Este libro es maravilloso. Punto.
Lo he leído poco a poco, saboreando cada artículo y retrasando el momento de terminarlo porque… no quería que terminase, quería seguir leyendo más y más.
Son muchas voces las que aparecen en este ensayo y, aun así, en ningún momento he tenido la sensación de que desentonasen. Al contrario, todos los artículos tienen profundidad, son exhaustivos… Es verdad que hay elementos que se repiten, que piensas «Esto ya se ha mencionado», pero, tratando el tema que tratan, como para que no aparezcan; y el detalle de que se citen entre ellas deja claro que ha sido un proyecto bien trabajado, bien meditado, bien organizado y coordinado.
En cuanto al contenido en sí, no ha habido un solo artículo que no me haya interesado o que me haya parecido cojo o fuera de lugar. Mi nivel de conocimiento en videojuegos es bastante limitado (de haber jugado mucho cuando era joven y de tener amigos y conocidos que trabajan en el sector y que, a veces, me cuentan cosas), pero todo está tan bien explicado que no me he sentido pato, y el último artículo me ha parecido perfecto como cierre, un «de esto estamos hablando, por cosas como estas nos estamos quejando».
Dicho todo esto, he de decir que mientras leía el libro no dejaba de pensar «¿Cómo es posible que apenas haya oído hablar de este ensayo en mi entorno?». No trata de literatura, cierto, pero es friki, es feminista y la calidad de los textos es innegable. Y mientras escribo estas líneas me da por mirar los datos de los Ignotus de 2019 y descubro que solo recibió un voto en primera fase. Uno. Ya sé que se entiende que los Ingotus van de otra cosa, pero, bah, los videojuegos son transversales a la literatura, como pueden ser los cómics o las películas, y estos tienen categoría propia en estos premios, así que… una pena, la verdad.
Por mi parte, solo me queda recomendar mucho este libro. A todo el mundo. Sea gamer o no. Estas voces tienen que ser oídas, lo que cuentan es importante.
Leedlo, coñe.