Julieta supone que hace mucho tiempo ocurrió algo entre su mamá y su abuela que terminó por separarlas. Un día, Julieta decide conocer mejor a su abuela, Mariana. Cada momento se convertirá en un regalo y de la mano se acompañarán a sobrellevar de manera digna la enfermedad de Mariana, el Alzheimer.
Este es uno de esos libros que cuando los terminas te dan ganas de ponérselo en las manos a todo mundo. No exagero.
Podría decir que es la historia de Julieta y su relación con Mariana, la abuela a la que solo pudo conocer hasta que cumplió 16 años. O que es una historia sobre envejecer, sobre cuidados y sobre el derecho a largarnos del mundo con dignidad. También puede ser una historia de amistad y de amor, una historia sobre familias (de sangre y las que vamos haciendo a lo largo de nuestra vida). Una historia sobre maestros a los que cuesta trabajo llamar maestros porque no enseñan nada. Una historia sobre una ciudad húmeda y lluviosa en la que hay un montón de cosas bonitas pero también balazos, muertos y mucha violencia. Una historia sobre libros, recuerdos, jaranas y mariposas en la panza.
Lo terminé de leer llorando y sonriendo al mismo tiempo. Y con muchas ganas de abrazar a mi abuelita. Y de leer a Bolaño. Y de volver a este libro muchas veces. 🐌
Hubo muchas cosas que amé de esta historia, pero bastará enumerar tres: 1. Aborda de manera amorosa y cercana el tema de la vejez, algo que suele ser la menor de las preocupaciones de mucha gente, de muchos jóvenes. 2. Desde la perspectiva de Julieta, podemos ver cómo se expresa la personalidad de dos mujeres asombrosas: su abuela y su mamá. Y cómo, conociéndolas y tratándolas, se configura la personalidad de Julieta. Me hizo pensar mucho en esos lazos familiares, en los míos también. 3. La naturalidad con la que se narra el interés amoroso de Julieta por uno de los personajes: cercano, tierno y, sin duda, fuerte e invaluable.
Muy feliz de que esta historia haya sido reconocida con el Premio Gran Angular, porque son este tipo de narrativas las que necesitamos compartir con todo el mundo. ¡Léanlo!
Una de las habilidades que más me gustan de los seres humanos es su capacidad para aprender de los errores y cambiar. No sé si todos tratemos de practicar el acto de conocernos, entendernos y ver qué sirve o no para ser mejores personas, pero quiero pensar que sí. Algo así pensé mientras leía este libro. Julieta es una morrita que a sus 16 años sabe cero de su madre y cero de su abuela, las circustancias la llevan a entablar una relación con su interesante abuela quien resulta ser una mujer ingeniosa, brillante y reconocida en su ámbito profesional. La vida pronto le advertirá que estar con su abuela no es para siempre al enterarse de una enfermedad degenerativa que la acecha, así Julieta debe entender qué sucedió entre su abuela y su madre y cómo quizás esta enfermedad podría unirlas... o no.
La narrativa de Alaíde Ventura es graciosa y sincera, en sus palabras podemos entender el crecimiento de una adolescente que desconoce su entorno, que los adultos son un misterio y que quizás puede comenzar a entenderse a través del amor. Del amor no sólo romántico, sino del amor a su madre y a su abuela. En esta historia podemos ir descubriendo qué sucedió en la familia sin muchos detalles o paréntesis de explicación, me gusta eso, la narración no se enfoca en los errores sino en los finales de esos errores y cómo cambiarlos. Cómo darles clausura y aceptación. Cómo entender qué es una familia, qué significa el perdón, qué pasa si nos quedamos con ganas de decir lo que queremos decir y finalmente cómo tratamos de pensar en aquellos ancianos que se van perdiendo poco a poco.
Es una novela bonita en el sentido estricto. Supera las expectativas, te hace llorar, te hace repensar el futuro y el presente. Puede quizás ser un vocativo para nombrar una historia que nos recuerda a la familia, a los ancianos, al amor, a la reconciliación. Bonita manera de usar la palabra.
Tres cosas: 1. Este libro tiene suficientes cosas de mi familia para que me proyecte un friego. 2. Sigo sin entender las historias de la gente con abuelos. Las veo de lejos, de turista. Yo no tengo. Ni sé qué es eso. (Pero me obsesionan mucho, me dan curiosidad).
Como caracol... fue ganador del premio Gran Angular de la editorial SM en México y desde entonces le había puesto los ojos encima. Moría por leer este libro y pude hacerlo en scribd con una cosa que me dio dos meses gratis (porque la app en sí me parece muy cara y no me gustan la mitad de sus glitchs...; no les puedo decir funcionalidades). Lo leí en un día. Me pegué a él. Tiene mucho que ver con que la escritura de Alaíde Ventura me parece que invita mucho a la lectura, pero también porque la primera frase describe a mi mamá.
"A mi mamá no le gustaba nada. No era grosera ni le hacía el feo a las cosas, no, pero nunca la vi emocionarse. Si hubiera tenido frente a sus ojos el primer cuadro impresionista pintado por un mono clonado, había comentado: "Está bien". No tenía comida favorita, no escuchaba música y la noche antes de su cumpleaños dormía con la tranquilidad de quien no espera nada del día siguiente."
La única diferencia entre la mamá de Julieta y la mía es que la mía sí tiene comida favorita (quesadillas). Su cumpleaños le da igual, no tiene película favorita, ni ama nada con pasión (y no entiende a quién lo hace) y es práctica a rabiar. Me llevo muy bien con ella. A veces platico con otras morras y me doy cuenta que eso es raro. La maternidad, sobre todo en el contexto en el que vivo, está llena de dificultades, de errores, de heridas que tardan en sanar. No vengo a hablar de eso, pero soy plenamente consciente de eso: soy un caso raro. Tiene que ver con que soy su única hija (como no lo soy del otro lado de la familia) y hemos aprendido a vivir juntas. Además mi mamá tiene opiniones muy fuertes sobre la maternidad: "si los niños no quieren saludar, que no saluden, con una chingada", "ni se te ocurra aplastarle la cara en el pastel a mi hija, te dijo que no" (por siempre agradecida), "decirle al niño que no lo vas a querer es puro chantaje" (y lo desprecia muy fuerte, muy), "si la niña dice que no quiere ir a la escuela, es por algo", "si no te gusta la pareja de tu hijo/a, pero hay respeto, no te metes", "si la niña no se quiere quedar a dormir en casa ajena, NO se va a quedar a dormir en casa ajena" (salvo en emergencias), "si la niñA quiere una espada, le compras la espada en vez de la muñeca", "TE DIJO QUE NO" (a los besos, abrazos, contacto físico indeseado). Eso me ha marcado para siempre, ya sé.
Me estoy extendiendo, pero ya viene por qué este libro me atrapó: Julieta y su mamá no se llevan bien. Y salvo algunas diferencias menores, la mía es igualita a la suya. Así que leer una relación tan diferente a lo que estoy acostumbrada era algo que me llamaba muchísimo la atención. Segunda cosa: habla muy profundo sobre tener abuelos. Para mí leer historias de abuelos es hacer turismo emocional y me interesa mucho. Me voy a oír muy insensible pero NO ENTIENDO LO QUE ES TENER ABUELOS. De mis abuelos me quedan fotos. Curiosidades. El cuerpo de mi abuela paterna (para chingar). La biblioteca comunista de mi abuelo paterno (qué bendición). Las creencias de mi abuela materna (que son las de mi mamá, aunque mi mamá es un poco más liberal). De mi abuelo paterno es del que menos, porque murió muy joven, pero mi mamá habla dos cosas de él: nunca tomó alcohol y a pesar de trabajar turnos de doce horas siempre se paró los domingos a hacer el desayuno para siete hijos y su esposa. Sus nombres. Y nada más. No tengo ninguna conexión sentimental con la idea de tener abuelos, es algo alien para mí y es algo que tampoco deseo porque no sé de qué chingados me perdí. (Cosas de tener papás muy grandes).
Entonces la relación entre Mariana y Julieta era algo muy interesante. Me encantaba. El personaje de Mariana es super complejo y ver su relación con toda la familia era muy interesante. Habla además de los cuidados y aborda a vejez. En otra de las opiniones fuertes de mi mamá: "cada quien se hace viejo como quiere y puede". (Ella renunció a buscar trabajo después de ser liquidada de una empresa que desapareció en los noventas para cuidar a su mamá enferma antes de morir y luego ya nunca consiguió por un embarazo de alto altísimo riesgo). (No le digan que ando ventilando la vida de la familia, por favor; aunque en realidad no se saben más que detalles salteados porque soy bien privada). Entre las ideas de mi mamá está que cada quien tiene derecho a enfrentar su muerte con dignidad y en eso se parece mucho a Mariana, quien está enferma de Alzheimer (NO ES SPOILER SI ESTÁ EN LA CONTRAPORTADA, MAIGOS). Mariana para mí representa que la gente sí puede cambiar y enmendar sus errores. La relación de Mariana con su hija es algo también muy interesado, retratado de manera muy realista. (Y es que entre familias pasan tantas cosas que difícilmente algo va a entrar en el terreno de lo "no-realista").
Como caracol... es una novela bellísima. Sobre la identidad, el llevar la casa a cuestas, conocerse a través de los otros, el perdón, los cuidados. En las palabras de Julieta hay un amor tremendo por su familia, en su narración se puede ver. Pero como en todas las relaciones familiares hay tristezas, frustraciones y problemas. El jurado del Gran Angular se rifó al elegir esta historia como ganadora y Alaíde Ventura se rifó al escribirla.
Otra cosa que quiero reconocer es lo maravillosa que es la atmósfera de Veracruz. No sé que tengo con las escritoras veracruzanas que siempre me gustan (¡aunque no conozco ahí!). Hay una clara diferencia entre las partes del libro que transcurren en Veracruz y las partes que transcurren en la Ciudad de México. Esa diferencia me encanta, le da una profundidad muy interesante al libro. Y ya, yo me quedé con poco que agregar, pero de verdad les recomiendo este libro (además es un libro que tiene estrellita de todas las beforas de Librosb4tipos que lo han leído, esa no es una mala recomendación, es algo muy difícil de lograr). Ya saben, lo consiguen en SM y si no, está en Scribd (espero que pronto esté en Bookmate también). El premio Gran Angular es uno de los más importantes para la LIJ, especialmente aquí. Suelen tener trabajos muy interesantes y sorprenderme para bien (no siempre pasa porque se sane que mis estándares son horrendos). Me hace muy feliz que una historia como esta haya encontrado su hogar en este premio.
Si quieren leerla en Scribd, aquí les regalo dos meses gratis (tienen que acordarse de cancelar). Solo le tienen que picar en el link. En serio, ¡léanla!
Si lo leen algún día, cuéntenme qué les pareció. Me encantaría oírlos/leerlos. Por cierto, les comparto uno de los diálogos de Mariana sobre el amor. (La quiero mucho y este en especial se me quedó muy hondo).
"—No es tibio, no puede ser tibio. Tiene que ser arrebatador. Te tiene que quitar el hambre, el sueño, las ganas de morir. Si hay que analizarlo, mejor no pierdas tu tiempo, Julieta, eso no es nada. Si es tibio, no es amor, entiéndelo: es nada."
Sólo una vez he visitado Xalapa, y ha sido mediante este libro. Pero "Como Caracol" no sólo me llevó a su humedad, a su calor insoportable de verano o a su inverosímil invierno; también me regresó a mi adolescencia, a mis profesores de esa época; y sobre todo, a mi relación con mi mamá y a la de mi mamá con la suya. Más que un libro (y ya sé que suena a cliché, pero es que sí) por momentos me parecía una máquina del tiempo.
Está escrito a modo de diario sin fechas y abarca poco más de un año de la vida de Julieta. Ella narra parte de lo que escribe en una libreta que le llegó de cumpleaños y que, también a modo de regalo, contiene en cada página una frase que le sirve de epígrafe. El año que nos relata (de sus 16 a poco después de sus 17) es quizá el más intenso de su vida: es en el que decide acercarse y conocer a su abuela materna, la legendaria y eminente arqueóloga Mariana. Y es a partir de esa relación que Julieta va descubriendo libros, el amor, la nostalgia por cosas que no fueron, el sentido de la justicia, a su mamá y el dolor de las pérdidas.
Tiene un lenguaje sencillo, pero no por eso menos preciso. Flota. A veces, dice cosas como "hizo el gesto de alguien a quien le van a romper un globo cerca de la cara" y uno se sorprende no sólo pensándolo. Es jocoso, en tanto refleja las manías lingüísticas propias del mexicano adulto promedio.
Es un libro minucioso. También nos hace ver de muy cerca el Alzheimer. Lo desmenuza. Y lo usa para llevarnos a lo más profundo de sus personajes. Y luego, para rompernos. Es entrañable. "Por lo menos yo la iba a llevar siempre conmigo, como se llevan las cosas que importan. Mi casa, mi mundo, mi abuela a cuestas, como un caracol."
Bonus: - Alaíde (@Amiguiz) es de mis tuiteras favoritas: divertida, ligera e incisiva a partes iguales. - Y su perfil de Yelp es una delicia. - Además, ayudo a editar uno de mis libros favoritos del 2018: "24 horas de comida en la Ciudad de México" - Y ya para ahora sí cerrar: este reciente texto sobre quién es Alaíde "Soy cronista de mi propia ficción, pero la manera en la que me manejo se parece menos a un diario de viajes y más a un Elige tu propia aventura tropical. Promotora turística de mí misma, y la viajera soy yo también. Soy la reina de la conveniencia y de la mentira ajustada a modo. Por eso escribo."
Que preciosa lectura, que preciosas mujeres las protagonistas. Tan fuertes, tan inteligentes.
No sé cómo escribir esta reseña porque sentí que leí este libro con el corazón, y no sé cómo describir mis sentimientos. Los roles de madre-hija, abuela-nieta, son tan importantes en nuestras vidas, y aún así tan diferentes y llenos de retos. Las situaciones en las que nos pone la vida nos forjan, pero las personas que nos acompañan nos forjan más.
Le recomiendo este libro a todas las Julietas, las Lilís y las Marianas. 💕
no sé por qué no había registrado este libro, pero creo que ya dije todo en el vlog de lectura que grabé, el final resume perfectamente cómo me siento, pa' que lo vean, aunque sea ese cachito lol.
Este libro es para las chicas con mommy issues, para las chicas que desean conocer a sus madres, entenderlas, conocer sus razonamientos porque tal vez así, comprenderán todo de ella. Este libro es para las chicas que desean sentir ese amor materno que siempre ha estado tan cerca, a solo una mano de distancia, pero que nunca han podido obtener por más que lo intentan. Este libro es para las chicas que odian y aman a sus madres con la misma intensidad, tan así que se vuelve confuso tan siquiera ver a sus madres porque no entienden sus propios sentimientos. Este es para las chicas que desean alejarse de sus madres pero saben que jamás lo lograrán porque siempre serás de ella y ella de ti. Es para las chicas que aunque odien a sus madres saben que son una copia casi exacta de ella, que saben que jamás podrán escapar de ella.
Que bonito escribir así, con tanto sentimiento, desde el corazón. Devoré el libro como en dos días, me gustó mucho, me conmovió, hizo que me riera y que quisiera saber más y más de la historia de Julieta y de las mujeres de su vida. Terminé con un antojo de pizza y de ver llover en Xalapa. Lo recomiendo totalmente.
De las historias más reales y tristes que he leído.
Pude identificarme con Julieta a un nivel personal; mis abuelitos fueron (y son) una parte muy importante en mi vida, y ha sido muy doloroso presenciar su vejez y todos los problemas que esto conlleva.
Qué importante lectura, se va a un lugar muy especial en mi corazón ❤️🩹
Cuenta la historia de Julieta, una adolescente de 16 años que, por decisión de su mamá, no ha estado cerca de Mariana, su abuela materna; pero un día, de pronto, decide ir a visitarla y empieza a convivir con ella.
Después de ese encuentro, pasará gran parte del tiempo con ella, durante el cual compartirán gustos literarios, muchas pláticas, juegos y un viaje; además aprenderá muchísimas cosas de la vida, y poco a poco irá ahondando en la historia familiar y descubrirá el secreto que fue la causa de que su mamá la alejara de sus vidas.
Sin embargo, durante el viaje que realizan, se dará una situación que irá complicando la vida, la convivencia y tristemente, la alegría del reencuentro se verá ensombrecida por momentos difíciles que tendrán que superar.
Esta historia que trata sobre los lazos familiares nos hace recordar que, nadie nace sabiendo ser padre o madre, y que todos podemos cometer errores involuntarios y tener actitudes o hacer comentarios que pueden dañar a nuestros hijos.
Con una sencilla y fluida narrativa en primera persona, este es un libro que nos hace reflexionar sobre si vale la pena permitir que los rencores llenen nuestra vida y perdamos el tiempo de compartir con la familia, porque la vida pasa y el tiempo ya no se recupera.
No puedo dejar de mencionar que la historia, se enriquece con la gran calidad del libro en su formato físico, cuyo diseño es hermoso y hace que lo quieras tener en tu librero siempre.
Novela juvenil y con una bella historia. Debo admitir que me costó mucho por el tema, ya, que viví una experiencia cercana. Conmovedora, y cumple la función de toda buena obra de arte: tocar en el fondo de nuestra alma.
Una historia conmovedora y profunda que aborda temás morales que hoy más que nunca resuenan en la sociedad.
Viví de primera mano situaciones como la de la novela por las que mi juicio puede no ser objetivo, pero sí puedo decir por ello que sé lo que siente estar en esos zapatos.
Al principio me pareció lento y fastidioso, pero después entiendes que todo eso era necesario para el desarrollo de la historia.
Es un hermoso libro que habla de crecimiento, te enseña cómo se unen las familias después de separaciones, a lidiar con la vejez, con el cuidado, con el perdón, con la muerte, y más importante como llenar el corazón de buenos recuerdos.
Este libro reconocido con el Premio Angular narra cómo en muchas familias hay cosas de las que nadie quiere hablar. Julieta supone que hace mucho tiempo ocurrió algo entre su mamá y su abuela que terminó por separarlas. Un día, Julieta decide conocer mejor a su abuela Mariana. Cada momento se convertirá en un regalo, donde Mariana le dará consejos y Julieta la la acompañará a sobrellevar de manera digna su enfermedad, el Alzheimer.
Es una historia sobre envejecer, sobre los cuidados, sobre cómo dejar este mundo de la manera que queremos.
La prosa de Alaide Ventura es ingeniosa y te engancha, con un humor muy particular. En el libro comprendemos el crecimiento de un adolescente con visión crítica y una personalidad peculiar con la que me identifique profundamente. Para Julieta algunas personas adultas son un misterio y a lo mejor pueden empezar a entenderse por medio del amor. Del amor no sólo romántico, si no el amor a su madre y a su abuela. En esta historia podemos ir conociendo qué pasó en su familia sin grandes detalles, pues no se enfoca en los errores, sino en los finales de estos y como cambiarlos. Como darles clausura y aceptación. Aborda cómo entender qué es una familia, qué significa el perdón. Habla de las dificultades en las relaciones madres-hijas y cuándo quieran alejarse al máximo y terminan por encontrarse y cerrar un círculo, buscando los mismos objetivos.
Todo esto ocurre en Xalapa, lugar en que todos los días escuchaban historias horribles de cadáveres que brotaban a media calle por toda la ciudad. Sin embargo, también muestra las tradiciones jarochas y lo pintoresco que es. Dejándome unas ganas tremendas de visitarla. Incluso imagino que para alguien que no conoce la Ciudad de México este libro la transita de manera hermosa. Tiene personaje entrañables, de mujeres fuertes con ideales, un montón de frases memorables y una lista de recomendaciones de libros.
Lo terminé muy conmovida, pero también agradeciendo la gran oportunidad de haber conocido a mis dos abuelas en sus buenos momentos quiénes me dieron tanto. Que las llevo conmigo “a cuestas, como se llevan las cosas que importan. Mi casa, mi mundo, mis abuelas a cuestas, como caracol”.
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“No es tibio, no puede ser tibio. Tiene que ser arrebatador. Te tiene que quitar el hambre, el sueño, las ganas de morir… Si es tibio, no es amor, entiéndelo: es nada.”
“Al despedirnos, nos dimos otro abrazo o retomamos en mismo de siempre.”
“… lo postergaron tanto que la oportunidad de esfumó.”
#bookquotes
En su último cumpleaños Julieta recibe un regalo de destinatario desconocido. Una libreta llena de frases de grandes autores. Finalmente termina averiguando que fue Mariana – su abuela materna – quien le dejó ese enigmático obsequio. A partir de ello surge una relación especial entre ellas, un lazo que pareciera que nada ni nadie va a poder romper, lo cual resulta aún más peculiar si se considera que su relación ha sido prácticamente nula las últimas tres décadas.
Este ha sido un libro maravilloso. Sin duda estará en la lista de los favoritos de este año. La historia es linda y está llena de empatía. Los personajes son elocuentes, verosímiles y entrañables; la calidez que transmiten es una de las razones de no poder despegar los ojos de sus páginas. Aunque no tiene final feliz, si tiene final casi perfecto, en el que se sufre, pero también se tiene la capacidad de seguir adelante. Complicado elegir entre la historia y los personajes, todo resulta espectacular. Léanlo por favor!
Un libro de lectura fácil. Una historia de la vida cotidiana, donde puedes identificarte con cualquiera de sus personajes. Súper bien logrado. De haber podido le habría dado más estrellas ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
Como caracol se queda en mi top 5 libros favoritos de toda la vida.
Julieta nos cuenta cómo es conocer a una abuela que siempre existió pero nunca estuvo, hasta que cumplió 16 años.
¿Han visto como muchos dicen que las abuelas son muy distintas con sus hijos que con sus nietos, más libres, más amorosos, más apapachadores? Bueno, para mí eso describe la relación Mariana-Julieta, Mariana-Mamá de Julieta.
Creo que refleja muy bien los matices de aquellas personas que consideramos admirables: Mariana era buenísima arqueóloga, pero tuvo momentos complicados siendo madre; la madre de Julieta no era mala madre, pero no sabía relacionarse con su hija. Me gustó mucho el protagonismo de las relaciones entre madre, hija y abuela.
TQM Julieta, hubiera estado padrísimo haberlo leído cuando estaba en secundaria/prepa, fue un apapacho total🥰
Hermoso libro, que con su lenguaje sencillo y profundo, nos habla sobre la vejez, la enfermedad, la familia, el rencor, el amor y la paz. Un relato humano sobre la vida y el amor y como siempre existe la posibilidad de reconciliarse con el pasado.
Somos lo que llevamos a cuestas, lo que nos quedamos de quienes amamos. ★ ★ ★ ★ ★ En esta novela se nos relata aproximadamente un año en la vida de Julieta, una adolescente que nunca se ha cuestionado quienes, además de sus padres, conforman su familia, pero en su cumpleaños 16 recibe un regalo que la lleva a entablar relación con su abuela materna. Esta historia es la vida pasando, las primeras veces (buenas y no tan buenas), madurar, tomar decisiones importantes y empezar a enfrentarte a las "cosas de adulto", me encantan este tipo de lecturas que hacen de lo cotidiano algo tan especial, la vida real es toda una aventura y me encanta encontrar autoras que lo puedan transmitir. Alaíde Ventura tiene un talento especial para capturar las sutilezas, sus descripciones pintan muy claramente cada escena y nada está dicho en vano, con sus palabras logra capturar las experiencias de forma muy vívida y vuelve evidente que son las pequeñas cosas las que importan, los gestos y costumbres de quienes amas, que parecen insignificantes, son lo que se queda contigo para siempre. Esta novela fue extra especial para mí porque se desarrolla en la ciudad donde nací y crecí, fue una experiencia ma ra vi llo sa, poder leer los modismos, los lugares y hasta el clima que conozco tan bien me metió a la historia como nunca lo había experimentado, es emocionante descubrir el talento de las autoras mexicanas. Me encantó la forma en que Alaíde aborda la relación que tenemos con nuestra mamá y abuela, como ellas definen qué mujer seremos al crecer, su inteligencia, su integridad y amor siempre están con nosotras. Además es muy sensible hablando de la vejez y la enfermedad, son parte de la vida, una parte difícil pero inevitable que debemos afrontar dignamente y con mucho amor. Por último me parece un libro muy bello desde afuera, el collage de la portada es precioso y la forma en que el título y la imagen están integradas con la historia me pareció genial, esta novela se queda en mi corazón, la llevaré conmigo a cuestas como caracol...
Si alguien me vuelve a decir que los jóvenes no entienden nada de la vida los voy a mandar a leer Como caracol, primer novela de Alaíde Ventura Medina. Y no es que Julieta, la adolescente protagonista lo entienda todo, es que tiene curiosidad y disposición por entender. El logro aquí es que el lector mismo hará lo mismo, descubrir o redescubrir ese el encanto y la dureza de crecer.
En su cumpleaños Julieta recibe una libreta sin remitente, una libreta que recoge citas de autores y libros que, como guías, la llevarán a investigar quién es Mariana y, al mismo tiempo, quién es ella misma. Julieta se lee en su familia, se lee en los libros que descubre, se lee en sus amistades y, por encima de todo, en su buscar aventura. Esta aventura tiene, sin embargo, un ruido de fondo: el distanciamiento de su madre, el desinterés de varios profesores, la violencia en su ciudad, el discurrir de una mente que se diluye con el tiempo.
Ventura Medina ha construido una novela juvenil que nos habla a todos -jóvenes o no-, porque su ahondar en las dinámicas familiares es un ahondar en las propias. Conforme uno crece, parece decirnos Alaíde Ventura, uno lleva a cuestas no solo su vida, sino la vida de los que son parte de nuestro lento transitar.
Qué historia tan... híjole, me cuesta describirla. Comienzo por decir que las historias con abuelos son extrañas para mí; ese cariño y esas anécdotas no las conozco. Entonces, en este libro tenemos a Julieta, una niña que en su cumpleaños 16 recibe un diario enviado por la abuela a la que no conoce y decide acercarse a ella. Pero ella tiene Alzheimer, por lo que el tiempo se les termina.
Con la enfermedad tampoco tengo experiencia, pero de esta historia me quedo con lo difícil del proceso: saber que una persona deja de ser ella poco a poco debe ser doloroso de observar, ni se diga de vivir. Por eso me gustó la discusión de morir con dignidad, que una persona sea quien decida hasta cuándo quiere estar. Muy valioso eso.
De la relación de Julieta con su mamá también tengo mucho que decir porque en esa historia sí me vi aunque mi madre no es como la de la prota. En general es un libro que me dejó mucho. Qué bueno que fue mi primera lectura del 2022.
Hace mucho que un libro no me hacía llorar como este. Gracias Alaide por la historia, por la abuela fantástica y por ayudarme a entender más a mi mamá. Gracias a mi abuela por hacer y dejarme ser parte de su vida. Donde quiera que esté siempre este conmigo.
"Yo me despedí de Mariana como cada noche al volver a casa: dándole las gracias a la vida por haberme permitido tenerla cerca, por hacerla mi abuela... La iba a extrañar terriblemente, pero habría sido peor no conocerla... No la íbamos a perder nunca. Por lo menos yo la iba a llevar siempre conmigo, como se llevan las cosas que importan. Mi casa, mi mundo, mi abuela a cuestas, como un caracol."