Las voces de las mujeres que participan actualmente en los movimientos de resistencia de los pueblos de Abya Yala (nombre del territorio americano antes de la colonización europea) entretejen éticas y epistemologías alternativas para una cultura sostenible. Este libro combina el análisis teórico con los testimonios de mujeres indígenas y campesinas, dando respuesta a los siguientes interrogantes: ¿Qué estrategias ponen en juego las mujeres indígenas para desestructurar los estereotipos sexistas que las oprimen? ¿Cuáles son los rasgos de los diversos "feminismos indígenas"? ¿Qué vínculos pueden establecerse entre estos y el feminismo de origen ilustrado? ¿En qué coordenadas se sitúan las indígenas y campesinas que defienden la Tierra, el territorio y sus derechos como mujeres? ¿Qué aportan para la construcción de un paradigma de inclusión, sostenibilidad y justicia social?
El cambio climático es una cuestión de derechos humanos y de reparaciones. Si a alguien le gusta el "activismo" apolítico de Greta Thunberg que lea este libro y a quien no le guste también para reafirmarse en el enemigo común: el neoliberalismo.
Vale la pena tomarse el tiempo para leer este libro con calma y enterarnos de los movimientos de mujeres que luchan en defensa de la tierra y el territorio en Abya Yala. La autora se toma su tiempo para expresar puntualmente los términos que usa y las visiones de la realidad que comparten estas comunidades.
Creo que el libro es un gran acercamiento a los feminismos indígenas, aunque no llega a tratar todo el pensamiento, se conoce cómo se da y también los fallos que tuvo el feminismo en sus inicios donde aún había exclusión. Se conoce la situación de mujeres indígenas en México, Guatemala y Colombia, así como también la autora cita a muchas pensadoras de distintos países. Al principio puede olvidarse de lo que trata el libro ya que se enfoca en la filosofía del pueblo maya-tojolabal, pero sirve para entender el principio al que se quiere regresar teniendo una mirada crítica. Finalmente, la autora anima a quienes leen su trabajo a mantener una postura crítica con las culturas ajenas así como con la propia, pues ninguna es estática y hay dinámicas de desigualdad que deben ser cuestionadas. Es un proceso de deconstrucción y construcción.