3,5
Un buen libro, once cuentos de diversos autores africanos. Como en toda antología, la calidad de los cuentos puede ser variable (o tal vez se trate de una cuestión de gustos). Los cuentos no suelen alcanzar la intensidad dramática de una novela, y no hay riesgo de que quiebren el hielo que tenemos en la cabeza. Después de un año de lecturas intensas y quebraderas de hielo, un remanso necesario, como una lectura de verano.
Algún día escribiré sobre este lugar. Binyavanga Wainaina (Kenia, 1971). ⭐⭐⭐
Vuelve vencido a la casita de sus viejos, después de haber abandonado la carrera universitaria, que tantos esfuerzos y ahorros costó a sus padres. Un hijo pródigo.
La cristiandad mató al gato. Doreen Baingana (Uganda, 1966) ⭐⭐⭐⭐
Ella es la niña de Papá, aunque él no pueda retener ningún empleo, abuse del alcohol y afirme ser un cristiano renacido, con la única diferencia de que ahora sus delirios alcohólicos tengan también componentes místicos.
Una curruca en el cañaveral. Lily Mabura (Kenia, 1975) ⭐⭐⭐⭐⭐
Un relato con elementos míticos y sobrenaturales, que conserva el valor dramático y simbólico que debieron tener en su tiempo los cuentos que narraba el griot en la ronda nocturna, y mirados a la luz de la modernidad, hoy nos llegan vaciados del sentido que tuvieran.
Zizi. Mandala Langa (Sudáfrica, 1950) ⭐⭐
El relato comienza de manera farragosa y confusa, aunque anuncia, un gran hecho que ha destruido a su generación, y provocado la muerte de Zizi, su gran protagonista. Pero el gran anuncio queda en una pequeña anécdota, como un globo que se pincha.
El puente Worme. Cat Hellisen (Sudáfrica, 1977) ⭐⭐⭐⭐
La hija menor narra el horror que afecta a su familia en la casa Worme, víctimas de extrañas mutaciones, que se pudren, hediondas. El padre ya ha muerto, el hermano mayor la padece desde el nacimiento; la niña está siempre pendiente de la eventual afectación de su madre o ella misma.
El traje perdido. Siphiwo Mahala (Sudáfrica) ⭐⭐⭐
Las pícaras aventuras y desventuras de Stompie, el pequeño dandy, que esta vez se ve atrapado por una historia insólita. ¿Logrará esta vez su pico dulce eludir las consecuencias de sus infidelidades?
El show de Bar Beach. E. C. Osondu (Nigeria) ⭐⭐⭐⭐
¿Será verdad que la sangre de los ladrones es igual que la nuestra?
El pintor del mar y el bebedor del viento. (Yibuti, 1965) ⭐⭐⭐⭐
“Habito con indolencia la ruina que soy”. Conversación de alto vuelo de los artistas, con la derelicción que los pone por encima de su miseria; ya han rechazado la palinodia. Mientras, a su alrededor, se afilan los machetes para la guerra incivil.
El hombre del bigote. Patrice Nganang. (Camerún, 1970)⭐⭐⭐⭐
En las calles de Berlín en 1913, el Hombre negro deja de huir y enfrenta a sus perseguidores. Lleva todas las de perder. Pero responde a las voces de su padre: “No soy un cobarde”.
La segunda muerte de Martín Lang. Helón Habila (Nigeria, 1967). ⭐⭐⭐
Martin, el hermano de su amiga Rachel, lo busca nuevamente: otra vez necesita dinero. Pero, ¿Cómo sobrevivió?
La anónima. Chika Unigwe (Nigeria, 1974) ⭐⭐⭐
En la ventanilla de migraciones, llegando a Bruselas desde Nigeria. ¿Logrará entrar?