lo recordé mientras leía. Sin comas ni puntos y solo el alma desnuda, Gabriela cuenta historias sobre distintas experiencias de la vida, sobre todo en torno a las relaciones con los demás.
En ocasiones se me hizo bastante complejo, y a ello se le sumaba el estilo al que no ando acostumbrade, así que de ahí las tres estrellas. Ha sido toda una experiencia, y no una fácil. Probablemente considere releerlo en el futuro. Hubo muchos poemas que hacían click en mi cabeza al leerlos por segunda o tercera vez, así que quizá al releer el libro entero puede que me lleve mejor impresión, no sé.
A pesar de todo, el epílogo ha sido de mis partes favoritas, destacó mucho para mí. Dejo por aquí algún verso:
"cuántos holocaustos más necesitará el arte para estar gordo y callado"
o:
"¿no te parece extraño eso? vivir es como escribir un libro olvidado por todos"
La influencia narrativa de Wiener suma y nunca resta. En este libro de poemas seguimos encontrando la tónica de sus novelas y artículos: maternidad, migración, sexo y relaciones afectivas, precariedad, lo escatológico, lo que cuelga por el tiempo, cuestionamiento político, una patada bien dada al canon...
Imposible no continuar leyendo a Gabriela. Este es su primer poemario y confirma lo buena escritora que es. Me quedo con el epílogo: “¿no es maravilloso también perder la guerra? pero alguien me lo dijo ayer: Gabriela, estas en la edad de ser valiente así que lo seré”
La poesía no es mi genero favorito. La mayor parte del libro se sentía como prosa intentando ser poema y fue un esfuerzo empezarla. Hubieron dos poemas que me gustaron: "Foto en blanco y negro" y "Pelos". Creo que prefiero las crónicas que escribe la autora.
No se si hay que seguir cuestionándonos si ganamos las guerras de esta vida o si las perdimos. Eso sí, este libro te toca con fuerza y valentía para seguir… a lo que sea esto que le llamamos vida.
Mi cuota de poesía en este año (no es mi género favorito; me he propuesto leer al menos un libros de poemas a año). No me ha terminado de convencer este estilo unas veces surrealista, otras demasiado directo; siempre semejando a prosa convertida (artificialmente, para mi gusto) en poemas.
Sí me han gustado algunos versos sueltos, alguna frase. Poemas completos, sólo uno:
Casa en la playa
no he aspirado a ser una paisajista del verano ni siquiera a cubrirte con mis velas
solo soy una chica que estrecha su pelota de plástico una gaviota su corazón de erizo bajo todos los planetas de la tierra