La Distante
Por Alberto Chimal
Distancia, en su significado hay espacio, dolor, indiferencia, lejanía, incluso olvido. ¿Cuál es la exacta línea entre el norte y el sur o entre el este o el oeste? ¿Hasta dónde llega la distancia del horizonte y qué más hay después de esa línea? Cuando alguien es distante siempre pensamos en ese rechazo y el sufrimiento que se envuelve, trastocando las líneas de los límites que tiene en sí. Manek, un jovencito con un especial don, encarna esta historia que sin darse cuenta entra en un arriesgado mundo del que es inconsciente hasta que un día -ya tarde, muy tarde- tiene que enfrentar las consecuencias. Akundi, es a quien le conocen como la Distante, la maldita y… su arrogante trato y fama la han llevado a traer las más altas desgracias. Es sabido que sólo aquel que se atreva podrá salvarla. La ciudad amurallada de altas torres Kadur es testigo de esta historia de amor subyugado. ¿Cuántas veces nos hemos distraído por “culpa” de ese pensamiento contínuo posado en la persona que ronronea en nuestra cabeza? Y de pronto… ¡Zaz! Algo ocurre, sin marcha atrás, dejándonos a merced de una lección que a fuerza de seguir nos puede llevar a un destino agridulce.
Magia, maldiciones, destierros y terregales hacen que, a lo largo de las páginas de La Distante de Alberto Chimal, reflexionemos sobre esos mundos que existen en nuestra imaginación y, al cabo del tiempo nos volvemos parte de esas historias que parecen estar tan alejadas, pero que en realidad estamos en ellas más de o que podemos reconocer. Como bien lo dice su auto, esta historia es de otro tipo de héroe, uno sin fama que al perderse y padecer el desfortunio, encontró, -tal vez-, el tesoro que muchos anhelan.
Un mundo creado con escenarios auténticos bajo una sencilla lectura que te envuelve al caminar junto a Manek y Akundi hasta llegar a esa línea donde se pierden los límites. Sus ilustraciones -poor Elizabeth Builes- ayudan a recrear los escenarios de esta historia. La Distante tiene un cercano lugar en la repisa se las bibliotecas personales, escolares y públicas.
CANdia
Ser, estar y hacer.