Una reflexión sobre los usos de la ironía desde la filosofía griega hasta la sociedad hiperconectada. Una defensa de la conversación pública de masas. Desde la implantación de internet, se acusa a la nueva esfera pública de un nocivo exceso de ironía. Un malestar melancólico contra la ironía parece volver. ¿Es la ironía una amenaza para la vida pública en cualquier época? ¿O hay algo particular en nuestra época que facilita su expansión? Este ensayo desentraña la relación entre la ironía y la actual «conversación pública de masas», empezando por recuperar el sentido político que tenía la ironía en su origen, la democracia griega. A partir de ahí, traza un recorrido por la historia de la ironía que va de Sócrates a David Foster Wallace, pasando por Sören Kierkegaard y Richard Rorty, para mostrar su singular carácter de antídoto y paradigma de los males de la conversación pública.
Una excelente provocación de lectura de S. G. Parte de una reflexión de Foster Wallace, hace un recorrido por varios autores que se han conceptualizado la Ironía. La ubica dentro de la conversación de masas. Y da vuelta el argumento contra la ironía. El concepto que toma de Rorty sobre la relación de la ironía con la contingencia y la democracia, despierta a la lectura. No es un ensayo que se desarrolle bajo lineas binarias, rompe con varios sentidos establecidos y reaviva el concepto de ironía en la actualidad. Hay una relflexión de Lacan sobre la ironía que vendria muy bien en este ensayo, como aquel movimiento discursivo que hace inexistir cualquier discurso que se quiera establecer como Otro, como aquellos que intentan establecer verdades o hablar de saberes establecidos o dejarse guiar por la doxa de moda. La ironía puede ser corrosiva a esos establecimientos del sentido común. Y asi mismo ser realmente movimientos del discurso a favor de una politica, de un lazo posible.
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El autor pertenece al grupito de los “extremo irónicos”: gente gregaria y bastante injuriosa; aunque no se les puede negar cierta inteligencia y un dominio total de la ironía (lo mejor es ver cómo se perdonan la ironía entre ellos). Los podrás encontrar en Twitter. Son aquellos que dedicaban epítetos a Juan Soto Ivars, al ritmo de uno a la semana, hasta que insultar a Ivars se convirtió en un fenómeno de masas. El libro tiene menos de 80 páginas si quitamos el índice y las páginas en blanco: no esperaba más. En fin, un libro de citas, articulado en torno a un “hombre de paja”, que solo leerán sus amigos. Ironía a raudales. Autor de ensayo en Anagrama. Queda leerlo.
“[El] anhelo de una autoridad lingüístico-ética que lograra normalizar, racionalizar o desvulgarizar la esfera pública proviene de una idea simplista del lenguaje vivo. De una incapacidad para asumir su ambigüedad esencial . . . No aceptar la ambigüedad genuina y muy arraigada en nuestro lenguaje es no soportar a la bestia, y, en definitiva, no soportar la democracia. Es no ver más allá de sus peligros, no ver la riqueza de su vulgaridad expansiva.”
Me ha gustado. Como la mayoría de los cuadernos anagrama que he leído, da píldoras para reflexionar y entender un poco mejor el mundo.
En este cuaderno no se profundiza tanto en el problema de la ironía en RRSS, aunque si se desarrolla sobre la historia de la ironía y por que esta es humilde, reaccionaria y política.
Dejo una cita que me parece recoge bien el tema que pretende tratar, aunque no llega mucho más allá.
Las reacciones contra la ironía son paradigmáticas de las reacciones en contra de la conversación pública de masas porque, en definitiva, todas esas reacciones provienen de la melancolía de un régimen de verdad objetiva, de univocidad del lenguaje. Es la condición esencialmente ambigua del lenguaje humano, su inevitable imperfección para reflejar el mundo tal cual es lo que posibilita tanto la mentira como la ironía. Por eso la fantasía de erradicar por ley los intercambios discursivos agresivos o las mentiras en las redes sociales es también la fantasía de detener el incesante deslizamiento del significado de las palabras y su capacidad alegórica.
Breve pero contundente alegato a favor de las redes sociales, Ironía on supone una revisión sobre el concepto del humor o el pensamiento irónico en una época de pensamiento de masas.
Santiago Gerchunoff defiende, también, la figura de un Sócrates particular para cada persona, una libertad que se traslada a todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Lectura para abrir perspectivas y observar las redes sociales con otros -y más relajados- ojos.
La ironía como un acto político. La ironía como una amenaza para las élites. La ironía como el poder de las masas. Así va el ensayo filosófico de Santiago Gerchunoff, Ironías On: Una defensa de la conversación pública de masas. Vale la pena leerlo y entenderlo para entender a los otros.
Una buena pildorita. Ma gusta el formato. 4 ideas para leerte en un par de días.
Pararte a pensar sobre un uso de la comunicaciones que utilizas todos los días. Al que a veces te enganchas y otras piensas que te vuelve un cínico descreído. Creo que no me llega a convencer el argumento completo. Pero sí te reencuentra con la ironía. Te la politiza y te la cambio de lugar. Un poco de liberalismo, un poco de conversación en redes, alguien que piensa en y fuera de la caja.