Decir que Pablo Raez se ganó el corazón de todos los españoles es decir una verdad como una catedral de grande, pero creo que si todos recordamos la imagen de aquel chico marcando músculo mientras lograba que las donaciones de medula ósea fueran estratosféricas, también a muchísima gente nos quedó en la mente aquella chica rubia que le acompañaba casi siempre… que le cuidaba, que estuvo a su lado y que fue su alma gemela, Andrea. Como la recordé cuando me entere del fallecimiento de Pablo y cuanto tiempo llevaba ansiando leer su libro.
Ahora que por fin he tomado la decisión de darle la oportunidad, lo he tenido en mis manos y me ha durado apenas 48 horas solo me pregunto como he podido tardar tanto. Antes que nada, centrándonos en la forma en que está escrito (ya que la reseña va a ser muy emocional y quiero que antes quede claro esto), me gusto muchísimo la pluma de Andrea; muy ligero, cercano, unas descripciones preciosas (yo que soy mucho de mar, algunos momentos entre ambos me han parecido preciosos) y la edición me ha parecido preciosa, con las frases al final de cada capítulo. Dicho esto, voy a explicaros lo que me ha hecho sentir (a ver lo que da de sí el espacio…); desde el instante en que abrí la primera página tuve claro que estaba ante un libro que iba a ser una enseñanza de vida, pero no solo de Pablo, también de Andrea, de ambos. Hay tantas frases que se me han quedado grabadas que si tuviera que escribirlas aquí no tendría espacio ni en los comentarios… de verdad, cuando pensaba que la reflexión anterior me había dejado dándole al coco, me venían con otra que me dejaban más traspuesta.
Porque te daban cosas para pensar, muchas cosas para pensar. En mi caso me gusto muchísimo el punto espiritual que tiene el libro (aunque en algunas cosas puedo estar más o menos de acuerdo) y tengo el firme pensamiento de que Andrea y Pablo eran almas gemelas y no era la primera vida en la que se encontraban ni será la última, de ahí el título del libro, porque está seguro que en la próxima vida se buscaran, sin ninguna duda… porque cuando yo busco a alguien que me quiera, aspiro a esto, aspiro a alguien así, alguien que me quiera como Pablo quería a Andrea. Con todo os aviso que es muy duro ver el sufrimiento de Pablo durante todo el libro, ver como va teniendo unas mínimas mejoras y parece que sí, pero tú sabes que no, porque sabes el final y eso te parte en dos… no hay nada peor que saber como termino.
Aunque, como dato, se hace más duro el ver su dolor que la muerte en sí, ya que una de las cosas que logra con este libro es darle un vuelco a la muerte, porque hay que empezar a perderle el miedo, Pablo no le tenía ningún miedo y la miraba fijamente a los ojos. Pienso que es un tema muy importante y que se tendría que tratar bastante, ya que hoy en día sigue siendo bastante tabú, pero supongo que todavía nos queda bastante.