Lo que me gustó de esta novela es la narración tan directa y al clavo. Desde el principio, el personaje principal te lo dice: Soy un vampiro y la novela se desarrolla en cómo se inició, cuándo, quiénes lo iniciaron y hacia dónde lo llevará ser un lampir; mientras la aventura de Fulvio comienza, Andrés Acosta ambienta su historia con referencias del metal (Lacrimosa, Therion... y demás géneros o variantes del metal: Gothic Metal, Trash Metal, etc, etc) sin estorbar para nada las referencias, por aquellos que no conocemos de este género musical; todo lo contrario le da una vibra diferente a la lectura. Además, también nos lleva de la mano por ciudades de Europa del este muy olvidadas. Desde Viena hasta Sarajevo, su historia y su cultura.
La novela tiene tres partes en donde el narrador va cambiando, a veces es Fulvio y otras, un narrador que nos describe otro conflicto en la ciudad de México: el robo de olfatos. Es ahí donde Fulvio se verá involucrado y este conflicto lo ayudará a reconocer sus habilidades como vampiro. Todo esto en muy pocas páginas. La verdad, cuando lo terminé me quedé como incompleta, luego supe que hay una continuación, espero encontrarla pronto en alguna librería.