¿Por qué la comida ultraprocesada nos enferma desde chicos? ¿Desde cuándo el sabor a frutilla se hace sin frutilla, el chocolate no tiene cacao y los cereales del desayuno tienen de todo menos cereal? ¿De dónde salen los colores de las aguas saborizadas? ¿Cómo se perfuman las papas fritas? ¿Quién inventa los aditivos de nombres impronunciables y quién controla que sean seguros? ¿Lo son? ¿Por qué se habla del azúcar como el nuevo tabaco? ¿Cuán turbia puede ser la historia detrás de cada vaso de leche? ¿Comeríamos todo lo que comemos si pudiéramos responder estas preguntas?
Con bebés y niños como clientes predilectos, las grandes marcas parecen decididas a hacer de la comida una experiencia perfecta: práctica, rica hasta lo adictivo y libre de cualquier sospecha. Para lograrlo, cuentan con un arsenal imbatible de aromatizantes, colorantes, texturizantes, vitaminas agregadas, packagings rutilantes y miles de millones de dólares invertidos en publicidad. Todo parece diseñado para nuestra comodidad. Pero el precio que pagamos por comer sin saber es muy alto: la dieta actual se convirtió en el obstáculo más grande que deben sortear un niño para llegar sano a la adultez y un adulto a la vejez. La Organización Mundial de la Salud ya advierte sobre esta tragedia. Sin embargo, hay una industria que, a pesar de las evidencias, no parece dispuesta a dar un solo paso atrás. ¿Qué hacer entonces?
En un viaje que empieza por la mochila de su hijo y la alacena de su casa, Soledad Barruti desnuda la comida ultraprocesada que amamos comer y muestra los laboratorios en los que se trama, los campos y tambos donde se produce, las fábricas donde se ensambla y los estudios donde se la embellece.
Tras recorrer durante cinco años América Latina, el continente más joven del mundo, en el que se libra una batalla por el paladar y la salud de los chicos, Mala leche despliega una investigación inquietante pero también esperanzadora que desanda el camino que nos empaquetó. Y junto con científicos, cocineros, agricultores y médicos que están haciendo todo lo posible para recuperar la comida real, muestra la manera de volver a estar bien comidos.
Si el primer libro de Soledad Berruti fue una bomba que arrasó con la idea falsa de que la comida procesada era una cuestión del primer mundo este ultimo es apenas una sombra de lo que aportaba “Malcomidos”. La primera persona en la que esta escrita es poco creíble. Esa madre ingenua sorprendida por lo que come su hijo no puede ser la misma persona que en “Malcomidos” nos explicaba el veneno del azúcar, por ejemplo. Y de esto ya hace unos cuantos años. Del mismo modo si el primer libro estaba plagado de datos sobre la industria de la alimentación desde una indispensable posición argentina en este otro hay apenas sombras e intentos de pasar como investigación algunas entrevistas deslucidas. Por supuesto que quien no haya leído aquel puede leer este e informarse de igual modo pues hay datos o nociones que se repiten. Pero para quienes esperábamos un paso adelante en la investigación sobre la comida que había llevado adelante en el excelente “Malcomidos” esta lectura nos deja con gusto a poco.
Como un libro periodístico, es flojo. Pero como un libro sobre la realidad de consumo, es un libro que necesitamos leer para abrir los ojos y entender qué comemos y qué responsabilidad le cabe a la industria sobre ello.
Un librazo. Tremenda investigación hizo la autora y te lo narra de una manera maravillosa. Te horroriza por momentos y de verdad te da muchas ganas de cambiar tu estilo de vida. Se lo recomiendo a todo todo el mundo, pero sobretodo a los que les interesa la industria alimenticia. Lo voy a tener a mano para cualquier trabajo que necesite hacer o para refrescar la memoria y recuperar motivación.
(Por acá leí, y también me han comentado, que “Mal comidos” también de Barruti, está mejor. Por eso aclaro que esta reseña es de alguien que no leyó aquel libro.)
4.5 estrellas
Bastante revelador, con datos que estaría bueno que todo el mundo conociera. También está bueno que la autora no se limitó a tratar el caso argentino, sino que salió a recorrer otros países.
La media estrella menos es por el estilo de relato, algo novelesco/dramático. Hubiera preferido que la autora sea un poco más neutral.
Libro fundamental para entender la nutrición actual principalmente en la infancia. Hay que comprarlo, regalarlo, descargarlo, compartirlo, como sea hay que leerlo.
Me es difícil ponerle un puntaje al libro porque por momento se me torno insoportable y al final remontó y no podía parar. El contendido es, sin embargo, muy importante conocerlo para entender y actuar en materia alimentaria.
Aprendí con este libro más de lo que con muchos. Particularmente a mi me interesa mucho la alimentación y me ayudó muchísimo a tener en claro muchas cosas, a no dejarme manipular por la industria y concientizar al respecto de muchos temas. Un libro que abre demasiado la mente. Puedo decir muy felizmente que me encantó, la autora escribe de una manera muy clara y precisa, permitiendo acompañarla a lo largo del libro.
Pd. Me pareció tan interesante que hice un trabajo de investigación (en 6to año de colegio secundario) al respecto del tema en cuestión, fue muy fascinante aprender más cosas al respecto, me generó muchísima inspiración terminarlo.
Si bien este no es el primer libro que la autora dedica al tema de la mala alimentación del mundo moderno, fue el libro con el que la conocí y el libro que me confirmó que la alimentación que estaba llevando no era saludable. Es indignante la cantidad de información de la que carecemos como consumidores, como tantos de nosotros asumimos que si nos venden productos aprobados por las autoridades sanitarias, entonces deben ser seguros para nosotros, siento que vivimos anestesiados al respecto y este libro intenta despabilarnos a los gritos. Este es el gran valor que creo que Mala Leche tiene. No creo que nadie que lo lea no quiera, al menos, cambiar alguno de sus hábitos alimenticios. No deja de haber partes del relato con las que no estoy 100% de acuerdo, pero valoro muchísimo la información que se brinda y el objetivo de la autora.
“Somos lo que comemos. Destellos de plástico. Colores de petróleo. Sabores de artificio. Mentiras efectivas. Empresas acechantes. Paisajes soporíferos. Plantas aisladas. Toneladas de veneno. Suelos despellejados. Animales hacinados. Vacas transgénicas. Calesitas infernales. Gritos de dolor. Cachorros encadenados. Latas que hacen promesas que no pueden cumplir. Cuerpos ignorados. Intervenciones brutales. Naturalezas muertas. O todo lo contrario (...)”
En este libro periodístico Soledad Barruti nos lleva por un recorrido Latinoamericano para ahondar en nuestro sistema alimentario. Con sus aspectos más oscuros y sus aspectos más brillantes.
Resumiría el libro de la siguiente manera: La industria alimentaria enferma y genera pandemias. La industria alimentaria no alimenta más que de marketing y engaños. La industria alimentaria nos envenena y nos destruye como especie y sociedad en salud, en relaciones, y en cultura alimentaria. No comemos alimentos. Comemos químicos, aditivos, fortificantes, mezclas de sabores artificiales y lo mejor (o peor) del marketing. Comemos nuestros peores destinos: las enfermedades: diabetes, obesidad, hipertensión, alteraciones temperamentales, hormonales, cáncer, subdesarrollo intelectual.
Pero podríamos ser distintos. Con un Estado que bogue por la salud de sus habitantes y su soberanía alimentaria, más que por el lucro de multinacionales en detrimento de la salud pública. También, volviendo al origen, a la comida de la tierra; a los alimentos reales, naturales, dejando atrás los comestibles de artificio.
Recomiendo el libro en un 100%. Si bien la postura de la autora es clara, uno puede obtener sus propias conclusiones.
La única crítica que le haría es a lo mejor el estilo poco usual para ser un libro periodístico. Si bien el libro rebalsa de bibliografía y referencias a datos empíricos, tiene por momentos tintes novelísticos, con adjetivaciones extensas y narraciones em primera persona de una madre preocupada por la alimentación de sus hijos. Probablemente se deba a que la autora escribe libros de ficción antes que periodísticos. Creo que hace al libro más llevadero, que si fuera una roca de datos, pero también le da una gran extensión de 440 páginas. Por otro lado, editorial Planeta... hay una cantidad de errores ortográficos que llaman la atención para una editorial de tal nivel.
Ahora voy por la lectura de MalComidos, su libro precedente.
Lectura recomendada sin dudas. BASTA DE COMER MENTIRAS.
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Un libro recomendable para aprender, entender y abrir los ojos sobre la industria alimentaria que domina al sistema de esta época. Cómo grandes marcas que se consumen a diario tienen exceso de basura en sus recetas y comidas ultraprocesadas donde en gran parte encontramos al azúcar como ingrediente infaltable para volverlos adictivos.
Interesante para las personas que tienen hijos o para aplicar lo aprendido sobre nuestro entorno, niños de la familia y conocidos. Debemos comprender que el propósito de estos monstruos empresariales de la industria de alimentos es generar productos lo más adictivos posibles, y que mejor que apuntar a generar esta adición en los niños, los cuales hoy en día, algunos ya consumieron más azúcar que personas ancianas en toda su vida. No se puede creer que exista publicidad destinada a los niños en productos llenos de azúcar, que les hace mal y generan adicción. Es increíble que que se haya vendido tanto suplemento de leche materna en los últimos tiempos como un alimento considerado superior a lo natural, jugando con la psicología de las madres y engañando al mercado y medicina a cambio de dinero, probablemente los cachorros humanos tomaban suplementos en nuestros inicios existenciales, un desastre.
Muy buenas entrevistas de carácter periodísticas con gente de poder e influyente en la industria, como la persona que hace las imágenes publicitarias de cadenas de comida rápida en américa latina, médicos, gente del gobierno, poderosos del agro negocio, estancieros, etc.
Se nombran buenos ejemplos como Chile en cuanto al gobierno intentando resolver y mejorar la situación de dominio que tienen la empresas con los logos negros indicando que el producto es alto en calorías, azucares, grasas saturadas, sodio. Esperemos que la tendencia del mundo sea a proteger a los consumidores y que estas empresas tengan que ajustar sus productos y vender alimentos y no basura a costa de la ignorancia y adicción de la gente.
El libro al final nos da algunas soluciones prácticas de que podemos hacer, como ir lo menos posible a supermercados y acudir a mercados locales, tiendas barriales, ferias.
Bien fundamentado. Profundo en sus investigaciones. Ofrece fuentes consultables. Teje la trama de cómo fue que comenzó a interesarse por el tema con hechos de su vida, al punto que subyace una narrativa que atraviesa desde comunidades perdidas de la selva hasta tambos industriales, laboratorios de aromas y consultas médicas, entre muchos otros sitios. No alecciona, sino que informa. Y muestra casos de éxito, casos que no lo fueron, qué puede hacerse y cómo podemos aportar nuestro granito de arena. Excelente.
Lectura imprescindible para todo el mundo. El sistema alimentario está tan roto y tan arraigado en nuestra vida diaria que todos hemos estado presos de las publicidades engañosas y de productos que se presentan como inofensivos cuando están lejos de serlo. Informarse sobre lo que comemos no es solo un derecho sino también una obligación. En este libro, Soledad Barruti hace un despliegue de datos y los ordena de manera clara y muy accesible. Quien lea este libro con interés genuino, muy seguramente cambiará su forma de alimentarse. Es un viaje de ida.
Sin dudas el mejor libro de periodismo que leí hasta el momento. Creo que todos los argentinos deberíamos leerlo, para lograr el cambio desde adentro y poder ser dueños de elecciones conscientes a la hora de consumir algo tan importante como los alimentos. El cuidar nuestra salud comienza en algo tan simple como elegir que ingerimos. Pero no es tan fácil obtener información, todavía no contamos con legislaciones que obliguen a las grandes empresas de comestibles informarnos correctamente acerca de que ingredientes contienen sus “alimentos”. Increíble libro. Cinco estrellas.
Movilizador desde el primer capítulo, este libro es un recorrido por el intrincado mundo de la alimentación. Además de las descripciones detalladas de montones de situaciones indignantes entorno a la industria alimenticia, este texto nos pone necesariamente incómodos ante nuestra propia responsabilidad. Creo que es un texto necesario aldrededor del cual se tienen que abrir debates más vigentes que nunca.
Autora que amo, por su primer libro y su militancia, este libro no es un 5/5 pero sí me lleno de información sobre el marketing y la llegada de las grandes empresas a nuestra alacena y, lo más importante, te deja un final con solución, para que no te quedes con ese gusto amargo. Lo personal es politico.
La lectura se me tornó lenta de a ratos, por su forma de escribir en primera persona, teñida de subjetividades y experiencias propias o cercanas.
Interesante investigación sobre la comida procesada; deja mucho que pensar acerca de lo que consumimos y el daño que produce tanto a nuestro cuerpo como al medio ambiente; la mercadotecnia y la forma en cómo mucha de esta comida va dirigida hacia los niños y el impacto en su salud. Bastante recomendable.
Es un libro interesante, donde se muestra una radiografía de la industria alimenticia y como nos convencen de comer sabores que imitan lo natural pero que no alimentan. Me sirvió como estímulo para hacer una compra consciente y cocinar más en familia .
Es un libro importante, pero podría ser mejor. No es muy riguroso, no me genera confianza. No estoy en desacuerdo con lo que dice, pero mezcla demasiado opiniones con datos y no queda claro cuáles de las cosas que dice están sustentadas por evidencia y cuáles no.
La temática qué investiga es muy interesante. Es un libro que nos invita a reflexionar sobre lo que consumimos. Lamentablemente la autora mezcla datos con opiniones, por eso recomiendo leer detenidamente e investigar por nuestra cuenta lo que nos hace ruido del libro.
Si estas adentrándote al mundo de las industrias de comida procesada y el detrás de lo que comes es un muy buen libro para iniciar por ese camino. Tiene excelente información, con excelente bibliografía y sustento científico. Tiene partes algo tediosas, sin embargo definitivamente es un libro que recomiendo bastante.
Hay un antes y un después de leer los libros de Sole Barruti. Son absolutamente necesarios para entender qué comemos y cuál es el proceso de fabricación de la comida y decidirse a cambiar de alimentación.
Excelente libro!! Imposible dejar de leer. Destapa todas las mentiras de la industria alimentaria y nos dice qué es lo que en verdad comemos. Impecablemente escrito y lleno de investigación.
You get a little worried about the food you eat after reading the book. It's a great source of information regarding tambos and what's going on with the milk and sugar in Argentina
Gran libro para ayudarnos a ser más conscientes respecto al impacto que tiene la alimentación en nuestra salud y la d e nuestro entorno. Leerlo debería ser obligatorio para todos.
Excelente! Muy duro saber todo esto, pero hay que saberlo. Me ayudó a elegir mejor mis alimentos y desenmascara la industria súper dañina de los ultraprocesados. Un libro que todos deberíamos leer