La literatura dominicana ha explotado, y para bien, con una generación diversa y sin atadurasque escribe de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Esta selecciónde Rita Indiana lo demuestra incuestionablemente, al congregar autoresdiaspóricos y nacionales, y revelar la diversidad creativa de una miradacaribeña, cosmopolita y, a la vez, no convencional. Se trata de una literaturaque —como apunta Lorgia García Pena en el prólogo de este libro— corona “ladominicanidad como una vaina que se lleva en el cuerpo más allá de lasfronteras nacionales y políticas de la isla”. La casilla go del Monopoly es el inicio de un recorrido, pero no del único.
Rita Indiana (Santo Domingo, 1977) es escritora, compositora y Global Distinguished Professor en la maestría de escritura creativa en español de la New York University. Es autora de La mucama de Omicunlé (Periférica, 2015), finalista en la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa de 2016 y Gran Premio de la Asociación de Escritores del Caribe, primera novela en español en obtenerlo. Tiene publicadas La estrategia de Chochueca (Isla Negra, 2003), Papi (Periférica, 2011), Nombres y animales (Periférica, 2013) y Hecho en Saturno (Periférica, 2018) y los discos El juidero y Mandinga Times, este último nominado a los Premios Grammy Latinos. Ha colaborado con El País, The Boston Globe, Granta y Vice, y sus novelas se han traducido a diez idiomas.
A pesar de su brevedad, Sin pasar por Go nos ofrece un panorama de la literatura dominicana de las primeras dos décadas del siglo XXI. Aunque la selección de textos es un poco dispareja, en conjunto nos abren la puerta a un mundo complejo, con una identidad propia, a pesar de estar marcado por la diáspora (principalmente hacia Nueva York) y por la influencia de otras culturas (principalmente, la estadounidense, pero también por la mexicana). No se tratan de narraciones costumbristas o nostálgicas y, aunque algunas pueden resultar incómodas (la crudeza de la violencia sexual en un par de ellas y los efectos del desarraigo en otras), nos adentra a un mundo caribeño que escapa de los esterotipos y los lugares comunes.
Pasa por muchas de las problemáticas que existen en República Dominicana a través de pequeños relatos de diferentes autores. Pero creo que lo de los recopilatorios no me va mucho.
Como muchas antologías, hay unos cuentos mejores que otros, pero en este me parece más heterogéneo el nivel, así que bien por la compiladora. Es curioso que todos tengan ritmos tan parecidos, como voraces, casi desesperantes pero llenos de vitalidad. El prólogo me hizo sonreír varias veces.
Hubo varios capítulos que definitivamente volvería a leer por la forma en que me hicieron sentir y por su excelente ejecución.
También hubo algunos innecesarios y redundantes, que me daban la sensación de estar leyendo varias historias del mismo autor con una temática similar. Otros, en cambio, eran poco reproducibles y carecían de potencial para trascender más allá de nuestra pequeña isla, aunque aun así los disfruté y me sentí bastante identificada.
No me arrepiento de darle una oportunidad, pude conocer autores dominicanos bastante buenos gracias a esta lectura.
Mis respetos con Rita Indiana y su selección. Vaya que logró hacer una antología variada en todo sentido. Dos o tres cuentos no me encantaron, pero aun así tienen un lugar muy merecido en el libro. Los demás, fabulosos. Totalmente recomendable. Ritmos, extensiones, géneros, temas... en todo hay de todo.
Antología de narrativas breves dominicanas, contemporáneas, heterogéneas. “La dominicanidad como una vaina que se lleva en el cuerpo más allá de las fronteras nacionales y políticas de la isla”.
Catorce cuentos y relatos de narradorxs dominicanxs, desde la isla y desde la diáspora, publicados por Elefanta, seleccionados por Rita Indiana y prologados por Lorgia García Peña.
La antología nos trae autorxs sin amiguismos, aseguran en el prólogo, con textos de quienes se quedan y de quienes migran (el 10% vive en Estados Unidos; la mayoría de ellos en Nueva York). Una cuentística variopinta de estilos y de generaciones para acercarnos un poco a las culturas dominicanas.