La venganza de Ariadna nos cuenta la historia de Martina y Astrid, dos chicas que se conocen en Sabinia, un pueblo gallego. Ambas tienen el mismo objetivo, curarse, y Sabinia parece el sitio adecuado. Sienten que han encontrado un lugar donde el tiempo se para y les permite descansar. Pero solo es una sensación, porque el tiempo sigue avanzando, se acerca el invierno y antes o después Martina tendrá que ponerse en contacto con su familia y conocidos, que no saben por qué ha desaparecido.
La narración, pausada y amable, nos hace pasar por los mismos sentimientos que sus protagonistas. Por un tiempo, estamos en Sabinia y entramos en la casa de la familia de Astrid. Puede parecer que no hay mucha acción, pero lo que nos interesa es cómo se encuentran las dos protagonistas y en qué piensan.
Los momentos más tensos y de contrapunto son las analepsis a la fiesta de cumpleaños de la Araña, el chico con el que Martina salía. En ellas pasamos de una gran casa habitada por solo dos personas a un pequeño piso lleno de gente bailando, hablando y bebiendo. Sabemos cuál será el desenlace de esta fiesta, pero eso no hace que sea más ligera.
Cerca del desenlace de la historia Martina sale una noche de tormenta hacia un cuartel de la Guardia Civil. Este es otro de los momentos de mayor acción de la novela y también de mis favoritos. A pesar de que nos podríamos esperar que Martina vaya a denunciar por fin a su agresor, decide volver a casa con Astrid. Es un momento que da rabia porque nos han enseñado que lo correcto es denunciar cuanto antes en caso de violación. Y eso es así, pero Martina no se ve capaz todavía. Es humana y se encuentra herida. Todes tenemos momentos de debilidad y Alba Quintas respeta esto. Así, Martina es más real y resulta más fácil identificarse con su curación. Hay días que nos encontramos mal y no somos capaces de dar el paso, pero mientras lo hagamos mañana no tiene nada de malo. Como ya dije, a pesar de la tragedia implícita, esta novela es amable y cercana, con un mensaje positivo e importante sobre el amor propio y la necesidad de ayudar a los demás.
Astrid es la otra protagonista de esta historia. Y aunque pueda parecer una roca, resistiendo a la homofobia y a todo lo que echen contra su proyecto de una biblioteca de mujeres, también es vulnerable. Pero ser fuerte nunca significó ser impasible, sino ser capaz de levantarse y ayudar a quien lo necesite.
La venganza de Ariadna también es una historia sobre las mujeres, sobre la pasión por la literatura, sobre el amor y sobre la empatía. Esta novela está escrita con belleza y al finalizar algunos capítulos podemos leer poemas de la autora, que acompañan con éxito a la historia y al tono.
Este libro es capaz de contar las historias de muchas mujeres, que luchan, se ayudan y viven.
Espero leer pronto más historias de Alba. Su prosa en esta novela me atrapó desde las primeras páginas y estoy segura de que llevaré a Astrid y a Martina conmigo.