De nueva cuenta: gracias a la traducción en español de esta séptima entrega. El final se aproxima y sin duda, todo comienza a tensarse entre Ryuuji, Taiga, Minori e inclusive Ami y Kitamura.
Taiga ama la navidad pues de una u otra forma, es una época en que puede ser buena chica y ayudar a los demás; es una clara forma de su búsqueda por alguien que vea y cuide de ella.
Ryuuji, por su parte, se da cuenta de que las cosas no progresan como quisiera, sino todo lo contrario, Minori lo evade y eso no hace sino acrecentar su desesperación.
La amiga de Taiga se comporta sumamente extraño y no suelta información hasta casi el final...
Pese a ello, la festividad navideña se celebra entre los chicos de la escuela; cada uno ayuda y arreglan una pequeña pero calurosa fiesta en la que Taiga y Ami sorprenden al público cantando y bailando, robándose el corazón de los presentes. Pero, oh, sorpresa, ambas dejan la fiesta apenas un momento después.
Taiga se comporta como "una chica buena" hasta el final, cuando se da cuenta de que ha cometido el error de querer a Ryuuji. Pero ya no puede hacer nada para detenerse. Vive en la constante situación de que él y su mejor amiga pueden estar juntos, pues pasa que se gustan (o eso deduce por la actitud de Minori) y eso la alejaría indiscutiblemente de sus vidas. La Tigre de bolsillo es solo una chica, la cual ha tenido una epifanía: no puede permanecer al lado de Ryuuji, no como quisiera. Nadie va a cuidarla. Nadie se dará cuenta de su torpeza ni su debilidad. Y sin embargo, llora y grita su nombre al viento...
Tengo que aceptarlo, hubieron escenas preciosas y momentos demasiado bellos en esta entrega, tanto, que no pude contener las lágrimas y dejé que fluyeran libres. Me hizo pensar cosas que yo también me he cuestionando y que he vivido. A veces el amor no esta claro a nuestros ojos, y sin embargo, no quiere decir que no esté allí. Lamentablemente a veces es demasiado tarde para darnos cuenta.
Siendo sinceros, ya quiero leer novela que sigue.