Cecilia Pavón (Mendoza Argentina en 1973) es una escritora y artista argentina. Vive en Buenos Aires desde los 90, donde se licenció en Letras por la Universidad de Buenos Aires. En 1999 fundó junto a Fernanda Laguna la galería de arte y editorial Belleza y Felicidad. Publicó los libros de prosa Nomadismo por mi país, Los sueños no tienen copyright, Once Sur, Pequeño recuento sobre mis faltas y Todos los cuadros que tiré; y los libros de poemas Diario de una persona inventada, 27 poemas con nombre de persona, Un hotel con mi nombre, Querido libro y La libertad de los bares, entre otros.
Son poemas transparentes, como si hablara con ella. Casi como si se tratara de un diario. Habla con un amigo, o amor, a quien admira, y quien también escribe. Menciona a Kathy Acker, Chris Kraus, Lou Reed, Laurie Anderson, Eileen Myles. Menciona a mi amiga Juliana Gattas, y eso me sacó una sonrisa, es como una postal personal y llena de ternura por la vida y la literatura, el amor y el vivir de una mujer desde Buenos Aires.
"La poesía tiene que hablar de la realidad. Tiene que hablar de lo que me pasa."
"nada me haría más feliz que alguien inventara a través de la literatura cómo podría ser el amor para mí. Simempre que lo inventé yo, en la realidad, se deshizo. Y el amor no debería deshacerse, el amor debería ser infinito."
es el primer lo libro que leo de poesía por mi cuenta y la verdad me pareció muy lindo. hoy vi la portada de este libro en una librería cerca de mi casa, lei la contratapa y me llamo la atención, luego lei las dos primeras paginas y me quede anonadada. me fui de la libreria pensando en las paginas que habia leido y tuve que volver y comprarlo porque habia quedado enamorada
Amé este libro. Los poemas de Cecilia Pavón son simples pero efectivos, en el sentido de que sin necesidad de grandes giros rimbombantes ni abuso de recursos, logra generar emociones en quien lee. El desamor, la soledad, la nostalgia son retratados en poemas sencillos y escritos en primera persona. Bellísimo, para leer más de una vez.
"(...) nada me haría más feliz que alguien inventara / a través de la literatura cómo podría ser el amor para mí./ Siempre que lo inventé yo, en la realidad / se deshizo. Y el amor no debería deshacerse, / el amor debería ser infinito./ Después, cuando salimos, vimos un corazón grafiteado en la vereda/ muy cerca del lugar donde dos meses atrás habíamos visto / unas rosas blancas. / El arte y la naturaleza juntos, pensé."
/ vivimos en un mundo de canciones // nada significa nada // p. 14, 15. / que no me importa conocerme, que lo único que deseo / es conocer el universo. / p. 23. Pavón insiste con el objetivismo, pero persevera en esporádicos conceptualismos. Los poemas fluyen dialécticos. Giran con aguijones cotidianos. Paradójicamente, expanden felicidad. No hay uno que no deje una sensación fresca y altiva.
me gusta mucho la cotidianidad con la que ella escribe. Cecilia describe en el libro como anhela transformar el mundo con la poesía; y yo creo que ya lo esta haciendo. mi poema favorito fue “Es malísimo lo que estoy escribiendo,”