Más allá de la incógnita ovni es otro intento -probablemente vano- de descifrar qué hay detrás de uno de los fenómenos más significativos y fascinantes de nuestros tiempo: los ovnis y sus tripulantes. En la primera mitad del libro se analizan las distintas hipótesis que se han barajado sostenido para tratar de explicar las «rupturas» de los encuentros con entidades imposibles que las distintas culturas han experimentado a lo largo de la historia, para luego ya pasar, en la segunda mitad, a exponer una novedosa hipótesis que vincula la irrupción de estas experiencias con la génesis de las religiones y las consiguientes ventajas adaptativas que éstas aportan desde un punto de vista antropológico y evolutivo.Más allá de la incógnita ovni es una profunda revisión y ampliación del anterior trabajo Incógnita ovni: Metafísica de la ruptura y nace con la intención de penetrar las distintas capas fenomenológicas y aproximarse a la esencia de la experiencia ovni y, según comenta el propio autor, con la voluntad de ser su contribución definitiva al estudio de los no identificados.
Nacido en Alicante en 1974. Sociólogo, autor y editor. Obsesionado con el fenómeno ovni y todo lo que conlleva desde una temprana edad, se ha dedicado en los últimos años a tratar de profundizar en el estudio de este desde una perspectiva en la que aúna sociología, antropología y forteanismo. Interviene de manera regular en diversos podcasts, programas de radio y televisión relacionados con los enigmas. Ha escrito la novela "10000 millones de naves"(Stirner), el ensayo Incógnita ovni: "Metafísica de la ruptura" (autoeditado) y "Más allá de la incógnita ovni", una revisión y ampliación de su anterior obra.
"Después de todo me quieres hacer creer que era una mentira, que mis sentidos me engañan. No, mis sentidos no me engañan. Sé muy bien de qué hablo"
(Metafísica de la Ruptura, Marcelo Criminal)
En el episodio de Los Simpsons "Lisa La Escéptica" aparece un presunto ángel (o los restos de lo que fuera dicho posible ángel) y la mayor de la familia con piel color hepatitis, siguiendo el método científico, lleva los restos a que los someta a análisis un paleontólogo dotado de material para proceder a ello. Dicho profesional de la ciencia le comunica a Lisa que los resultados no son concluyentes. Es decir: las herramientas de las que se dispone para categorizar qué es ese rastrojo de homínido alado, si humano o divino, se muestran insuficientes. Y, por ende, la ciencia determina que se está igual que antes del análisis, en ese mismo punto de partida que nada aclara.
Pablo Vergel viene aquí a ser el mismo arqueólogo solo que especializado en otras materias, a saber: la sociología y la estadística, con parada y fonda en cognitividad, sociología y varios ámbitos de la neurología. Ni queriendo condicionar la especulación de un lado (lo plausible y extraterreno) ni del otro (lo imposible y, por eliminación, común a los seres terrícolas), buscando querer creer pero a la vez no agarrándose a ese clavo ardiendo que puedan ser las ruedas de molino.
De hecho, Pablo propone se cambie el paradigma en vistas de que la recopilación de datos de la que se dispone y las herramientas de validación o refutación que aportan nuestros conocimientos contemporáneos llevan años siendo una cinta de gimnasio de esas que te desñoclas intentando avanzar cuanta más distancia en menos tiempo mejor pero a la vez te mantienes clavado en un mismo espacio físico.
Es tremenda gozadera leer algo así del tirón -no por el ansia de validar una preconcepción que se tenga respecto de una presunción sobre lo OVNI ni por ser devoto de los encuentros en la tercera fase- por el mero hecho de estar escrito y documentado (además de razonado, cosa que no pocos obvian logrados los dos pasos anteriores) el libro con su punto de humor, su picatoste de alusión a conceptos de grandes autores y, sobre todo, con lo esencial y a la vez más difícil: la proporcionalidad inversa entre el dominio del tema y lo categórico que se resulta al sacar corolarios. Porque a luz de lo leído lo único claro es que nada está claro, y donde otros aprovecharían el recorrido para darse un golpe de pecho e igual concluir algo cuyas premisas ni de coña ahí llevan, Pablo no hace trampas y lo dice con la boca pequeña, sin falsear todo lo recorrido. Quizá puede que hasta con cierta decepción, harto ya precisamente de ese punto muerto en que se encuentra la materia, pero intuyéndosele que no cejará en su empeño de seguir investigando el asunto pese a que los indicios indiquen es una meta imposible. Al menos para los seres mortales.
Ojalá Werner Herzog filmase un biopic de éste hombre o cualquier otro ufólogo. Gente que cuanto más empeño le ponen más imposible o lejana resulta la empresa que se han autoencomendado y no pocas veces acaban tronados pero que a la vez no pueden parar.
Lo considero desde ya manual de cabecera para intentar medio comprender el teatro de lo absurdo que rodea a los fenómenos Ovnis y demás eventos forteanos. Maravilla.