Monumental diagnóstico de la "democracia" mexicana.
Publicada en 2016, en esta obra Lorenzo Meyer no hace grandes descubrimientos y revelaciones. Más bien, expone, clara y concisamente, lo evidente y a la vista, une los puntos y dibuja el esquema de la realidad nacional sobre los hechos, datos, investigaciones, y la historia contemporánea. Denuncia nuestro estado de las cosas, denuncia el cambio que, desde el 2000, con sus raíces en la crisis del priismo en las últimas décadas del siglo XX, debió ser para la ciudadanía, pero que si bien no nos dejó peor, tampoco nos dejó peor. "Si, por otro lado, la calidad de nuestra vida política es resultado de la 'transición a la democracia', también queda claro que arribamos al lugar equivocado. Lo que hoy ocurre en la política mexicana no corresponde siquiera a una definición minimalista de democracia".
Lorenzo hojea las páginas del periódico que es nuestro presente. Pasa por la relación México-Estados Unidos, el sistema de partidos y la alternancia, la(s) sociedad(es) que habita el país, el crimen organizado y sus cómplices, la política económica del neoliberalismo dirigida a beneficiar a unos pocos, y los medios. El examen no es exhaustivo, pero sí completo. No tiene cuartel contra los crímenes, dolosos y de omisión, del Estado mexicano y su clase dirigente, tanto azul como tricolor. "Lo que al tiempo de esta obra puedo concluir se echa de menos en México es la existencia de un puñado de grandes ideas, aceptadas, apreciadas y apoyadas por una parte importante de la sociedad y puestas en práctica con mayor o menor fidelidad por la maquinaria gubernamental. Falta ese intangible que de tiempo en tiempo da sentido a la empresa colectiva al que llamamos proyecto nacional: un plan de navegación para el futuro. El último intento de ese tipo de proyección ocurrió, como he precisado a lo largo de esta obra, al cambiar el siglo, y fue justamente la construcción de un modelo político democrático que permitiría la existencia efectiva de un Estado de derecho que sirviera de marco a un juego muy plural de partidos donde la sociedad viera reflejadassus demandas y aspiraciones y el concepto de ciudadano adquiriera, por fin, pleno sentido. Pudo haberse materializado, impulsado por la energía política generada por la alternancia del año 2000, pero la irresponsabilidad y corrupción de los nuevos directivos lo pervirtieron, al punto de que el desencanto se generalizó; al momento de escribir estas líneas, simplemente ha dejado de existir y el país resiente la ausencia de una idea compartida de futuro.
La medida en que el diagnóstico sigue vigente 8 años después de la crítica, y 4 años después de la victoria de Andrés Manuel, figura que Lorenzo encuentra como la única figura de oposición real en su tiempo, es una discusión necesaria a tener.
Un excelente libro... recomendado para todxs aquellxs que quieran entender la realidad política de un país tan complejo como México. Lorenzo Meyer examina la gran pintura del país mexicano en sus pequeños detalles y en su desarrollo histórico. México sigue siendo un estado autoritario donde el narcotráfico y el crimen organizado mantienen un cogobierno violento. Aproximadamente un 40% de los mexicanos están bajo la línea de la pobreza, y recientemente las cifras de desaparecidos y muertes violentas son comparables a las de una zona de guerra. La gente vive bajo la amenaza de la violencia, la impunidad, la inseguridad. Sí, México es muy padre... su gente, su comida, sus paisajes, su historia y su cultura, pero está secuestrado por los políticos corruptos y las mafias de los cárteles... y también, por el autoritarismo del vecino del norte. Esta es una obra fundamental para entender la realidad contemporánea y compararla con la de otros países latinoamericanos que comparten (compartimos) muchos de los mismos problemas.