"La historia de Donna Williams es realmente extraordinaria. Este libro es la primera parte de su vida. La segunda está escrita en Alguien en algún lugar (Ned ediciones, 2012). En Nadie en ningún lugar, la autora muestra de qué manera una persona que lo tiene todo en contra puede a partir de los pocos elementos que los azares de la vida y su entorno ponen a su disposición llegar a construir una buena vida.
Nos enseña que lo que se llama hoy autismo es una realidad compleja, que incluye realidades muy diversas. La riqueza de la descripción que nos hace Donna de su mundo y de los medios de su lucha nos muestran a una persona única, más allá de lo que cualquier etiqueta nos puede transmitir. Por otra parte, también nos da a ver, con una visión crítica que no dejará indiferente a nadie, la distancia que hay entre nuestras formas de querer ayudar a una persona y el hecho de ayudarla realmente en términos que para ella sean aceptables.
Y no se limita esto, sino que aporta ideas muy concretas e interesantes que pueden ayudarnos a ayudar a quienes no disponen de los elementos comunes para encontrar deseables las cosas que nosotros deseamos. Finalmente no hay que olvidar que la decisión de salir del mundo privado del autista y tender un puente al mundo más comúnmente compartido es totalmente individual, nunca puede ser impuesta. Como demuestra Donna, imponerlo puede causar más dolor que bienestar.
Que nadie se extrañe si se emociona al leer, en algunos pasajes de este libro, un canto a la libertad que nos hace pensar en las formas de servilismo y de sometimiento que a menudo consideramos "normalidad".
Donna Williams is the author of Nobody Nowhere: The Extraordinary Autobiography of an Autistic, in which she tells of her lifelong battle with autism -- a developmental disorder originating in infancy and characterized by self-absorption, repetitive and rigidly structured behavior, language dysfunction, and an inability to interact socially. Williams depicts in her book a world of disembodied color, pattern, and sound. At times she would madly rub her eyes and withdraw into "bright spots of fluffy color," attempting to escape what she called the "intrusive gabble" of other people. Torn between a dread of physical contact and a desire for emotional connection, Williams would often beat herself then assume a fetal position. "Hurting herself," as New York Times Book Review contributor Daniel Goleman relates, "or doing shocking things ... were ways to reassure herself that she did indeed exist."
Goleman explains that books such as Williams's provide a valuable insight into an unfamiliar world, "revealing to outsiders that what may seem bizarre and unpredictable follows its own internal logic, however strange." Writing for the Los Angeles Times Book Review, Chris Goodrich found that Williams "proves herself to be rigorously analytical and remarkably free of self-pity, despite a life fraught with fear, pain, and misunderstanding." Nobody Nowhere was written by Williams in her efforts to better understand her world. Only upon the advice of two therapists familiar with autism did Williams decide to publish her writings. Goleman noted that the work provides "a fascinating testimony to an intelligence undimmed by mental turmoil," while Goodrich proclaimed that "Nobody Nowhere is as brave a book as you'll ever read."
Williams told CA: "Autism is not a 'mental disorder' anymore than it is a communication, social, perceptual, or neurological disorder. It is a pervasive development disorder (PDD) affecting many areas of development. It is not a mental illness, nor is it synonymous with mental retardation."
Recordar nuestra fragilidad con este libro ha sido excepcional, tenia que parar en algunos momentos para entender “el mundo” identificarme en tantas cosas que me llevaron a sentir miedo de lo que he sido de lo que soy y de lo que se vive en familia, sólo dentro de nosotros nos encontramos en nuestro propio mundo y “los otros yo”que construimos para que sirvan de fortaleza y llegar al fondo, todos los trastornos de la personalidad afectan tanto que con autoras como Donna me doy la oportunidad de aceptar que observarnos es el único camino para pedir ayuda, estudiar, investigar y llenarse de herramientas para superar los retos que se presentan. Me entristece que muriera tan pronto y una dicha conocer a esta autora
Una de las dificultades más grandes que tiene una persona al escribir un relato biográfico consiste en perderse en la elaboración del personaje que, aun con lo apegado a la realidad, su compromiso con la ficción puede jugarle malas pasadas; sin embargo, aquí está sucediendo una diferencia que se sostiene de principio a fin: el personaje es en sí misma la misma y otra, otra y la misma, y cuando es una es relato y cuando es otra es su propio texto produciéndose. Una maravillosa complejidad.
En esos vericuetos, como los hoyos del tejido de su abuela, emerge una subjetividad, única, con una capacidad humana tan vasta que no se puede sino encerrarla en etiquetas, a priori, -incluso el lector más refinado corre el riesgo de "ver" la niña un signo grave- que solo buscan empequeñecerla o encerrarla. La buena noticia es que esa niña nunca empequeñece, la mala es que no se puede encerrar dos veces algo que está encerrado por voluntad.
Ese es el entretejido de "Nadie en ningún lugar: la historia extraordinaria de una autista desde su infancia hasta su juventud", un desafío a la conformidad y un reto a quien se resiste a concebir y comprender que la neurodiferencia es infinita, muchas posibilidades, imposibles todas para quien no tiene paciencia
Encima, el epílogo es el inicio de otro espacio textual: el construido por la autora a partir de su propio recorrido, en sus personajes y en la lectura que hace de sí misma.
Más al fondo, el postfacio, queda todavía espacio para una propuesta difícil de entender sino se ha estado en ella: la ética del autista y la de quien terapéutica o clínicamente tiene disposición para escuchar.
Unas líneas más: Temple Grandin y Donna Williams no la tuvieron sencilla, ni como mujeres, ni como personas autistas, con todo es a ellas a quienes debemos todo lo que vamos sabiendo sobre neurodivergencia en mujeres adultas.
Una lectura a momentos dolorosa pero también muy reveladora. Seguir la vida de Donna es hacerse testigo de su dolor, la búsqueda por sentirse parte del mundo y disfrutarlo a su manera. La claridad con la que recuerda los hechos de su infancia, se permea en su forma de narrar y nos lleva de cerquita por su evolución y crecimiento. Me hizo mucho espejo en las partes tristes, solitarias y hasta violentas, quizá por eso me llenó tanto el corazón saberla tan agerrida a cambiar confrontarse y moldearse una nueva forma de vida, así tuviera que repetir ciclos primero.
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Este libro me ha hecho replantearme y cuestionarme qué es realmente la inclusión. Es un testimonio desgarrador y súper claro de la vida de una persona con autismo.