Héroes mitológicos, objetos mágicos, fantasmas, muertos vivientes, vampiros, bandidos y piratas, milagros, extraterrestres y amantes más allá de la muerte… Leyendas y medias verdades con que la autora reconstruye un mapa legendario de España.
Un recorrido por la historia de España de la mano de las leyendas que la habitan, su posible base real y su evolución y similitudes con las de otros lugares de dentro y fuera de nuestras fronteras. Desde las huellas que dejó Hércules hasta las gestas de héroes que, como Bernardo del Carpio, el Cid o Fernán González, alimentaron cantares y romances; desde objetos mágicos, como la Mesa del rey Salomón o el Sillón del Diablo, hasta edificios encantados, extraños seres mitad humanos, islas errantes o amantes más allá de la muerte; leyendas milagrosas, leyendas diabólicas, mitos contemporáneos, como el vampiro de Borox, la chica de la curva o el Triángulo del Silencio… Mónica Arrizabalaga nos lleva al origen de todas ellas y nos descubre cómo y dónde las ha mantenido la tradición popular.
La premisa me resultaba muy interesante: recoger leyendas de la historia de España, buscar su origen real (a menudo un par de siglos después de que pasaran) y explicar las razones de su creación (darle fama a un monasterio, encumbrar una familia...).
Pero el libro resulta bastante aburrido en conjunto. Quizás porque hay demasiadas leyendas y la autora debería haberse limitado a sólo leyendas medievales, por ejemplo. O porque las primeras leyendas son tediosas y cuesta llegar a las interesantes, como la batalla que el Cid ganó después de muerto, las cuentas del Gran Capitán o los Amantes de Teruel. Y algunas historias del libro no pueden ni llamarse leyendas (como que Velázquez en Las Meninas luce una cruz que no le adjudicaron hasta años después de pintar el cuadro). Además, la división de las leyendas en temáticas muy arbitrarias no ayuda a que sean más consultables, hubiera preferido una presentación cronológica. El desigual estilo del libro no ayuda a mejorar mi opinión: algunas leyendas están bien rematadas en sus párrafos finales, mientras que otras se pierden en explicaciones bizantinas sin un cierre efectivo.
Por eso lo valoro con dos estrellas: hay partes del libro bien investigadas e interesantes, pero son migajas en un texto mayormente aburrido.