Si hay al fin del siglo XVIII una fecha clave para toda Europa es la de la Revolución francesa: 1789. De nuestros cinco poetas, Wordsworth tiene entonces diecisiete años; Coleridge, quince; Byron, uno; y los otros dos, Shelley y Keats, no habían nacido. Los dos primeros, para seguir con la Revolución francesa como referencia, después de entusiasmarse con la liberté —Wordsworth visitó París tras la gran proclamación—, pasarían a renegar de ella; más adelante, en cambio, los «satánicos» Byron y Shelley la tomarían, retrospectivamente, como mito inspirador; Keats no aludiría a ella en sus vagos anhelos de hacer alguna vez algo por la humanidad, después que triunfara como poeta. Y sin embargo, como señalaremos luego, Wordsworth quiso ser el gran «democratizador» del len guaje poético, una muestra de las ambigüedades y para dojas típicas de todo el romanticismo europeo en sus as pectos sociales y políticos.
José María Valverde Pacheco fue un poeta, ensayista, crítico literario, historiador de las ideas, traductor y catedrático español.
De familia extremeña, pasó su infancia y adolescencia en Madrid, donde estudió y vivió gran parte de su vida. Siendo aún estudiante en el Instituto Ramiro de Maeztu publicó su primer poemario: Hombre de Dios. Salmos, elegías y oraciones, costeado por el propio Instituto.
Aunque Dámaso Alonso le tenía por una gran promesa de la filología, se matriculó en Filosofía y se doctoró con una tesis sobre la filosofía del lenguaje en Wilhelm von Humboldt. Ese mismo año se casó con Pilar Gefaell, con la que tuvo cinco hijos.
Escribió en diversas revistas literarias: La Estafeta Literaria, Escorial, Trabajos y días, Raíz, Alférez y Revista de Ideas Estéticas, firmando a veces con el seudónimo Gambrinus. Su producción como articulista quedó recopilada en El arte del artículo (1949-1993) (Barcelona, 1994). Publicó, además ,en revistas poéticas como Garcilaso, Espadaña, Proel.
Entre 1950 y 1955, Valverde residió en Roma, donde fue lector de español en su universidad y en el Instituto Español, y conoció a Benedetto Croce. A los 29 años, en 1956, obtuvo la cátedra de Estética en la Universidad de Barcelona. Esta etapa y sus experiencias como profesor las cuenta en La conquista del mundo (1960).
Participó en las revistas literarias de su época y en numerosas publicaciones periódicas, donde fue publicando gran parte de su pensamiento. Él mismo decía que era un poeta metido a filósofo, y no al contrario.
Se dedicó al estudio de la historia de las ideas, colaborando con Martín de Riquer en Historia de la literatura universal (1957, muy ampliada posteriormente) y escribiendo él solo una Vida y muerte de las ideas: pequeñas historias del pensamiento(1981).
Emprendió sus premiadas traducciones de figuras clásicas de la literatura en inglés y alemán. Con un claro compromiso social y político, cristiano y antifranquista, apoyó la causa popular en Centroamérica (Cuba; el sandinismo: se relacionó con los poetas nicaragüenses exiliados Julio Ycaza, Luis Rocha y Fernando Silva). Por motivos políticos, (solidaridad con los profesores Enrique Tierno Galván, José Luis Aranguren y Agustín García Calvo, expulsados de la universidad de Madrid por las autoridades académicas franquistas) renunció a su cátedra en 1964 y se exilió.
Marchó a los Estados Unidos, donde fue profesor de literaturas hispánicas y comparada (University of Virginia, McMaster) y luego a Canadá; en este último país fue catedrático de literatura española en Universidad de Trent.
Antes de regresar a España, se publicó en 1971 Enseñanzas de la edad (Poesía 1945-1970), un volumen que recogía sus seis primeros libros de poemas. Regresó a España y a su cátedra.
Murió en Barcelona en 1996, a los setenta años, de una enfermedad terminal, mientras dedicaba sus últimas energías a investigar la obra de Kierkegaard.
MANFRED. Somos las tontas víctimas del tiempo y del terror: los días nos asaltan, furtivos, y furtivos se nos van: y seguimos viviendo, aborreciendo nuestra vida y temiendo sin embargo morir. Todos los días de este yugo tan detestado, este peso vital del corazón en lucha que se hunde de tristeza, o en dolor se acelera, o en gozo que termina en angustia o desmayo: los días del pasado y del futuro, […].
"Selló un sueño mi espíritu; no tuve temor humano; ¡cual si cosa fuera que el toque de los años terrenales nunca sentir pudiera!
Ni fuerza tiene ya, ni movimiento; ni oye, ni mira ya: despacio rueda, en cotidiana rotación terrestre, con árbol, roca y piedras."_ Wordsworth.
"(¡que la Madre del Cielo nos envíe la gracia!), como mirando por rejas de cárcel, con faz ancha y ardiente. Ay —pensé y me latió ruidoso el corazón— ¡qué de prisa se acerca! ¿Son sus velas aquellas que flotan ante el sol como «hilos de la Virgen» en el viento? Y sus cuadernas se ven como barras sobre la cara del Sol poniente. La Mujer-Espectro y su compañera Muerte, y nadie más a bordo de ese barco esqueleto. ¡Tal barco, tal tripulación! ¿Son sus cuadernas ésas por las que el Sol miró como por una reja? ¿Y es su tripulación entera esa Mujer? ¿Es una MUERTE? ¿Hay dos? ¿Es la MUERTE quien va con la Mujer?
Sus labios eran rojos; sus ojos, descarados; sus rizos eran de oro, su piel era tan blanca como lepra, era la pesadilla de la VIDA-EN-LA-MUERTE, que con su frío cuaja la sangre de los hombres."_Coleridge.
"¡Ah sueño! ¡Es cosa amable, de polo a polo amado! ¡Sea alabada la Reina María! Ella envió del cielo el dulce sueño que se deslizó en mi alma. Por la gracia de la Madre santa, el anciano Marinero es refrescado por una lluvia. Los inútiles cubos en cubierta, tanto tiempo dejados, soñé que se llenaban de rocío y al despertar, llovía.
Hallé mis labios húmedos y fresca mi garganta, empapadas estaban mis ropas por entero; seguro que en mis sueños había yo bebido, y aún bebía mi cuerpo."_ Coleridge.
"esto sí te digo, Invitado a la Boda: reza bien quien bien ama al hombre como al ave y a la bestia.
Reza mejor quien ama mejor todas las cosas, sean grandes o chicas; el buen Dios que nos ama nos hizo y ama a todos."_Coleridge.
"Dicen que resplandores de otro remoto mundo visitan nuestras almas al dormir; que la muerte es un sueño habitado, y un vivir más profundo que nos mantiene en vela para que Dios despierte.
Alzo al cielo los ojos: ¿qué alada omnipotencia tras el velo se oculta de la muerte y la vida? ¿Sueño acaso y el mundo es sólo una apariencia que en círculos de magia se abre al alma dormida?"_Shelley
"Rocas de extrañas formas y cimas que modela la nieve; valles hondos donde nunca entra el día; glaciares y congostos donde la luz se hiela;
precipicios azules como el cielo glorioso, que tuerce entre los valles al nivel de las crestas; todo en torno a tu mole se agrupa silencioso, dominado y vencido por tus cumbres enhiestas.
¡Oh desierto que sólo la tempestad habita, y en donde arroja el águila los triturados huesos del cazador; y el lobo, tras de su huella escrita en la nieve, aúlla al fondo de los bosques espesos!
¡Cuánto horror amontona tu soledad desnuda! ¡Oh piedra atormentada y espectral cataclismo!"_Shelley.
"concha ebúrnea llena de fuego carmesí, que sube y baja dentro de su esculpido borde de extraña y delicada tracería; el espíritu juvenil que lo guía tiene ojos de esperanza, como paloma: al alma atraen sus sonrisas suaves, como la luz atrae insectos por lo oscuro. ESPÍRITU. Mis corceles se nutren de relámpago: en el río del torbellino beben, y cuando la mañana roja aclara se bañan en la fresca luz del Sol; tienen la fuerza de su rapidez."_Shelley
"sea la alta esperanza del hombre, su deseo lo que haga realizarse tu voluntad divina!"_Shelley
"Clara estrella, ojalá firme como tú fuera, no colgado en fulgor solitario en la noche observando, con párpados eternamente abiertos, como insomne y paciente Ermitaño del mundo"_ Keats.
"Ah ¿sabré decir nunca la crueldad, cuando el fuego chispea en la mirada de un guerrero, y su mano fuerte aferra la lanza, y su ceño sombrío se entreteje de cólera?"_Keats.