Esta edición aparece al cumplirse cien años del nacimiento de Juan Rulfo. Recoge las obras fundamentales del autor recopiladas en una edición de lujo de exquisito diseño. Las páginas del libro incluyen la colección de cuentos de "El Llano en llamas" (1953), la novela "Pedro Páramo" (1955) y "El gallo de oro" (1958).
Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 Él sostuvo que esto ocurrió en la casa familiar de Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento. Vivió en la pequeña población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre, primero (1923), y de su madre poco después (1927), obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco.
Durante sus años en San Gabriel entró en contacto con la biblioteca de un cura (básicamente literaria), depositada en la casa familiar, y recordará siempre estas lecturas, esenciales en su formación literaria. Algunos acostumbran destacar su temprana orfandad como determinante en su vocación artística, olvidando que su conocimiento temprano de los libros mencionados tendría un peso mayor en este terreno.
Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y decide trasladarse a la ciudad de México. La imposibilidad de revalidar los estudios hechos en Jalisco tampoco le permite ingresar a la Universidad Nacional, pero asiste como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Se convierte así en un conocedor muy serio de la bibliografía histórica, antropológica y geográfica de México, temas que un estudio minucioso de su obra literaria y fotográfica permite rastrear en las mismas, además de los textos y la labor editorial que les dedicó. Durante buena parte de las décadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el país, trabaja en Guadalajara o en la ciudad de México y a partir de 1945 comienza a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara. La primera de ellas significa su confirmación como escritor, gracias al apoyo de su gran amigo Efrén Hernández. Publica sus imágenes por primera vez, también en América, en 1949. Pero fue a finales de la década de 1930 cuando se iniciaba como escritor y fotógrafo, aunque pocos sabían de esto.
A mediados de los cuarenta da comienzo también su relación amorosa con Clara Aparicio, de la que queda el testimonio epistolar (publicado en 2000 en Aire de las colinas. Cartas a Clara). Se casa con ella en 1948 y los hijos aumentarán la familia poco a poco. Abandona su trabajo en una empresa fabricante de neumáticos a principios de los cincuenta y obtiene en 1952 la primera de dos becas consecutivas (1952-1953 y 1953-1954) que le otorga el Centro Mexicano de Escritores, fundado por la estadounidense Margaret Shedd, quien fue sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 El Llano en llamas (donde reúne siete cuentos ya publicados en América e incorpora otros ocho, nuevos) y, en 1955, Pedro Páramo (novela de la que publicó tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias, Universidad de México y Dintel). En 1958 termina de escribir su segunda novela (muy breve), El gallo de oro, que no se publicará hasta 1980. En 2010 aparece la edición definitiva de esta última obra, después de una revisión cuidadosa del original que permitió eliminar errores e inconsistencias de la versión previamente conocida.
A partir de la publicación de los dos primeros títulos el prestigio literario de Rulfo habrá de incrementarse de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido en México y el extranjero. Entre sus admiradores se cuentan Mario Benedetti, José María Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe, Enrique Vila-Matas y muchos otros. Murió el 7 de enero de 1986.
Fascinante escritura y narrativa que logra situarte de inmediato en una atmósfera, un estado de ánimo. En lugar de describir extensamente los personajes o los lugares, deja que la imaginación de cada quién haga el esfuerzo de rellenar los espacios en blanco. Propiciando así una mayor inmersión. Gran ejemplo de que para escribir bien, no es necesario recurrir a frases kilométricas. Subordinaciones y coordinaciones infinitas. De los mejores escritores mexicanos sino el mejor que me ha tocado leer hasta ahora.
Es un libro bastante útil al contener las 3 obras más reconocidas de Juan Rulfo. El Llano en Llamas tiene historias intrigantes, fascinantes y otras más relajadas, con un ambiente que se mantiene en todas sus narraciones. Pedro Páramo diría que más que una novela es un ejercicio literario, pues la historia se ramifica en diversos puntos a tal grado que se pierde el punto de origen. Y El Gallo de Oro es sin duda una historia bastante buena, que nos deja con personajes emblemáticos como la Caponera, y presenta un desarrollo de personajes sumamente marcado. Así que este es, sin duda, un libro que todos deberíamos de tener en nuestra biblioteca.
Un maravilloso libro con los cuentos y novelas cortas de un genio que sabe retratar de forma perfecta la época, territorio, costumbres y vida de sus personajes en un México de la revolución y época posterior. Aunque Pedro Páramo es el gran clásico, me gustaron más El gallo de oro y algunos cuentos de El llano en llamas como Es que somos muy pobres, Diles que no me maten, No oyes ladrar los perros, El dia del derrumbe y Anacleto Morones.
As I was reading this amazing collection, one thing struck me: more than those supernatural happenings that seem to be perceived as daily events by the characters, one thing that really defines magical realism to me is the sadness.
It isn't dramatic, nor romantic, but a feeling of despair that grows and grows like a snowball because, no matter the fantastical possibilities, the world doesn't seem to change. Even when the impossible happens, social and political improvement is just not possible.
That atmosphere (which I found in books by Gabo and Cortazar, for instance) is even more hurtful is Rulfo's literature, because it depicts the aftermath of the Mexican Revolution, a movement set to redestribute land to poor farmers, end the generales reign of power and lay the ground for a better, more equal country.
An event like that seems absolutely magical, but in the end, in a desolatingly ironic manner, the order was disturbed, but found its way back and was reinstalled. That, to me, may be the very root of this form of expression that depicted Latin America in such a poignant way.
Rulfo's Mexico is intriguing: a land filled with unique flora, rich cultural background and a sort of poetic worldview that emanates from his characters. It is also violent, unfair and arid. The author explores the geographical landscape very sensorially: you begin to feel the wind hurting your face, the sand disturbing your eyes, you hear the dogs barking afar and watch another sunrise that brings another day, and it will be the same as yesterday and tomorrow.
The highlight is Pedro Páramo, where Rulfo takes his language to the limit, not only creating the rich (and yet, so simple!) imagery that illustrates his Mexico, but also by experimenting with structure. The narration shifts inadvertely, the plot is slowly eroded, as if by the work of the wind, and chronological time is abandoned. What we're left with is almost pure feeling: lost souls wandering and wondering if they'll ever get the rest and peace they so desperately seek and deserve. Rulfo writes with a palbable sadness, almost as if he didn't want to talk about those lifes, those events, but performs his task with incredible sensibility and intensity.
Para esta edición en particular, publicada por la Editorial RM y la Fundación Juan Rulfo: ¡qué maravilla de edición! Es un lujo tenerla en las manos y leer de ella la obra incomparable de Rulfo.
De los cuentos de "El llano en llamas" y de la Gran Novela (así, con mayúsculas iniciales) de "Pedro Páramo" tengo tanto que alabar que mejor no empiezo. Pero se merecen todas y cada una de las alabanzas.
"El gallo de oro" no es la mejor muestra de la narrativa de Rulfo, y es válido: él nunca tuvo la intención de que fuera una pieza literaria como lo son sus otros textos.